Segundo Decenio de las Naciones Unidas para la Erradicación de la Pobreza.
La Asamblea General proclama el Segundo Decenio de las Naciones Unidas para la Erradicación de la Pobreza, con el propósito de promover, de manera eficiente y coordinada, los objetivos de desarrollo convenidos internacionalmente, incluidos los objetivos de desarrollo del Milenio.
Erradicación de la pobreza y otras cuestiones
de desarrollo: actividades del primer Decenio
de las Naciones Unidas para la Erradicación
de la Pobreza (1997-2006)
Informe de la Segunda Comisión
Relatora: Sra. Tamar Tchitanava (Georgia)
I. Introducción
1. La Segunda Comisión celebró un debate sustantivo sobre el tema 58 del programa (véase A/62/423, párr. 2). En las sesiones 26ª y 32a, celebradas los días 13 de noviembre y 7 de diciembre de 2007, se adoptaron medidas sobre el subtema
a). En las actas resumidas correspondientes se reseña el debate de la Comisión sobre el subtema (A/C.2/62/SR.26 y 32).
II. Examen de los proyectos de resolución A/C.2/62/L.30 y A/C.2/62/L.55
2. En la 26ª sesión, celebrada el 13 de noviembre, el representante del Pakistán, en nombre de los Estados Miembros de las Naciones Unidas que son miembros del Grupo de los 77 y China, presentó un proyecto de resolución titulado “Proclamación del Segundo Decenio de las Naciones Unidas para la Erradicación de la Pobreza (2008-2017)” (A/C.2/62/L.30), cuyo texto es el siguiente:
“La Asamblea General,
Recordando sus resoluciones 47/196, de 22 de diciembre de 1992, 48/183, de 21 de diciembre de 1993, 50/107, de 20 de diciembre de 1995, 56/207, de 21 de diciembre de 2001, 57/265 y 57/266, de 20 de diciembre de 2002, 58/222, de 23 de diciembre de 2003, 59/247, de 22 de diciembre de 2004, 60/209, de 22 de diciembre de 2005, y 61/213, de 20 de diciembre de 2006,
Recordando también la Declaración del Milenio, aprobada por los Jefes de Estado y de Gobierno con ocasión de la Cumbre del Milenio, y su compromiso de erradicar la pobreza extrema y reducir a la mitad, para 2015, el porcentaje de habitantes del planeta con ingresos inferiores a 1 dólar al día y el de las personas que padecen hambre,
Recordando además el Documento Final de la Cumbre Mundial 2005,
Recordando su resolución 60/265, de 30 de junio de 2006, sobre el seguimiento de los resultados de la Cumbre Mundial 2005 en materia de desarrollo, incluidos los objetivos de desarrollo del Milenio y los otros objetivos de desarrollo convenidos internacionalmente,
Recordando también su resolución 61/16, de 20 de noviembre de 2006, sobre el fortalecimiento del Consejo Económico y Social, Recordando además los documentos finales de la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Social y del vigésimo cuarto período extraordinario de sesiones de la Asamblea General,
Observando con preocupación que, aún después del Primer Decenio de las Naciones Unidas para la Erradicación de la Pobreza (1997-2006), en muchos países sigue aumentando el número de personas que viven en la pobreza extrema, y las mujeres y los niños constituyen la mayoría de esas personas y los grupos más afectados, especialmente en los países menos adelantados y en particular en el África subsahariana,
Alentada por la reducción de la pobreza registrada en algunos países en los últimos tiempos y decidida a reforzar y generalizar esta tendencia en beneficio de la población del mundo entero,
Reconociendo que la movilización de recursos financieros para el desarrollo a nivel nacional e internacional y la utilización eficaz de esos recursos son elementos fundamentales de una asociación mundial en pro del desarrollo que apoye el logro de los objetivos de desarrollo convenidos internacionalmente, incluidos los objetivos de desarrollo del Milenio,
Reconociendo que el crecimiento económico sostenido, sustentado por una productividad creciente y un entorno favorable, incluso para la inversión privada y la capacidad empresarial, es necesario para erradicar la pobreza, lograr los objetivos de desarrollo convenidos internacionalmente, incluidos los objetivos de desarrollo del Milenio, y aumentar el nivel de vida, y preocupada por el hecho de que el crecimiento económico mundial registrado durante el Primer Decenio haya sido en general un crecimiento sin empleo,
Subrayando la prioridad y urgencia asignadas por los Jefes de Estado y de Gobierno a la erradicación de la pobreza, como se indicó en los documentos finales de las grandes conferencias y cumbres de las Naciones Unidas en las esferas económica y social,
1. Toma nota del informe del Secretario General sobre las actividades del Primer Decenio de las Naciones Unidas para la Erradicación de la Pobreza (1997-2006);
2. Reconoce la contribución a la erradicación de la pobreza hecha por el Primer Decenio de las Naciones Unidas para la Erradicación de la Pobreza, que incluye, entre otras cosas, la aprobación de la Declaración del Milenio, el Consenso de Monterrey de la Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo y los objetivos de desarrollo convenidos internacionalmente, incluidos los objetivos de desarrollo del Milenio;
3. Proclama el Segundo Decenio de las Naciones Unidas para la Erradicación de la Pobreza (2008-2017);
4. Destaca que es importante hacer un seguimiento de los resultados de la Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo y de la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible y pide que se aplique plena y efectivamente el Consenso de Monterrey aprobado en la Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo, así como el Plan de Aplicación de las Decisiones de la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible (“Plan de Aplicación de las Decisiones de Johannesburgo”) y los resultados de otras grandes conferencias y cumbres de las Naciones Unidas en las esferas económica y social y esferas conexas;
5. Reitera que la erradicación de la pobreza es el mayor desafío al que hace frente el mundo en la actualidad y una condición indispensable del desarrollo sostenible, especialmente para los países en desarrollo;
6. Insta a todos los Estados Miembros, la comunidad internacional, incluido el sistema de las Naciones Unidas, y todos los demás agentes a que sigan poniendo empeño en alcanzar el objetivo de la erradicación de la pobreza en los países en desarrollo, en particular en los países menos adelantados;
7. Exhorta a la comunidad internacional a que siga poniendo el máximo empeño en lograr el objetivo de la erradicación de la pobreza y aumente el apoyo a las iniciativas de los países de ingresos medios durante el segundo Decenio de las Naciones Unidas, sea cual fuere su nivel de desarrollo, ya que esos países todavía encaran desafíos importantes en materia de erradicación de la pobreza;
8. Reitera la necesidad de fortalecer la función dirigente de las Naciones Unidas en la promoción de la cooperación internacional para el desarrollo, que es decisiva para la erradicación de la pobreza;
9. Subraya la importancia de asegurar, a nivel intergubernamental e interinstitucional, actividades coherentes, globales e integradas para la erradicación de la pobreza, de conformidad con los resultados de las grandes conferencias y cumbres de las Naciones Unidas en las esferas económica y social y esferas conexas;
10. Exhorta a los países donantes a que en sus programas y presupuestos de asistencia, tanto bilaterales como multilaterales, continúen asignando prioridad a la erradicación de la pobreza;
11. Reitera la necesidad de fortalecer nuestra labor para erradicar los flagelos de la pobreza y el hambre y de lograr que a este objetivo se le asigne el mayor grado de prioridad en las estrategias nacionales de desarrollo y en la cooperación internacional para el desarrollo;
12. Reconoce que el crecimiento económico sostenido es fundamental para la erradicación de la pobreza y el hambre, en particular en los países en desarrollo, y subraya que las iniciativas nacionales al respecto deben ir acompañadas de un entorno internacional favorable;
13. Reconoce que, para que los países en desarrollo alcancen los objetivos establecidos en el contexto de las estrategias nacionales de desarrollo encaminadas a lograr los objetivos de desarrollo convenidos internacionalmente, incluidos los objetivos de desarrollo del Milenio, en particular la erradicación de la pobreza, y para que esas estrategias de erradicación de la pobreza sean efectivas, es imperativo que los países en desarrollo se integren en la economía mundial y compartan equitativamente los beneficios de la globalización;
14. Reafirma el compromiso de ampliar y fortalecer la voz y la participación de los países en desarrollo en el proceso internacional de adopción de decisiones y establecimiento de normas en materia económica y subraya la necesidad de proseguir los esfuerzos para reformar la arquitectura financiera internacional, incluida la rápida solución, en un plazo definido, de la cuestión del aumento del número de votos de los países en desarrollo en las instituciones de Bretton Woods;
15. Reconoce la importancia de la asistencia oficial para el desarrollo como una fuente importante de fondos para financiar el desarrollo de los países en desarrollo e insta a los países desarrollados a alcanzar el objetivo de destinar el 0,7% del producto nacional bruto a la asistencia oficial para el desarrollo;
16. Exhorta a los países desarrollados a que, mediante una cooperación eficaz y más intensa con los países en desarrollo, promuevan el fomento de la capacidad y faciliten el acceso a las tecnologías y los conocimientos correspondientes, así como su transferencia, a los países en desarrollo en particular, en condiciones favorables, incluso en condiciones de favor y preferenciales mutuamente convenidas, teniendo en cuenta la necesidad de proteger los derechos de propiedad intelectual, así como las necesidades especiales de los países en desarrollo;
17. Pide al Secretario General que le presente, en su sexagésimo tercer período de sesiones, un informe que incluya recomendaciones generales y un plan de acción para que el segundo Decenio sea eficaz;
18. Decide incluir en el programa provisional de su sexagésimo tercer período de sesiones el tema titulado ‘Actividades del Segundo Decenio de las Naciones Unidas para la Erradicación de la Pobreza (2008-2017)’.”
3. En su 32ª sesión, celebrada el 7 de diciembre, la Comisión tuvo ante sí un proyecto de resolución titulado “Segundo Decenio de las Naciones Unidas para la Erradicación de la Pobreza (2008-2017) (A/C.2/62/L.55), presentado por la Relatora de la Comisión, Sra. Tamar Tchitanava (Georgia), sobre la base de las consultas oficiosas celebradas en relación con el proyecto de resolución A/C.2/62/L.30.
4. En la misma sesión, se informó a la Comisión de que el proyecto de resolución no tenía consecuencias para el presupuesto por programas.
5. También en la misma sesión, la Comisión aprobó el proyecto de resolución A/C.2/62/L.55 (véase el párrafo 8).
6. Tras la aprobación del proyecto de resolución, formularon declaraciones los representantes de Portugal (en nombre de los Estados Miembros de las Naciones Unidas que son miembros de la Unión Europea y de Bosnia y Herzegovina, la ex República Yugoslava de Macedonia, Moldova y Montenegro), el Japón y Croacia (véase A/C.2/62/SR.32).
7. Dado que se aprobó el proyecto de resolución A/C.2/62/L.55, el proyecto de resolución A/C.2/62/L.30 fue retirado por sus patrocinadores.
III. Recomendación de la Segunda Comisión
8. La Segunda Comisión recomienda a la Asamblea General que apruebe el siguiente proyecto de resolución: Segundo Decenio de las Naciones Unidas para la Erradicación de la Pobreza (2008-2017)
La Asamblea General,
Recordando sus resoluciones 47/196, de 22 de diciembre de 1992, 48/183, de 21 de diciembre de 1993, 50/107, de 20 de diciembre de 1995, 56/207, de 21 de diciembre de 2001, 57/265 y 57/266, de 20 de diciembre de 2002, 58/222, de 23 de diciembre de 2003, 59/247, de 22 de diciembre de 2004, 60/209, de 22 de diciembre de 2005, y 61/213, de 20 de diciembre de 2006,
Recordando también la Declaración del Milenio, aprobada por los Jefes de Estado y de Gobierno con ocasión de la Cumbre del Milenio1, y su compromiso de erradicar la pobreza extrema y reducir a la mitad, para 2015, el porcentaje de habitantes del planeta con ingresos inferiores a un dólar al día y el de las personas que padecen hambre,
Recordando además el Documento Final de la Cumbre Mundial 20052,
Recordando su resolución 60/265, de 30 de junio de 2006, sobre el seguimiento de los resultados de la Cumbre Mundial 2005 en materia de desarrollo, incluidos los objetivos de desarrollo del Milenio y los demás objetivos de desarrollo convenidos internacionalmente,
Recordando también su resolución 61/16, de 20 de noviembre de 2006, sobre el fortalecimiento del Consejo Económico y Social,
Recordando además los documentos finales de la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Social3 y del vigésimo cuarto período extraordinario de sesiones de la Asamblea General4,
Expresando su preocupación por el hecho de que, después del Primer Decenio de las Naciones Unidas para la Erradicación de la Pobreza y habiendo transcurrido la mitad del plazo previsto para alcanzar los objetivos de desarrollo del Milenio en 2015, si bien en algunas regiones ha habido progresos en la reducción de la pobreza, ese progreso no ha sido uniforme y en algunos países sigue aumentando el número de personas que viven en la pobreza, y las mujeres y los niños constituyen la mayoría de los grupos más afectados, especialmente en los países menos adelantados y en particular en el África subsahariana,
Alentada por la reducción de la pobreza registrada en algunos países en los últimos tiempos y decidida a reforzar y generalizar esta tendencia en beneficio de la población del mundo entero,
Reconociendo que la movilización de recursos financieros para el desarrollo a nivel nacional e internacional y la utilización eficaz de esos recursos son elementos fundamentales de una asociación mundial en pro del desarrollo que apoye el logro de los objetivos de desarrollo convenidos internacionalmente, incluidos los objetivos de desarrollo del Milenio,
Reconociendo que el crecimiento económico sostenido, sustentado por una productividad creciente y un entorno favorable, incluso para la inversión privada y la capacidad empresarial, es necesario para erradicar la pobreza, lograr los objetivos de desarrollo convenidos internacionalmente, incluidos los objetivos de desarrollo del Milenio, y elevar el nivel de vida,
Subrayando la prioridad y urgencia que asignan los Jefes de Estado y de Gobierno a la erradicación de la pobreza, como se indicó en los documentos finales de las grandes conferencias y cumbres de las Naciones Unidas en las esferas económica y social,
1. Toma nota del informe del Secretario General;
2. Reconoce que, durante la celebración del Primer Decenio de las Naciones Unidas para la Erradicación de la Pobreza, la comunidad internacional aprobó, entre otras cosas, la Declaración del Milenio1, el Consenso de Monterrey de la Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo6 y el Documento Final de la Cumbre Mundial 20052, mecanismos que contribuyen a concentrar los esfuerzos nacionales, regionales e internacionales por lograr la erradicación de la pobreza;
3. Proclama el Segundo Decenio de las Naciones Unidas para la Erradicación de la Pobreza (2008-2017), con el propósito de promover, de manera eficiente y coordinada, los objetivos de desarrollo convenidos internacionalmente, incluidos los objetivos de desarrollo del Milenio;
4. Reitera que la erradicación de la pobreza es el mayor desafío al que hace frente el mundo en la actualidad y una condición indispensable del desarrollo sostenible, especialmente para los países en desarrollo;
5. Insta a todos los gobiernos, la comunidad internacional, incluido el sistema de las Naciones Unidas, y todos los demás agentes a que sigan poniendo todo su empeño en alcanzar el objetivo de la erradicación de la pobreza;
6. Reafirma que cada país debe asumir la responsabilidad primordial por su propio desarrollo y que nunca se insistirá lo suficiente en la importancia de las políticas y estrategias nacionales para lograr el desarrollo sostenible, y reconoce que las iniciativas nacionales deben complementarse con programas, medidas y políticas mundiales de apoyo para ampliar las oportunidades de desarrollo de los países en desarrollo, teniendo en cuenta las circunstancias de los países y respetando las estrategias, el control y la soberanía nacionales;
7. Reitera la necesidad de fortalecer la función de liderazgo de las Naciones Unidas en la promoción de la cooperación internacional para el desarrollo, que es decisiva para la erradicación de la pobreza;
8. Subraya la importancia de asegurar, a nivel intergubernamental e interinstitucional, actividades coherentes, globales e integradas para la erradicación de la pobreza, de conformidad con los resultados de las grandes conferencias y cumbres de las Naciones Unidas en las esferas económica y social y esferas conexas;
9. Exhorta a los países donantes a que en sus programas y presupuestos de asistencia, tanto bilaterales como multilaterales, continúen asignando prioridad a la erradicación de la pobreza;
10. Reconoce que el crecimiento económico sostenido es fundamental para erradicar la pobreza y el hambre, en particular en los países en desarrollo, y subraya que las iniciativas nacionales a ese respecto deben complementarse con un entorno internacional favorable;
11. Reconoce también que, para que los países en desarrollo alcancen las metas establecidas en el contexto de las estrategias nacionales de desarrollo encaminadas a lograr los objetivos de desarrollo convenidos internacionalmente, incluidos los objetivos de desarrollo del Milenio, en particular la erradicación de la pobreza, y para que esas estrategias de erradicación de la pobreza sean efectivas, es indispensable que los países en desarrollo se integren en la economía mundial y compartan equitativamente los beneficios de la globalización;
12. Reconoce además la importancia de la asistencia oficial para el desarrollo como fuente de fondos para financiar el desarrollo de los países en desarrollo, y pide que se cumplan todos los compromisos relativos a la asistencia oficial para el desarrollo, incluidos los compromisos de muchos países desarrollados de alcanzar para 2015 el objetivo de destinar el 0,7% del producto nacional bruto a la asistencia oficial para el desarrollo, e insta a los países desarrollados que aún no lo hayan hecho a que adopten medidas concretas a ese respecto, de conformidad con sus compromisos;
13. Pide al Secretario General que le presente, en su sexagésimo tercer período de sesiones, un informe que incluya recomendaciones para conseguir que el Segundo Decenio de las Naciones Unidas para la Erradicación de la Pobreza (2008-2017) sea eficaz, a fin de apoyar la consecución de los objetivos de desarrollo convenidos internacionalmente, incluidos los objetivos de desarrollo del Milenio;
14. Decide incluir en el programa provisional de su sexagésimo tercer período de sesiones el tema titulado “Actividades del Segundo Decenio de las Naciones Unidas para la Erradicación de la Pobreza (2008-2017)”.
Decenio de las Naciones Unidas para la Erradicación de la pobreza (1997-2006)
El 20 de diciembre de 1995, la Asamblea General proclamó el Decenio de las Naciones Unidas para la Erradicación de la Pobreza, en seguimiento del Año Internacional para la Erradicación de la Pobreza, 1996, con el objetivo de erradicar la pobreza absoluta y reducir sustancialmente la pobreza general en el mundo (resolución 51/178, de 16 de diciembre de 1996).
El 22 de diciembre de 2005, la Asamblea destacó la necesidad de que el aumento de la asistencia oficial para el desarrollo se tradujera en un aumento de los recursos destinados a la ejecución de las estrategias nacionales de desarrollo y de las metas y los objetivos de desarrollo convenidos internacionalmente (resolución 60/209). También destacó la necesidad de que las corrientes de recursos fueran previsibles, incluidos los mecanismos de apoyo presupuestario, cuando correspondiere.
La Asamblea instó a los países a que destinaran los recursos liberados mediante el alivio de la deuda, en particular, mediante la cancelación y la reducción de la deuda, a actividades conducentes al logro de la erradicación de la pobreza, el crecimiento económico sostenido, el desarrollo sostenible y la consecución de los objetivos de desarrollo convenidos internacionalmente. También exhortó a los países desarrollados a promover el fomento de la capacidad y facilitar el acceso a las tecnologías y los conocimientos correspondientes y su transferencia, en condiciones favorables, incluso en condiciones de favor y preferenciales.
Sexagésimo segundo período de sesiones
Tema 60 a) del programa provisional*
Erradicación de la pobreza y otras cuestiones de desarrollo:
actividades del Primer Decenio de las Naciones Unidas para
la Erradicación de la Pobreza (1997-2006)
Actividades del Primer Decenio de las Naciones Unidas
para la Erradicación de la Pobreza (1997-2006)
Informe del Secretario General
Resumen
El presente informe se presenta en respuesta a la resolución 61/213 de la
Asamblea General, en la que la Asamblea pidió al Secretario General que le
presentase un informe amplio con una evaluación de las actividades del primer
Decenio de las Naciones Unidas para la Erradicación de la Pobreza (1997-2006) que
incluyera recomendaciones para mantener el impulso generado por la celebración del
Decenio. El informe proporciona una reseña de los principales acontecimientos que
tuvieron lugar durante el Decenio, incluido el compromiso más firme de erradicar la
pobreza en los planos nacional e internacional. Aborda algunos desafíos en la lucha
contra la pobreza y las iniciativas concretas emprendidas durante el Decenio. El
informe concluye con una serie de recomendaciones para su consideración por
la Asamblea.
I. Introducción
1. El presente informe se ha preparado de conformidad con la resolución 61/213 de la Asamblea General, en la que la Asamblea pidió al Secretario General que le presentase un informe amplio con una evaluación de las actividades del primer Decenio de las Naciones Unidas para la Erradicación de la Pobreza (1997-2006) que incluyera recomendaciones para mantener el impulso generado por la celebración del Decenio.
2. La Asamblea General proclamó el primer Decenio de las Naciones Unidas para la Erradicación de la Pobreza (1997-2006) en su quincuagésimo período de sesiones como parte de la aplicación del Programa de Acción de la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social1. El Decenio siguió al Año Internacional para la Erradicación de la Pobreza (1996) a fin de prestar apoyo a actividades sostenidas a más largo plazo para cumplir de manera plena y efectiva los compromisos realizados en todas las grandes conferencias de las Naciones Unidas.
3. El alcance del Decenio era extenso e inclusivo, basado en el amplio enfoque de la Cumbre para la erradicación de la pobreza en el contexto de un desarrollo sostenible centrado en las personas (véase resolución 51/178). El Decenio se debió al reconocimiento de la naturaleza multidimensional y compleja de la pobreza y la necesidad de elaborar condiciones y políticas marco que condujeran a su erradicación a nivel nacional e internacional.
4. El presente informe contiene una reseña sobre la manera en que se ha cumplido el compromiso de erradicar la pobreza en los planos nacional e internacional y aborda los principales desafíos a los que se enfrentaron los países y la comunidad internacional para lograr ese objetivo. Subraya también algunas de las iniciativas concretas emprendidas durante el Decenio y presenta recomendaciones normativas para que las examine la Asamblea.
II. Progresos realizados durante el Decenio
A. Compromiso con las medidas nacionales y apoyo internacional
5. En la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social, los gobiernos se
comprometieron a lograr el objetivo de erradicar la pobreza como
imperativo ético, social, político y económico de la humanidad. Para
lograrlo, los gobiernos decidieron elaborar estrategias nacionales y
establecer objetivos concretos y con plazos para erradicar la
pobreza absoluta. La Cumbre exhortó a los gobiernos a que orientaran
sus esfuerzos y políticas a superar las causas fundamentales de la
pobreza, atender a las necesidades básicas de todos, en especial las
mujeres y otros grupos vulnerables, y velar por que las personas que
vivían en la pobreza tuvieran acceso a los recursos de producción,
como crédito, educación y formación. Como parte de ese compromiso,
los gobiernos debían fortalecer los medios y capacidades para que
las personas, en particular los pobres, pudieran participar en la
adopción de decisiones para crear un entorno normativo y regulatorio
que redujera las desigualdades y les permitiera aprovechar las crecientes oportunidades económicas y de empleo.
6. Si bien se reconoció que los gobiernos nacionales eran los principales responsables de erradicar la pobreza, la Cumbre reconoció el papel fundamental del sistema de las Naciones Unidas a ese respecto. Se alentó a las organizaciones internacionales, en particular las instituciones financieras internacionales, y a los donantes a que prestaran apoyo a las políticas y los programas dirigidos a lograr el objetivo de la erradicación de la pobreza y atender a las necesidades básicas de todos. A tal efecto, los gobiernos de los países desarrollados se comprometieron a esforzarse por lograr la meta convenida sobre la asistencia oficial para el desarrollo.
7. Cinco años después de la Cumbre y tres años desde el comienzo del Decenio, en el vigésimo cuarto período extraordinario de sesiones de la Asamblea General se reconoció que los progresos obtenidos en la erradicación de la pobreza habían sido desiguales. En muchos países en desarrollo el número de personas que vivían en la pobreza había aumentado, mientras que la prestación de servicios sociales había empeorado, dejando a muchos sin acceso a servicios sociales básicos. La falta de recursos, los niveles inadecuados de desarrollo económico, las débiles infraestructuras y los sistemas administrativos ineficaces habían socavado las medidas para erradicar la pobreza.
8. Frente a ese entorno, el período extraordinario de sesiones decidió establecer el ambicioso objetivo de reducir a la mitad para 2015 la proporción de personas que vivían en la pobreza extrema y subrayó la necesidad de integrar estrategias nacionales amplias para la erradicación de la pobreza en las políticas a todos los niveles, incluidas las políticas económicas y fiscales. Se alentó a los gobiernos a elaborar y aplicar estrategias sostenibles para el crecimiento económico favorables a los pobres que aumentaran el potencial y la capacidad de los pobres proporcionándoles acceso a los recursos productivos y la microfinanciación y estableciendo programas para aumentar la productividad y mejorar los conocimientos, aptitudes y capacidades.
9. En septiembre de 2000, en la Cumbre del Milenio, los dirigentes del mundo decidieron hacer suyo el compromiso realizado en el período extraordinario de sesiones de reducir a la mitad la pobreza extrema para 2015, e incluyeron la erradicación de la pobreza como uno de los objetivos principales del programa mundial de desarrollo3. Dos años después, en el Consenso de Monterrey4 que surgió de la Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo se consideró que la erradicación de la pobreza era un desafío sistémico que debía abordarse desde una perspectiva amplia. Produjo un nuevo pacto mundial que compromete a los países en desarrollo a mejorar sus políticas y su gobernanza
y, simultáneamente, pide a los países desarrollados que aumenten su
apoyo, en especial proporcionando a los países en desarrollo una
mayor y mejor asistencia, alivio de la deuda y mayor acceso a los
mercados, cuestiones importantes para la erradicación de la pobreza.
10. Nueve años después de que comenzara el Decenio, en la Cumbre Mundial 2005 se consideraron alentadoras las reducciones de la pobreza en algunos países, pero siguió existiendo preocupación por los progresos lentos y desiguales en la erradicación de la pobreza y el logro de otros objetivos de desarrollo en algunas regiones del mundo. La Cumbre reafirmó el compromiso de erradicar la pobreza y promover el crecimiento económico sostenido, el desarrollo sostenible y la prosperidad mundial para todos. Recalcó la necesidad de adoptar medidas urgentes, inclusive objetivos nacionales de desarrollo más ambiciosos y medidas respaldadas por un mayor apoyo internacional.
1. Marcos nacionales de desarrollo y erradicación de la pobreza
11. Durante el Decenio, muchos países en desarrollo dieron prioridad a la reducción de la pobreza estableciendo objetivos de lucha contra la pobreza y formulando y aplicando planes y estrategias de reducción de la pobreza. El sistema de las Naciones Unidas, como apoyo a las iniciativas nacionales para lograr los objetivos de desarrollo internacionalmente acordados, estableció marcos operacionales integrados para aumentar la capacidad nacional.
12. La primera de esas iniciativas, la Iniciativa de Estrategias para la Pobreza, fue lanzada por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo en 1996. La Iniciativa prestó apoyo a actividades en más de 100 países para diagnosticar la pobreza y mejorar su capacidad de elaborar análisis de políticas y aplicarlas. Mediante actividades como las evaluaciones cualitativas de la pobreza, las encuestas de los hogares y los mapas de la pobreza, los análisis del gasto social y las corrientes de ayuda para los servicios básicos, y la preparación de informes nacionales sobre el desarrollo humano, la Iniciativa ayudó a aumentar la conciencia sobre la pobreza, estimular el debate nacional y movilizar a los agentes nacionales en pro de objetivos comunes de políticas para estrategias de lucha contra la pobreza
13. En 1999, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional introdujeron los documentos de estrategia de lucha contra la pobreza (DELP) como nuevo enfoque para los préstamos que garantizarían que los fondos para el alivio de la deuda se destinasen a la reducción de la pobreza. Los principios fundamentales en los que se basan los DELP incluyen centrarse en resultados que beneficien a los pobres; reconocer la naturaleza multidimensional de la pobreza; la ejecución nacional, con una amplia participación de la sociedad civil en la elaboración y supervisión de esas estrategias; y una perspectiva a largo plazo de los desafíos y en la necesidad de compromisos para reducir la pobreza.
14. Los documentos de estrategia de lucha contra la pobreza han sido fundamentales para situar la lucha contra la pobreza en el centro del debate sobre las políticas públicas en muchos países. A enero de 2007, 64 países habían presentado DELP a la Junta Ejecutiva del Banco Mundial, de los que 34 eran países de África, 11 de Asia, 8 de América Latina y 11 países con economías en transición. Menos de la mitad de los países que habían preparado DELP figuraban en la Iniciativa en favor de los países pobres muy endeudados.
15. Los DELP se han centrado cada vez más en el logro de los objetivos de desarrollo del Milenio, en particular el primer objetivo. En ese sentido, el enfoque de los DELP
ha proporcionado un marco operacional para que los gobiernos establezcan sus prioridades de desarrollo, en particular la erradicación de la pobreza, y especifiquen las políticas, programas y recursos necesarios para lograr sus objetivos. Como resultado, se han logrado mejoras en las políticas y el desempeño de las instituciones en varios países. Sin embargo, el entorno general de la gobernanza
sigue siendo difícil en la mayoría de los países de bajos ingresos.
La elaboración de estrategias a mediano plazo a fin de lograr
objetivos de desarrollo a largo plazo sigue siendo un problema
importante para muchos de esos países. Además, a menudo existe una
gran diferencia entre los recursos internos y las necesidades de
financiación necesarias para lograr los objetivos de desarrollo del
Milenio. Para un país típico de bajos ingresos, se ha estimado que
las necesidades adicionales de financiación de las intervenciones
públicas serían del orden del 10% al 20% del producto nacional bruto
(PNB).
16. La necesidad de determinar las circunstancias específicas de la
pobreza en los países y las limitaciones de su capacidad antes de
elaborar respuestas normativas fue una de las principales
consideraciones del programa de reforma del Secretario General
elaborado en 1997, cuyo objetivo era que las Naciones Unidas fueran
más efectivas y coherentes en la prestación de apoyo a las
iniciativas nacionales para lograr los objetivos de desarrollo
internacionalmente acordados. Desde la aprobación de la evaluación
común para los países y el Marco de Asistencia de las Naciones
Unidas para el Desarrollo como instrumentos de planificación y
evaluación estratégicas para el sistema de las Naciones Unidas en
los países, se ha preparado un total de 164 evaluaciones comunes
para los países y se comunicó que se habían completado 146 Marcos de
Asistencia de las Naciones Unidas para el Desarrollo.
17. Las evaluaciones y los programas anteriores realizados dentro de
los marcos nacionales de desarrollo tendían a considerar a la
pobreza sólo desde el punto de vista de los ingresos, en franco
contraste con el concepto multidimensional y complejo de la pobreza
adoptado en la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social. Esa tendencia
anterior se acentuó inicialmente con la aprobación de la Declaración
del Milenio, que se refiere a la pobreza como vivir con menos de 1
dólar al día. La gran disparidad de los resultados de las
intervenciones basadas en un concepto tan limitado condujo a una
evolución de las ideas sobre la pobreza y las iniciativas de
reducción de la pobreza y a adoptar una definición que incluyera
otras dimensiones de la pobreza además de los ingresos, como el
acceso a los servicios de salud y sociales, la educación, la
igualdad entre los géneros, la exclusión social, la impotencia y la
falta de voz o representación.
18. Los países que han conseguido avances significativos en la
reducción de la pobreza lo han logrado mediante la adopción de
estrategias a largo plazo que abordan la naturaleza multidimensional
de la pobreza y la diversidad de los pobres, teniendo en cuenta al
mismo tiempo la situación económica, social y cultural del país.
Para ello, los gobiernos no sólo deben asumir la plena implicación y responsabilidad del desarrollo de su país, sino que también deben poder elegir entre diversas políticas. En particular, es importante ampliar el espacio político nacional para el desarrollo alineando las asociaciones internacionales con estrategias nacionales elaboradas por los propios países. A tal fin, en la Cumbre Mundial 2005 los gobiernos se comprometieron a adoptar para 2006 amplias estrategias nacionales de desarrollo.
2. Asociación mundial para el desarrollo
19. El reconocimiento de que las iniciativas nacionales para erradicar la pobreza se deben complementar con programas mundiales de apoyo ha sido reafirmado en todas las conferencias y cumbres de las Naciones Unidas, entre ellas la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social, la Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo y la Cumbre Mundial 2005. Sin embargo, todavía no se han emprendido medidas conjuntas en pro
del desarrollo. En cierta medida, las tendencias en la asistencia
oficial para el desarrollo durante el primer Decenio reflejaron los
intentos de convertir ese compromiso en acción.
20. Durante el primer Decenio aumentó la asistencia oficial para el
desarrollo. Tras un largo declive en el decenio de 1990, la
asistencia para el desarrollo aportada por los países miembros de la
Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos aumentó de
48.500 millones de dólares en 1997 a entre 52.000 y 53.000 millones
de dólares en el período 1998-2001, seguido de un rápido aumento
hasta alcanzar una cifra récord de 106.800 millones de dólares en
2005. En 2006 la asistencia oficial para el desarrollo descendió a
103.900 millones de dólares, una disminución del 5,1% en dólares
constantes. Sin embargo, el aumento de la asistencia producido en
2005 se debió en gran medida al alivio de la deuda, mientras que, en
términos reales, el gasto en programas básicos de desarrollo
permaneció en el nivel de comienzos del decenio de 1990.
21. Además, la asistencia todavía sigue lejos de alcanzar el
objetivo establecido por las Naciones Unidas de destinar el 0,7% del
ingreso nacional bruto de los países desarrollados. En 2006, la
asistencia para el desarrollo apenas alcanzó el 0,3%. Desde la
Declaración del Milenio, sólo 5 de 22 países miembros del Comité de
Asistencia para el Desarrollo han alcanzado o superado el compromiso
de aumentar la asistencia oficial para el desarrollo hasta el 0,7%
de su ingreso nacional bruto.
22. La cooperación internacional para el desarrollo, en particular
los programas de asistencia de las instituciones financieras
internacionales, así como de algunos países donantes, se ha
orientado más hacia los países más pobres. Como resultado, la
asistencia oficial para el desarrollo para los países menos
adelantados se duplicó con creces entre 2000 y 2005, mientras que
las iniciativas para luchar contra la pobreza en los países en
desarrollo de medianos ingresos recibieron un apoyo internacional
limitado.
23. Los progresos en el alivio de la carga de la deuda externa de
los países en desarrollo, en particular los países más pobres,
acordado en la Declaración del Milenio, han sido fundamentales a fin
de mejorar su capacidad financiera para invertir en esferas con un
alto rendimiento social, y en consecuencia, en programas de lucha
contra la pobreza más efectivos. Dos iniciativas desempeñaron un
papel significativo a estos efectos. De conformidad con la
Iniciativa en favor de los países pobres muy endeudados, entre 1999
y 2005 la deuda de 29 países se redujo en un 90% y su servicio de la
deuda en un 2%. El alivio nominal del servicio de la deuda de esos
29 países representa 61.000 millones de dólares, lo que ha
favorecido un aumento del 3% en el gasto público en educación y
salud en esos países. Desde 2005, con la introducción de la
Iniciativa Multilateral de Alivio de la Deuda, 19 países que
hicieron progresos en sus reformas económicas y sociales han
recibido un alivio adicional de la deuda de 30.000 millones de
dólares.
24. El comercio internacional, antes considerado por las
instituciones financieras internacionales como un medio para
impulsar el crecimiento económico y reducir la pobreza, se ha vuelto
a evaluar con más escepticismo. Las ganancias impulsadas por el
comercio se han limitado a los países con una exportación
establecida en los sectores agrícola o manufacturero, mientras que
los países en las primeras etapas de desarrollo de su capacidad
productiva en esos sectores sufrieron importantes consecuencias
adversas económicas y sociales debido a una liberalización prematura
del comercio.
B. Principales desafíos
1. Reducción de la pobreza: un panorama desigual
25. Habida cuenta de que la pobreza es un fenómeno multidimensional,
la evaluación de las tendencias de la pobreza requiere que se
considere una serie de indicadores relativos a los ingresos, el
hambre, la salud y la educación y la igualdad entre los géneros.
26. La evaluación de las tendencias de la pobreza sobre la base de
los ingresos durante el Decenio señala tres conclusiones
principales. En primer lugar, el número de personas que vivían en la
pobreza en los países en desarrollo aumentó a fines del decenio de
1990. El número total de personas que vivían con menos de 1 dólar al
día en los países en desarrollo aumentó de 1.088 millones en 1996 a
1.109 millones en 1999, mientras el de aquéllas que vivían con menos
de 2 dólares al día aumentó de 2.666 millones a 2.721 millones. En
segundo lugar, la población que vive en la pobreza absoluta ha
venido disminuyendo constantemente desde 2000. En 2004, el número de
personas que vivían con menos de 1 dólar diario y 2 dólares diarios
descendió a 969 millones y 2.534 millones, respectivamente. Como
consecuencia, el porcentaje de la población que vivía en la extrema
pobreza disminuyó del 22,7% en 1999 al 18,1%. La población que vive
con 2 dólares diarios también ha disminuido, pero a un ritmo más
lento, ya que muchas de las personas que escaparon a la trampa de 1
dólar diario no han podido escapar a la de 2 dólares diarios. En tercer lugar, si continúan las tendencias actuales, se estima que en 2015 seguirá habiendo más de 800 millones de personas viviendo con menos de 1 dólar diario.
27. Aunque el mundo en general está bien encaminado para lograr el objetivo de desarrollo del Milenio relativo a la pobreza, existen disparidades significativas a nivel regional. Muchos países continúan enfrentándose a grandes dificultades y problemas para luchar contra la pobreza. La reducción mundial de la pobreza ha estado impulsada por el crecimiento de Asia oriental y meridional, regiones que están en camino de lograr los objetivos.
28. Como contraste, África al sur del Sáhara está lejos de alcanzar el objetivo referente a la pobreza. Entre 1996 y 2004 el porcentaje de personas que vivían en la pobreza extrema en la región descendió del 47,7% al 41,1%. Sin embargo, la continuación del alto crecimiento demográfico ha hecho que el número absoluto de pobres siga siendo de casi 300 millones de personas. En esa región, que ya tenía la tasa de pobreza más alta del mundo, la situación ha empeorado y en la actualidad representa el 30% de las personas que viven en la pobreza extrema.
29. Los datos existentes también sugieren que, en general, la tasa de pobreza en el medio rural descendió mucho más que en el medio urbano. Sin embargo, la distribución de la pobreza entre las zonas rurales y urbanas varía mucho según las regiones. Asia meridional y América Latina tienen el cociente más elevado de pobreza en el medio urbano frente al rural.
30. El hambre infantil, medido por el porcentaje de niños menores de 5 años con bajo peso, disminuyó en un quinto en todo el mundo en el período 1990-2005. No obstante, es poco probable que algunas regiones puedan cumplir el objetivo de reducir a la mitad el porcentaje de personas que padecen hambre. Asia meridional y África al sur del Sáhara continúan teniendo los mayores porcentajes de niños que viven con hambre. En 2005, la proporción de niños que vivía con hambre en esas regiones fue del 46% y el 29%, respectivamente.
31. Por lo que respecta a los indicadores de salud, los países en desarrollo han logrado algunos avances importantes. Por ejemplo, las tasas de mortalidad de niños menores de 5 años en las regiones en desarrollo descendieron de 106 por cada 1.000 nacidos vivos en 1990 a 83 en 200518. Sin embargo, el ritmo de los progresos ha sido desigual entre las regiones y países. Los países de África al sur del Sáhara,
Asia meridional y la Comunidad de Estados Independientes han logrado
progresos limitados. La supervivencia infantil no aumentó en los
lugares en los que los servicios de salud básica siguieron siendo
inadecuados. Además, en los países que hicieron progresos
significativos, la mortalidad infantil disminuyó con mucha más
rapidez entre los grupos sociales más adelantados y los que tenían
cierta educación que entre los pobres. 32. Los progresos en la
educación pueden medirse analizando la tasa total de matriculación
en la educación primaria. En las regiones en desarrollo, la tasa
aumentó del 80% en 1990 al 88% en 2005. Esas cifras no incluyen los
países en situación de conflicto o después de los conflictos. Los
datos también sugieren que las niñas y los niños de las familias más pobres o rurales tenían menos posibilidades de asistir a la escuela. La alfabetización de los adultos también ha mejorado, aunque persisten las disparidades entre los géneros. La alfabetización de adultos varones aumentó del 78% al 83% en los países de bajos y medianos ingresos entre 1990 y 2002, mientras que las tasas de las mujeres aumentaron del 62% al 70% en el mismo período. Aunque los países de África al sur del Sáhara hicieron progresos para lograr la matriculación universal, siguieron a la zaga de otras regiones, y el 30% de los niños en edad escolar de esos países no está matriculado en escuelas primarias.
2. La creación de empleo se ha rezagado
33. La creación de empleo decente y productivo es el modo más efectivo y sostenible de reducir la pobreza. Sin embargo, el resultado de las actividades mundiales para promover el empleo a lo largo del Decenio ha sido decepcionante. Entre 1996 y 2006, la población activa en el mundo aumentó un 16,6%, hasta alcanzar 2.900 millones de personas. Esa cifra representa aproximadamente dos tercios de los 4.600 millones de personas en edad laboral (mayores de 15 años). En el mismo período, la tasa de desempleo en el mundo pasó de alrededor del 6% al 6,3%, y el número de desempleados aumentó en 34 millones de personas, hasta los 195 millones en 2006. Ese aumento se produjo a pesar de que el crecimiento económico mundial aumentó a una tasa del 3,8% anual, dando origen al fenómeno de “crecimiento sin empleo”.
34. En América Latina y el Caribe la tasa de desempleo siguió siendo de alrededor del 8% en el período 1996-2006, ya que el crecimiento económico, de alrededor del 3%, absorbió a la creciente población activa. Como contraste, en Asia sudoriental y el Pacífico la tasa de desempleo aumentó significativamente, del 3,7% en 1996 al 6,6% en 2006, lo que refleja en parte la permanencia de los efectos de la crisis asiática de 1997-1998. En el mismo período, el desempleo en Asia meridional aumentó del 4,4% al 5,2%, a pesar de un crecimiento anual del producto interno bruto del 5,8%.
35. El desempleo en África siguió siendo el más alto del mundo, aunque con una distribución desigual según los países. La tasa de desempleo en África al sur del Sáhara
aumentó ligeramente entre 1996 y 2006 al 9,8%, aunque el PIB creció
un 3,9% anual. En el Oriente Medio y África septentrional la tasa de
desempleo disminuyó del 13% al 12,2%.
36. La tasa de desempleo proporciona un panorama incompleto de la
situación del empleo en el mundo. No revela los vínculos entre la
pobreza y el trabajo. La mayoría de los pobres en los países en
desarrollo no están desempleados. Trabajan en empleos poco
productivos en los que no pueden ganar lo suficiente para que ellos
y sus familias puedan traspasar el umbral de la pobreza. Se estima
que en 2006, 1.400 millones de esos trabajadores no ganaron lo
suficiente para que ellos y sus familias pudieran superar la línea
de la pobreza de 2 dólares diarios, aunque la proporción de
trabajadores pobres que ganan 2 dólares diarios disminuyó del 55% al
47,4% entre 1996 y 2006.
37. El número total de trabajadores pobres que vivían con 1 dólar al día disminuyó de 570 millones a 503 millones entre 2000 y 2006, excepto en África al sur del Sáhara, donde aumentó en 14 millones. En América Latina, el Oriente Medio y África septentrional, la situación permaneció prácticamente sin cambios. En el mismo período, el número total de trabajadores pobres que vivían con 2 dólares diarios disminuyó en Europa central y oriental (países no pertenecientes a la Unión Europea) y la Comunidad de Estados Independientes, y más significativamente, en Asia oriental. Sin embargo, esa cifra aumentó en Asia sudoriental y el Pacífico, Asia meridional, el Oriente Medio y África septentrional, y el mayor aumento, de 26 millones de personas, se produjo en África al sur del Sáhara. África tiene el mayor nivel de trabajadores pobres en empleo total en comparación con otras regiones, y se enfrenta a una baja productividad, subempleo, alto crecimiento demográfico, creciente desempleo de los jóvenes y a los efectos del VIH/SIDA en la población activa.
3. Acceso desigual a los beneficios del desarrollo
38. Las conferencias mundiales han reconocido que un crecimiento económico de amplia base y favorable a los pobres es esencial para la erradicación de la pobreza y para lograr todos los objetivos de desarrollo internacionalmente acordados, incluidos los objetivos de desarrollo del Milenio. Ese crecimiento facilita directamente la reducción de la pobreza y amplía los recursos y las capacidades para lograr otros objetivos de desarrollo. Es especialmente importante promover un crecimiento económico favorable a los pobres que cree empleo productivo.
39. Desde comienzos del decenio de 2000 las tendencias en el crecimiento económico de los países en desarrollo han sido alentadoras como resultado de mejores políticas y gobernanza. No obstante, los beneficios de ese crecimiento económico en las regiones en desarrollo se han distribuido de manera desigual, tanto entre los países como dentro de ellos. Los ingresos per cápita en el Oriente Medio y África septentrional, y en América Latina y el Caribe disminuyeron entre 1991 y 2001. Sólo Asia oriental y el Pacífico y Asia meridional registraron aumentos en el mismo período.
40. Aunque muchos países en desarrollo tuvieron un crecimiento económico, los datos muestran que los más pobres se beneficiaron menos del crecimiento que el resto de la sociedad. Entre 1990 y 2004, el porcentaje de consumo nacional de la quinta parte más pobre de la sociedad de los países en desarrollo disminuyó del 4,6% al 3,9%22. La desigualdad más elevada se sigue registrando en América Latina y el Caribe y África al sur del Sáhara, donde, en 2004, la proporción de consumo nacional de la quinta parte más pobre fue del 2,7% y el 3,4%, respectivamente. En Asia oriental, las desigualdades están aumentando considerablemente, ya que la proporción de consumo nacional de la quinta parte más pobre de la población fue del 4,5% en 2004, en comparación con el 7,1% en 1990.
4. Acceso a los recursos financieros
41. Se ha reconocido cada vez más la importante contribución que pueden representar los servicios financieros, como el crédito, los ahorros y los seguros para los pobres y las personas de bajos ingresos, en la reducción de la pobreza y el logro de los objetivos de desarrollo del Milenio. A lo largo del Decenio, un creciente número de investigaciones mostraron que el microcrédito y la microfinanciación permitían a los pobres aumentar sus ingresos y crear activos financieros y contribuían a crear empleo y fomentar la igualdad entre los géneros. Esos servicios también aumentaban la productividad en la agricultura y la economía urbana no estructurada, contribuyendo así a la distribución equitativa de los beneficios del crecimiento económico. Se ha demostrado que el microcrédito y la microfinanciación, al facilitar el acceso a servicios sociales básicos como la educación, la atención de la salud, el abastecimiento de agua potable y el saneamiento, ayudan a potenciar a las mujeres pobres, que pueden convertir el aumento de sus ingresos en inversiones esenciales.
42. Además, el acceso a servicios financieros como los préstamos, los ahorros, los microseguros y otros productos, da protección a los pobres en tiempos de crisis económica y desastres naturales y reduce su vulnerabilidad ante los desastres. La microfinanciación también mejora la capacidad de gestión de riesgo de los hogares potenciando el capital social, derivado de la capacitación y el fomento de la capacidad.
43. Aunque en la pasada década se hicieron populares los programas e iniciativas de microfinanciación para asistir a los pobres, siguen existiendo considerables necesidades no atendidas de microcrédito y microfinanciación. Se estima que de 400 a 500 millones de personas pobres y de bajos ingresos en todo el mundo siguen sin acceso a la microfinanciación. Llegar a los más pobres de los pobres, en particular, es un importante problema. A pesar de que muchos estudios e informes documentan su contribución positiva para el alivio de la pobreza, el microcrédito y la microfinanciación no constituyen una panacea para la pobreza ni una fórmula para lograr el desarrollo social. La realidad es que el microcrédito y la microfinanciación funcionan mejor sólo en algunas situaciones y sólo con determinados tipos de clientes.
44. Es cada vez más evidente que muchos clientes pobres, en especial los extremadamente pobres, se excluyen a sí mismos de esos servicios de microcrédito o microfinanciación. En general, es poco probable que los programas de microcrédito que típicamente requieran pagos sostenidos, periódicos y significativos sean atractivos o financieramente viables para las familias pobres que carecen de ingresos sostenidos, periódicos y significativos. En lugar del crédito, las personas extremadamente pobres necesitan programas de protección social que puedan ayudarlos a atender sus necesidades básicas.
45. También es importante elaborar intervenciones que aumenten el mercado para los clientes de la microfinanciación. Esas intervenciones pueden oscilar desde la construcción de infraestructuras y la apertura de nuevos mercados para los productos de los pobres a la prestación de servicios de desarrollo de empresas. A menudo, son esas intervenciones las que crean condiciones y oportunidades para la microfinanciación, y no a la inversa.
5. Reducción de la pobreza en África al sur del Sáhara
46. África, en particular África al sur del Sáhara, continúa experimentando importantes problemas en la reducción de la pobreza. El crecimiento sostenido del PIB que experimentó África a lo largo del Decenio tuvo poco efecto en la reducción de la pobreza o la consecución de los objetivos de desarrollo del Milenio. Las altas tasas de crecimiento se debieron a las exportaciones de productos básicos primarios y no estuvieron acompañadas de una creación significativa de empleo. Las inversiones se destinaron a industrias con gran densidad de capital, como la minería y la energía, en detrimento del sector de las manufacturas, cuya cuota del PIB y de la población activa de África disminuyó en el decenio de 2000. Además, las industrias tradicionales africanas con gran densidad de mano de obra perdieron sus ventajas competitivas en los mercados nacionales y extranjeros tras expirar, el 1º de enero de 2005, el Acuerdo sobre los Textiles y el Vestido de la Organización Mundial del Comercio. Como consecuencia, la agricultura ha seguido siendo la fuente principal de empleo para los africanos, y representó el 70% de la población activa africana en 2005.
47. En África meridional y sudoriental la creciente propagación del VIH/SIDA supuso un importante desafío para la oferta de mano de obra y la productividad laboral. Se estima que en 2006, 25 millones de personas vivían con el VIH en África al sur del Sáhara, lo que representaba el 63% de las personas infectadas por el VIH y el 90% de los niños que vivían con el virus en el mundo. Las mujeres representaban el 59% de la población infectada en África al sur del Sáhara,
una cifra sin paralelo en el resto del mundo.
48. La pandemia ha creado una crisis en África que supone una
sobrecarga para los sistemas de salud, ya mal equipados y de
deficiente funcionamiento, destruye las redes de apoyo
tradicionales, socava la agricultura y aumenta la malnutrición, pone
en peligro los avances en materia de educación y salud, y en
general, afecta adversamente las iniciativas de lucha contra la
pobreza.
49. Los ambiciosos programas macroeconómicos estándar de
estabilización y reforma aplicados por los gobiernos africanos bajo
la presión de las instituciones financieras internacionales
demostraron su incapacidad para abordar las limitaciones
estructurales y el potencial de crecimiento de países concretos y no
pudieron colocar a los países africanos en vías conducentes al
desarrollo social e institucional. Lamentablemente, las opciones
para elaborar y aplicar políticas fiscales pragmáticas y políticas
monetarias racionales que preserven la estabilidad macroeconómica y
al mismo tiempo fomenten las inversiones, la creación de empleo y el
crecimiento siguen siendo limitadas debido a la enorme deuda externa
de África.
50. En 2005 la deuda externa de África siguió siendo muy elevada, de
286.000 millones de dólares, en comparación con 311.000 millones en
1995. Aunque el pago del servicio de la deuda descendió de 32.800
millones de dólares en 1997 a 23.100 millones de dólares en 2002,
volvió a aumentar a 31.800 millones de dólares en 2005. A fin de
hacer frente a ese problema, la comunidad internacional acordó
varios programas de alivio de la deuda. En 1996 el Banco Mundial y
el Fondo Monetario Internacional lanzaron la Iniciativa en favor de
los países pobres muy endeudados para el alivio de la deuda. El
objetivo de la Iniciativa es reducir la carga de la deuda externa de
los países más pobres y más endeudados del mundo a fin de acelerar
su crecimiento y desarrollo. En 1999 se modificó la Iniciativa para
fortalecer los vínculos entre el alivio de la deuda, la reducción de
la pobreza y las políticas sociales. En 2005 se complementó la
Iniciativa con la Iniciativa Multilateral de Alivio de la Deuda a
fin de acelerar los progresos para lograr los objetivos de
desarrollo del Milenio.
51. Las esperanzas de que la deuda externa de de la región se
redujera considerablemente en el marco de la Iniciativa para la
reducción de la deuda de los países pobres muy endeudados y de que
las reformas económicas alentaran las corrientes de entrada de
capital privado han tardado mucho en materializarse. De los 41
países clasificados como muy endeudados, 33 son países de África.
Hasta la fecha se han aprobado programas de reducción de la deuda
para 30 de los países muy endeudados, incluidos 25 países de África.
Desde su creación, la Iniciativa ha proporcionado 35.000 millones de
dólares para el alivio del servicio de la deuda de los países muy
endeudados.
52. En la Conferencia Internacional sobre la Financiación para el
Desarrollo celebrada en Monterrey (México) en 2002 también se
abordaron los planes de alivio de la deuda a fin de ayudar a los más
pobres de los pobres. Aunque en la Conferencia se acordó una nueva
asociación para el desarrollo mundial, no se establecieron objetivos
concretos de alivio de la deuda. En la Conferencia se reconoció la
necesidad de que los países en desarrollo asumieran la
responsabilidad de la reducción de su pobreza, al tiempo que se
alentó a las naciones ricas a prestar apoyo a esas iniciativas
aumentando la asistencia financiera y promoviendo un comercio más
abierto.
53. En la cumbre del Grupo de los Ocho celebrada en 2005 en
Gleneagles (Escocia) se hizo hincapié en la visión de promover la
implicación africana para hacer frente a los problemas de desarrollo
del continente. En la cumbre, los dirigentes del Grupo firmaron el
Comunicado de Gleneagles, en el que el Grupo de los Ocho, entre
otras cosas, prometió reforzar las iniciativas de financiación para
lograr los objetivos de desarrollo del Milenio en África. El Grupo
de los Ocho acordó duplicar la asistencia para África para 2010 y
aportar al menos 25.000 millones de dólares anuales, duplicando con
creces la asistencia para África en comparación con 2004.
54. En 2004, la asistencia oficial para el desarrollo destinada a
África fue de 26.500 millones de dólares, en comparación con 16.200
millones en 2001. La asistencia oficial para el desarrollo no ha
variado desde 2004, si se excluyen el alivio de la deuda y las
iniciativas especiales. Sin embargo, la asistencia total para África
no ha conseguido todavía el máximo histórico logrado en 1990 de
33.300 millones de dólares. Cinco años después de la Conferencia
Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo y dos años
después de la promesa realizada en la cumbre de Gleneagles no se han
hecho muchos progresos en el aumento de la asistencia para África a
fin de apoyar el programa de los objetivos de desarrollo del
Milenio27.
55. A pesar de las iniciativas de alivio de la deuda, continúa el
debate sobre si esas iniciativas abordan adecuadamente las
necesidades y las prioridades de los países africanos pobres muy
endeudados. Hay un acuerdo general de que a fin de que esas
iniciativas de alivio de la deuda dejen una impronta duradera en las
vidas diarias de las personas corrientes, los fondos para el alivio
de la deuda deben realmente llegar a los pobres y otros grupos
socialmente desaventajados. Esto requerirá que los países africanos
realicen una serie de amplias reformas sociales, económicas,
financieras y políticas que mejoren la transparencia, reduzcan la
corrupción y promuevan un crecimiento económico de amplia base.
C. Iniciativas concretas
56. Durante el decenio, la erradicación de la pobreza se situó al
frente de la labor de los mecanismos intergubernamentales y se
convirtió en un tema primordial de las cumbres mundiales, en
particular las celebradas dentro del marco de la Asamblea General.
Las cuestiones abordadas y las decisiones adoptadas en los períodos
de sesiones sustantivos del Consejo Económico y Social a lo largo
del Decenio, en especial los temas de las series de sesiones de alto
nivel y de coordinación, se centraron en cuestiones fundamentales de
políticas, aplicación y coordinación al objeto de acelerar el ritmo
de reducción de la pobreza. Los resultados de las deliberaciones de
la Comisión de Desarrollo Social desempeñaron un papel fundamental
para aportar información al debate entre los Estados Miembros y
llevar a un primer plano la consideración de la complejidad y
naturaleza multidimensional de la pobreza, así como para señalar la
importancia fundamental de promover el empleo para la reducción de
la pobreza.
57. Durante el Decenio también se emprendieron varias iniciativas
especiales para fortalecer más el compromiso de erradicar la pobreza
en los planos nacional e internacional: el Fondo Mundial de
Solidaridad; el Año Internacional del Microcrédito y el Día
Internacional de la Solidaridad Humana. También se dio un ímpetu y
visibilidad renovados a la observancia del Día Internacional para la
Erradicación de la pobreza.
1. Fondo Mundial de Solidaridad
58. Como parte del Decenio, se promovió el concepto de solidaridad
como cuestión fundamental en la lucha contra la pobreza y la
participación de todos los interesados pertinentes mediante
iniciativas como el Fondo Mundial de Solidaridad para erradicar la
pobreza y la proclamación del Día Internacional para la Erradicación
de la Solidaridad Humana.
59. La Asamblea General, en su resolución 57/265, creó el Fondo
Mundial de Solidaridad, establecido en febrero de 2003 como fondo
fiduciario del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.
Su objetivo es erradicar la pobreza y promover el desarrollo humano
y social en los países en desarrollo, en particular entre los
segmentos más pobres de sus poblaciones. Se presentó a la Asamblea
General en su quincuagésimo séptimo período de sesiones un informe
que contenía recomendaciones sobre el mecanismo, las modalidades,
las atribuciones, los mandatos y el sistema de gestión para poner en
funcionamiento el Fondo (A/57/137). Los recursos del Fondo se
utilizarán para ayudar a reducir a la mitad la extrema pobreza para
2015 y lograr otros objetivos de desarrollo del Milenio, como
reducir a la mitad la proporción de personas sin acceso al agua
potable, reducir en dos terceras partes la mortalidad infantil y la
mortalidad materna en tres cuartas partes, lograr el acceso
universal a la educación básica y mejorar las vidas de los
habitantes de tugurios.
60. De conformidad con las disposiciones de la resolución 57/265, el
Fondo alentará el papel del sector privado y de los particulares en
la financiación de sus actividades. Además, el Fondo apoyará las
solicitudes de los gobiernos de países en desarrollo para financiar
proyectos destinados a aliviar la pobreza, incluso iniciativas de
organizaciones basadas en la comunidad y de pequeñas entidades del
sector privado. Se estableció un comité de alto nivel, integrado por
personas con experiencia práctica en empresas, desarrollo y
administración, para definir la estrategia del fondo y movilizar
recursos a fin de permitirle comenzar sus actividades.
2. Año Internacional del Microcrédito, 2005
61. El Año Internacional del Microcrédito (resolución 53/197),
observado en 2005, reunió a organismos de las Naciones Unidas,
organizaciones de la sociedad civil y el sector privado para
promover la microfinanciación y el microcrédito como instrumentos
cruciales para reducir la pobreza y lograr los objetivos de
desarrollo del Milenio. El Año contribuyó sustancialmente a aumentar
la conciencia mundial sobre el microcrédito y la microfinanciación y
proporcionó una plataforma para crear asociaciones, compartir
experiencias y mejores prácticas y fortalecer aún más los sectores
financieros que aportan servicios financieros sostenibles favorables
a los pobres. Recibió amplias respuestas e interés en todo el mundo
y galvanizó las iniciativas a nivel nacional, regional e
internacional.
62. Los logros del Año pueden atribuirse a la colaboración de
diversos agentes, entre ellos los representantes de gobiernos, los
comités nacionales, los organismos de las Naciones Unidas, la
comunidad de la microfinanciación, el sector académico, la sociedad
civil, el sector privado, los medios de comunicación y los
microempresarios. Las actividades e iniciativas nacionales
desempeñaron un papel fundamental para el éxito del Año. Más de 100
países se sumaron a los esfuerzos mundiales para crear sectores
financieros inclusivos y 61 países establecieron comités nacionales
para conmemorar el Año. Las iniciativas del Año crearon el claro
compromiso de establecer sectores financieros inclusivos en el plano
nacional favorables a los pobres y sus comunidades.
63. Se celebraron más de 300 reuniones, conferencias, foros y otros
eventos en todo el mundo dedicados a la observancia del Año. En esos
actos, los expertos compartieron sus conocimientos y debatieron
sobre medios de mejorar los servicios financieros para los pobres.
Muchas de esas conferencias y mesas redondas se organizaron con
organizaciones no gubernamentales, instituciones de
microfinanciación e importantes universidades y facultades de
ciencias empresariales.
64. Se celebraron importantes actividades bajo los auspicios del Año
en asociación con organizaciones del sistema de las Naciones Unidas,
en particular la publicación La Construcción de Sectores Financieros
Incluyentes para el Desarrollo (el “Libro Azul)28 y el proyecto de
recopilación de datos, que tuvieron importantes efectos para
promover aún más el compromiso de crear sectores financieros más
inclusivos en los que todos tengan acceso a servicios financieros
asequibles. El proyecto de recopilación de datos reunió a un pequeño
grupo de expertos en estadísticas e investigadores para abordar las
actuales lagunas de datos, prever las necesidades futuras y lograr
acuerdos sobre la mejor manera de que los gobiernos, sector privado
y las organizaciones multilaterales reunieran datos concretos sobre
el acceso a la microfinanciación. Además, el Programa del Premio a
la Microempresa sirvió para celebrar los logros de microempresarios
de todo el mundo y recompensarlos y contribuyó a promover una
cultura empresarial, establecer asociaciones firmes y aumentar la
visibilidad de los microempresarios.
65. Después del Año Internacional del Microcrédito se estableció el
Grupo de las Naciones Unidas de Asesores sobre Sectores Financieros
Inclusivos dentro del Fondo de las Naciones Unidas para el
Desarrollo de la Capitalización por un período de dos años, con la
función principal de asesorar al sistema las Naciones Unidas y los
Estados Miembros sobre cuestiones mundiales relativas a la
financiación inclusiva. El Grupo de Asesores, en su reciente
reunión, dio a conocer los principales mensajes sobre las mejores
prácticas a fin de ampliar el acceso a la financiación para los
pobres dirigidos a los gobiernos, los reguladores, los asociados
para el desarrollo y el sector privado.
3. Día Internacional de la Solidaridad Humana
66. Tanto la Declaración del Milenio como la Cumbre Mundial 2005
subrayaron el valor de las asociaciones y la solidaridad para ayudar
a lograr los objetivos de desarrollo del Milenio, en especial los
relacionados con la pobreza. El Día Internacional de la Solidaridad
Humana se proclamó después de la Cumbre Mundial 2005 como iniciativa
en la lucha contra la pobreza para concienciar sobre la importancia
de la solidaridad. La Asamblea General, en el párrafo 43 de su
resolución 60/209, decidió proclamar el 20 de diciembre de cada año
Día Internacional de la Solidaridad Humana.
67. El primer Día Internacional de la Solidaridad Humana se lanzó en
una ceremonia celebrada el 10 de noviembre 2006 en la Sede de las
Naciones Unidas a la que asistieron representantes de los gobiernos
y se presentó el logotipo del Día. El Consejo Económico y Social
también organizó un acto especial para conmemorar el Día. El
objetivo de ambos actos fue concienciar sobre la importancia de
hacer avanzar el programa de desarrollo de las Naciones Unidas, en
especial la erradicación de la pobreza y promover una comprensión
mundial del valor de la solidaridad humana.
4. Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza
68. El Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza
(resolución 47/196), que se observa el 17 de octubre desde 1993,
sigue desempeñando un importante papel para aumentar la conciencia pública y movilizar a todos los interesados en la lucha contra la pobreza.
69. El Día Internacional se ha observado en todo el mundo, principalmente como día para recordar y honrar la lucha diaria de las personas que viven en la pobreza. Representa una oportunidad para reconocer los esfuerzos y la lucha de las personas que viven en la pobreza y darles la oportunidad de que se escuchen sus preocupaciones. También proporciona un medio para reconocer que los pobres están en el frente de la lucha contra la pobreza. La participación de los propios pobres ha estado en el centro de las celebraciones del Día Internacional desde su propio comienzo.
70. El examen emprendido para evaluar los efectos del Día Internacional y determinar medios para promover la movilización de todos los interesados en la lucha contra la pobreza ha mostrado que ese acto puede ser un instrumento importante para prestar apoyo a las iniciativas nacionales de erradicación de la pobreza mediante la promoción del diálogo y la colaboración entre los interesados. Además de concienciar sobre la necesidad de erradicar la pobreza o sobre sus dimensiones de derechos humanos, las experiencias adquiridas de la observancia del Día Internacional señalan su potencial para servir de importante vehículo en el que las fuerzas de las campañas mundiales y nacionales pueden unirse a fin de lograr los objetivos de desarrollo del Milenio, en particular el objetivo de erradicar la pobreza y el hambre.
71. Las recomendaciones para promover y aumentar la observancia del Día Internacional incluyeron alentar a todos los Estados Miembros a que hicieran del Día Internacional un día nacional en pro de la adopción de medidas en el que participasen todos los interesados y ciudadanos con objeto de que la observancia del Día pudiera servir para coordinar las campañas nacionales y mundiales de erradicación de la pobreza y alcanzar los objetivos de desarrollo del Milenio; alentar a todos los interesados a garantizar que los derechos humanos se incorporasen al debate sobre el desarrollo como instrumento clave para la erradicación de la pobreza y lograr los objetivos de desarrollo del Milenio, y garantizar la participación de las personas que viven en la pobreza y la inclusión de los grupos más aislados en la sociedad; y alentar a los Estados Miembros que no observasen actualmente el Día Internacional a considerar la posibilidad de hacerlo.
III. Conclusiones y recomendaciones
72. La presente evaluación del primer Decenio de las Naciones Unidas para la Erradicación de la Pobreza tiene lugar a mediados del período que abarcan los objetivos de desarrollo del Milenio. La evaluación es familiar: la pobreza está disminuyendo en todo el mundo, pero queda mucho por hacer. Los progresos también han sido muy lentos en algunas partes del mundo. Ya se hizo una evaluación similar en 2000 cuando se celebró el vigésimo cuarto período extraordinario de sesiones de la Asamblea General, y de nuevo en la Cumbre Mundial 2005. Esto sugiere que la amplitud del desafío exige un período mucho más largo.
73. Para fines del Decenio la reducción de la pobreza se había convertido en un tema general de todas las cumbres y conferencias mundiales y estaba firmemente situada en el centro del programa de desarrollo. Los resultados desiguales en el logro de progresos en la reducción de la pobreza han conducido a una mejor comprensión de la naturaleza y la gama de obstáculos firmemente enraizados a que se enfrentan los países en sus esfuerzos por reducir la pobreza. Las soluciones de políticas macroeconómicas estándar no han superado la prueba de la realidad en gran medida, y en la actualidad existe un acuerdo sobre la necesidad de elaborar amplias estrategias y líneas prioritarias de acción para lograr el desarrollo nacional.
74. Esas estrategias nacionales para el desarrollo deben ser amplias e inclusivas y deberían adoptar un enfoque integrado y holístico que pueda abordar la pobreza en todas sus dimensiones: el acceso a los servicios de salud, la educación, los alimentos, el empleo productivo, el trabajo decente y los recursos financieros; la igualdad entre los géneros; y la potenciación y participación de todos los grupos desaventajados, incluidos los pobres, en el proceso de desarrollo. Las líneas estratégicas de acción incluyen políticas fiscales pragmáticas y políticas monetarias racionales que preserven la estabilidad macroeconómica al tiempo que promuevan las inversiones públicas y privadas, la creación de empleo y el crecimiento. Aunque el concepto está aclarándose, su aplicación sigue siendo problemática.
75. Se ha vuelto evidente que sin apoyo de la comunidad de donantes los países que experimentan dificultades serias en la reducción de la pobreza no pueden fomentar la capacidad nacional ni movilizar los recursos nacionales. Lamentablemente, los repetidos compromisos de alinear la asistencia oficial para el desarrollo con las iniciativas nacionales de reducción de la pobreza se han limitado al alivio de la deuda, y el gasto en programas básicos de desarrollo ha permanecido constante a lo largo del Decenio.
76. Es igualmente importante que la comunidad internacional contribuya a las iniciativas nacionales mediante la creación de un entorno económico mundial que promueva el empleo en los países en desarrollo. A la luz de las cuestiones examinadas en el presente informe, la Asamblea General quizá desee considerar las siguientes recomendaciones:
a) Instar a los Estados Miembros, las organizaciones del sistema de las Naciones Unidas, la sociedad civil, las organizaciones no gubernamentales y otros asociados a que reafirmen su compromiso y sigan emprendiendo acciones más concertadas en la lucha contra la pobreza en los planos nacional e internacional mediante diversas iniciativas y actividades;
b) Instar a todos los países con pobreza extrema a que elaboren y apliquen una estrategia nacional de desarrollo a fin de reducir a la mitad la pobreza extrema para 2015;
c) Alentar a las organizaciones del sistema de las Naciones Unidas, las instituciones de Bretton Woods y los donantes a que sigan prestando asistencia a los países en desarrollo para lograr los objetivos de desarrollo internacionalmente acordados, incluidos los objetivos de desarrollo del Milenio, en particular el objetivo de erradicar la pobreza.
Fuentes:
http://www.un.org/spanish/events/calendario/decades/doc_d2008.html
http://daccessdds.un.org/doc/UNDOC/GEN/N07/624/93/PDF/N0762493.pdf?OpenElement
http://www.un.org/spanish/events/poverty/2006/decadepoverty.html
http://daccessdds.un.org/doc/UNDOC/GEN/N07/462/51/PDF/N0746251.pdf?OpenElement