El 28 de septiembre se celebra el Día Mundial del Corazón.
Las enfermedades cardiovasculares (como el infarto de miocardio y el accidente cerebrovascular) son las más mortíferas del mundo, no en vano se cobran 17,5 millones de vidas al año. Con las actividades organizadas cada 28 de septiembre, Día Mundial del Corazón, se intenta que el gran público conozca mejor los métodos para reducir al mínimo los factores de riesgo, por ejemplo mantener el peso corporal controlado y hacer ejercicio regularmente.
En colaboración con la OMS, la Federación Mundial del Corazón organiza en más de 100 países actos como controles de salud, caminatas organizadas, carreras, sesiones de gimnasia, charlas públicas, representaciones teatrales, foros científicos, exposiciones, conciertos, festivales y torneos deportivos.
Enfermedades cardiovasculares
En esta página de consulta hallará enlaces hacia descripciones de actividades, informes, noticias y eventos, así como hacia los datos para entrar en contacto con los diversos programas y oficinas de la OMS que se ocupan detema, y los asociados que colaboran con ellos. Asimismo, figuran enlaces hacia sitios web y temas relacionados.
¿Qué puedo hacer para evitar un infarto de miocardio o un accidente vascular cerebral?
Archivo de preguntas y respuestas
P: ¿Qué puedo hacer para evitar un infarto de miocardio o un accidente vascular cerebral?
R: Según las estimaciones de la OMS, más de diecisiete millones de personas murieron en 2005 de infarto de miocardio o de accidente vascular cerebral (AVC). Al contrario de lo que se suele creer, 4 de cada 5 de estas muertes se registraron en países de bajos y medianos ingresos, y afectaron por igual a ambos sexos.
El aspecto positivo es que el 80% de los infartos de miocardio y de los AVC prematuros son prevenibles. La dieta sana, la actividad física regular y el abandono del consumo de tabaco son fundamentales.
Consuma una dieta sana.
Una dieta equilibrada es fundamental para la salud del corazón y del sistema vascular. Se recomienda consumir abundantes frutas y verduras, cereales integrales, carnes magras, pescado y legumbres, y poca sal y azúcar.
Haga ejercicio regularmente.
Al menos 30 minutos diarios de actividad física ayudan a mantener el sistema cardiovascular en forma. Al menos 60 minutos casi todos los días ayudan a mantener un peso normal.
Evite el consumo de tabaco.
El tabaco daña gravemente la salud, independientemente de cómo se consuma (cigarrillos, cigarros, pipa o tabaco para mascar). La exposición pasiva al humo del tabaco también es peligrosa. Lo bueno es que el riesgo de infarto de miocardio y AVC empieza a disminuir inmediatamente después de dejar de consumir productos del tabaco y se puede reducir a la mitad en tan sólo un año.
Verifique y controle su riesgo cardiovascular:
Mídase la tensión arterial: La hipertensión suele ser asintomática, pero puede causar infartos de miocardio o accidentes cerebrovasculares. Mídase la tensión arterial.
Mídase el azúcar en la sangre: El exceso de azúcar en la sangre (diabetes) aumenta el riesgo de infarto de miocardio y accidentes cerebrovasculares. Si padece diabetes, para reducir dicho riesgo es muy importante que se controle la tensión arterial y el azúcar en la sangre.
Mídase los lípidos en la sangre: El aumento del colesterol en la sangre incrementa el riesgo de infarto de miocardio y accidentes cerebrovasculares. El control del colesterol en la sangre requiere una dieta saludable y, si fuera necesario, medicamentos apropiados.
Evite los infartos de miocardio y los accidentes cerebrovasculares
Mensajes clave
1. Los infartos de miocardio y los accidentes cerebrovasculares constituyen una de las principales causas de muerte en todo el mundo, pero a menudo son evitables.
2. Es posible protegerse de los infartos de miocardio y los accidentes cerebrovasculares con sólo invertir un poco de tiempo y esfuerzo.
3. El consumo de tabaco, una dieta poco saludable y la inactividad física aumentan el riesgo de sufrir infartos de miocardio y accidentes cerebrovasculares.
4. El abandono del consumo de tabaco reduce el riesgo de padecer infartos de miocardio y accidentes cerebrovasculares desde el momento mismo en que lo ponga en práctica.
5. La actividad física durante un mínimo de 30 minutos casi todos los días de la semana ayuda a evitar los infartos de miocardio y los accidentes cerebrovasculares.
6. La ingestión diaria de al menos cinco raciones de frutas y hortalizas, y la reducción del consumo de sal a menos de una cucharadita al día pueden ayudar a prevenir los infartos de miocardio y los accidentes cerebrovasculares.
7. La hipertensión no produce síntomas, pero puede ser causa de infarto de miocardio o accidente cerebrovascular. Hágase controlar la tensión arterial con regularidad.
8. La diabetes aumenta el riesgo de padecer infartos de miocardio y accidentes cerebrovasculares. Si es diabético, contrólese la tensión arterial y el azúcar en la sangre para minimizar dicho riesgo.
9. El sobrepeso aumenta el riesgo de sufrir infartos de miocardio y accidentes cerebrovasculares. Para mantener el peso ideal, haga ejercicio regularmente y coma alimentos sanos.
10. Los infartos de miocardio y los accidentes cerebrovasculares pueden manifestarse de forma súbita y causar la muerte si no reciben atención médica inmediata.
Los infartos de miocardio y los accidentes cerebrovasculares constituyen una de las principales causas de muerte en todo el mundo, pero a menudo son evitables.
Conocimientos sobre infarto de miocardio y accidente cerebrovascular
Cada año, alrededor de 12 millones de personas mueren de infarto de miocardio o accidente cerebrovascular en todo el mundo. Ricos y pobres se ven afectados por igual. La mayoría de la gente piensa que sólo afectan a los varones de edad madura, pero lo cierto es que ocurren tanto en los varones como en las mujeres. En la población femenina, el riesgo aumenta considerablemente después de la menopausia. La buena noticia es que usted puede tomar medidas para evitar los infartos de miocardio y los accidentes cerebrovasculares.
Qué es un infarto de miocardio
El corazón sano
El corazón humano tiene apenas el tamaño de un puño y, sin embargo, es el músculo más fuerte del cuerpo. Con cada latido, bombea sangre que lleva oxígeno y nutrientes a todas las partes del cuerpo. En una persona en reposo, el corazón late unas 70 veces por minuto. La frecuencia de los latidos aumenta cuando nos ponemos en movimiento o sentimos emociones intensas.
El infarto de miocardio
A su vez, el corazón obtiene oxígeno y nutrientes a través de unos vasos sanguíneos denominados arterias coronarias. Cuando se interrumpe el flujo de sangre al corazón, la falta de oxígeno y nutrientes puede causar lesiones permanentes en ese órgano vital. Si el bloqueo es súbito recibe el nombre de infarto de miocardio. Si el bloqueo sólo es parcial y reduce el flujo de sangre al corazón, puede sobrevenir un dolor en el pecho, llamado angina, que talvez no produzca lesiones permanentes en el músculo cardiaco (miocardio), pero es un síntoma premonitorio de que la persona puede sufrir un ataque cardiaco importante.
El infarto de miocardio es el resultado de la obstrucción de una arteria coronaria
El infarto de miocardio también se conoce como ataque cardiaco o trombosis coronaria. Otros sinónimos que se pueden encontrar en la literatura sobre el tema son: cardiopatía coronaria, cardiopatía isquémica, coronariopatía y angina de pecho.
Prevención de los infartos de miocardio y los accidentes cerebrovasculares
Casi dos tercios de las personas que sufren un infarto de miocardio mueren antes de recibir atención médica. Incluso cuando llegan a recibir un tratamiento avanzado y moderno, el 60% de los pacientes con accidentes cerebrovasculares mueren o quedan discapacitados. De ahí que sea importante conocer los síntomas premonitorios y actuar con rapidez (véanse los apartados 3 y 4). Lo mejor sería procurar que los infartos de miocardio y los accidentes cerebrovasculares no sucedieran nunca. Siempre es mejor prevenir que tratar, y la mayor parte de esos trastornos pueden evitarse. Las investigaciones revelan que algunos factores aumentan la probabilidad de sufrir un infarto de miocardio o un accidente cerebrovascular. Esos factores se llaman factores de riesgo.
Algunos factores de riesgo guardan relación con nuestra forma de vivir.
Los tres factores más importantes relacionados con el estilo de vida son:
• El consumo de tabaco, fumado o de otras formas.
• La dieta poco saludable.
• La inactividad física. Los factores relacionados con el estilo de vida pueden producir tres problemas físicos graves: • Tensión arterial alta (hipertensión).
• Concentración alta de azúcar en la sangre (hiperglucemia o diabetes).
• Concentración alta de lípidos en la sangre (hiperlipidemia). Estos son los factores de riesgo más importantes de infarto de miocardio y accidente cerebrovascular.
El consumo de tabaco está en aumento en muchas regiones del mundo. Asimismo, en muchos países, las personas acumulan kilos de más como resultado de su menor actividad física y de ingerir alimentos ricos en grasas y azúcares. Cada vez hay más jóvenes y niños que contraen diabetes por tener sobrepeso. La modificación de su estilo de vida constituye un deber para con nuestros hijos. Cómo el estilo de vida puede aumentar el riesgo Consumo de tabaco El humo de tabaco contiene numerosas sustancias que dañan los pulmones, los vasos sanguíneos y el corazón. Esas sustancias ocupan en la sangre el lugar del oxígeno que el corazón y el cerebro necesitan para funcionar con normalidad. El consumo de tabaco aumenta de forma considerable la probabilidad de padecer un infarto de miocardio o un accidente cerebrovascular. El tabaco causa asimismo cáncer y enfermedades pulmonares, y perjudica al feto durante la gestación. La inhalación pasiva del humo del tabaco de otros causa tanto daño como si fumara uno mismo.
Dieta poco saludable
Una dieta poco saludable es aquella que contiene:
• Mucha comida (demasiadas calorías).
• Muchas sustancias grasas, azúcar o sal.
• Pocas frutas y hortalizas.
Si come mucho y no se mueve lo suficiente para quemar las calorías, su peso aumentará. De continuar así, adquirirá sobrepeso e incluso se volverá obeso. El exceso de peso puede provocar diabetes, hipertensión arterial e hiperlipidemia. Estos problemas físicos aumentan el riesgo de padecer infartos de miocardio y accidentes cerebrovasculares. Las personas obesas son especialmente propensas a padecerlos si tienen mucha gordura concentrada alrededor de la cintura y el vientre. La dieta poco saludable suele contener una gran proporción de «comida rápida», que es rica en grasas y azúcares, así como bebidas gaseosas azucaradas. La comida rápida contiene asimismo una gran cantidad de sal, que incrementa la tensión arterial.
Inactividad física
La inactividad física aumenta considerablemente el riesgo de padecer infartos de miocardio y accidentes cerebrovasculares. La actividad física reduce el riesgo de sufrir infartos de miocardio y accidentes cerebrovasculares porque:
• Ayuda al cuerpo a quemar grasas y azúcares y a mantener el peso adecuado.
• Reduce la tensión arterial.
• Aumenta la concentración de oxígeno en el cuerpo.
• Disminuye el estrés.
• Fortalece el músculo cardiaco y los huesos.
• Mejora la circulación sanguínea y el tono muscular.
Permanecer activo reduce asimismo el riesgo de contraer enfermedades como el cáncer. Las personas activas suelen sentirse mejor y más felices. Tienden a dormir mejor y a tener más energía, más confianza en sí mismos y mayor capacidad de concentración. ¡No es necesario entrenarse para los Juegos Olímpicos para gozar de estos beneficios! Una caminata, el trabajo en el jardín o la realización de tareas domésticas durante por lo menos 30 minutos casi todos los días le ayudarán a prevenir los infartos de miocardio y los accidentes cerebrovasculares.
Problemas físicos relacionados con el estilo de vida Tensión arterial alta (hipertensión) La tensión arterial es la fuerza que la sangre ejerce contra las paredes de las arterias; cuando es alta, el corazón trabaja más de lo que debe y, con el tiempo, se debilita.
La hipertensión arterial es uno de los principales factores 13 de riesgo de infarto de miocardio y el factor de riesgo más importante de accidente cerebrovascular.
Para evitar que la tensión arterial aumente, debe permanecer activo, mantener un peso adecuado y comer alimentos sanos. La alimentación sana incluye una cantidad considerable de frutas y hortalizas.
Reduzca la sal en la dieta y no tome bebidas alcohólicas en demasía.
Si, a pesar de todas estas modificaciones de su estilo de vida, no logra reducir la tensión arterial, existen medicamentos que lo ayudarán a hacerlo. Hallará más información sobre cómo controlar la tensión arterial en el apartado 9.
Concentración alta de azúcar en la sangre (hiperglucemia o diabetes)
El cuerpo produce una hormona, la insulina, que ayuda a las células a utilizar el azúcar de la sangre para producir energía. Cuando el cuerpo no genera suficiente insulina o no puede utilizarla de forma apropiada, como ocurre en la diabetes, se acumula azúcar en la sangre. La hiperglucemia acelera la aterosclerosis (el estrechamiento y endurecimiento de las arterias), que a su vez aumenta mucho el riesgo de padecer infartos de miocardio o accidentes cerebrovasculares. El tratamiento de la diabetes exige un cambio de alimentación y estilo de vida. A veces es necesario tomar medicamentos que reducen la glucemia.
Concentración alta de lípidos en la sangre (hiperlipidemia)
Las grasas de la sangre son un grupo de sustancias diversas entre las que se encuentran el colesterol y los triglicéridos. La hiperlipidemia hace que se formen depósitos grasos en las arterias, y ello fomenta la aparición de aterosclerosis (el estrechamiento y endurecimiento de las arterias).
La aterosclerosis aumenta considerablemente el riesgo de sufrir infartos de miocardio y accidentes cerebrovasculares. Si tiene concentraciones elevadas de colesterol o triglicéridos en la sangre, debe ingerir una menor cantidad de alimentos grasos, permanecer activo y controlar su peso. Si estas medidas no fueran suficientes, probablemente también necesite tomar medicamentos que disminuyan la concentración sanguínea de grasas.
Combinación de factores de riesgo
La probabilidad de que se produzcan infartos de miocardio y accidentes cerebrovasculares aumenta considerablemente si una persona presenta dos o más factores de riesgo de los tres posibles (hipertensión, hiperglucemia e hiperlipidemia). Cuantos más factores de riesgo presente, tanto mayor será el riesgo.
Otros factores de riesgo importantes
Síndrome metabólico Cuando una persona tiene al mismo tiempo obesidad central (demasiada grasa alrededor de la cintura), concentraciones anómalas de grasas en la La hipertensión, la hiperglucemia y la hiperlipidemia aumentan el riesgo de sufrir infartos de miocardio o accidentes cerebrovasculares. 14 sangre (p. ej.: gran concentración de triglicéridos o baja concentración de colesterol de las HDL; véase el apartado 11), hipertensión e hiperglucemia, se dice que padece síndrome metabólico. Las personas con este síndrome son muy propensas a contraer diabetes o a sufrir un infarto de miocardio o un accidente cerebrovascular y necesitan una cuidadosa atención médica. Estrés crónico El sentimiento prolongado de soledad, aislamiento o angustia puede asociarse con otros factores de riesgo y aumentar la probabilidad de que una persona sufra un infarto de miocardio o un accidente cerebrovascular.
Ciertos medicamentos
Algunos anticonceptivos orales y tratamientos hormonales pueden aumentar el riesgo de infarto de miocardio. Consulte con el médico si desea información detallada al respecto. Ritmo cardiaco irregular (fibrilación auricular) Cuando el ritmo cardiaco es irregular (fibrilación auricular), el corazón no se contrae con la fuerza que debería. Ello puede hacer que la sangre se estanque en el corazón y se formen coágulos. Si esos coágulos se desplazan, pueden llegar al cerebro, quedar atrapados en alguna arteria cerebral estrecha, obstruir el flujo de sangre y producir un accidente cerebrovascular. Hasta un 20% de los accidentes cerebrovasculares están relacionados con la fibrilación auricular. Muchas personas no saben que su ritmo cardiaco es irregular. Si quiere saberlo, su médico puede averiguarlo fácilmente con sólo auscultarlo o, si fuera necesario, haciéndole un electrocardiograma. En pacientes con ritmo cardiaco irregular, medicamentos como la warfarina o, en ciertos casos, la aspirina, pueden reducir significativamente el riesgo de que se produzcan accidentes cerebrovasculares. A veces, el ritmo irregular puede normalizarse con medicamentos o procedimientos médicos especiales. Consejos para reducir el riesgo Es mucho lo que se puede hacer para reducir el riesgo de que usted o sus familiares padezcan un infarto de miocardio o un accidente cerebrovascular.
Lo primero es practicar algunos cambios saludables en su estilo de vida:
• Si fuma o consume tabaco de alguna otra forma, abandone el hábito. Evite inhalar el humo del tabaco de otras personas. • Dedique unos 30 minutos diarios a realizar alguna actividad física, por ejemplo, camine, trabaje en el jardín o haga tareas domésticas. • Coma cinco raciones diarias de frutas y hortalizas.
• Reduzca el consumo de sal, sustancias grasas y azúcar en su dieta.
• Una vez al año, acuda al médico para controlar su peso, tensión arterial, lipidemia y glucemia.
• Anime a los miembros de su familia y a otras personas a cambiar de estilo de vida.
Cómo se manifiestan los infartos de miocardio y qué debe hacer
La mayor parte de los infartos de miocardio son súbitos e intensos. No obstante, a veces comienzan a manifestarse con lentitud, acompañados de un malestar o dolor leve. A menudo los pacientes no se dan cuenta de lo que sucede y tardan mucho tiempo en buscar ayuda. Un infarto de miocardio grave puede paralizar el corazón y provocar la muerte inmediata. Infarto de miocardio grave Los infartos de miocardio graves empiezan generalmente como un dolor o malestar en el centro del pecho, que dura varios minutos o tiende a repetirse. El malestar puede consistir en una sensación de presión, opresión o repleción. El dolor o malestar puede irradiar hacia los brazos, el hombro izquierdo, los codos, la mandíbula o la espalda.
Otros síntomas son:
• Dificultad para respirar o falta de aliento.
• Náuseas o vómitos.
• Mareos o desmayo.
• Sudor frío.
• Palidez.
Las mujeres presentan una mayor predisposición a padecer dificultad respiratoria, náuseas, vómitos y dolor de espalda o de mandíbula. Quienes padecen diabetes hace mucho tiempo quizá sientan menos dolor, pues esta enfermedad puede lesionar los nervios. Qué hacer ante un infarto de miocardio Muchos de los pacientes que sufren un infarto de miocardio mueren antes de llegar al hospital. Por eso, actúe con rapidez. Cada segundo cuenta. Existen tratamientos que pueden disolver los coágulos sanguíneos y restaurar el flujo de sangre al corazón. Los resultados son mucho mejores si el tratamiento se administra en el plazo de una hora tras el infarto. Si se instaura con rapidez, el músculo cardiaco se verá menos dañado. Si tiene un hospital cerca de casa, pídale a alguien que llame una ambulancia o lo lleve a urgencias de inmediato. Si no hay ningún hospital ni centro de salud cercano, llame al médico enseguida. Angina de pecho Si los vasos sanguíneos del corazón se han obstruido sólo parcialmente y el flujo de sangre al corazón es reducido, pero no se ha interrumpido por completo, se puede producir un dolor en el pecho conocido como angina de pecho. El paciente puede sufrir un dolor o malestar en el pecho que dura varios minutos. Generalmente aparece al efectuar alguna actividad física y se alivia con el reposo. También puede surgir como resultado de emociones intensas, estrés o calor o frío extremos. El dolor puede irradiar hacia los brazos, Los infartos de miocardio pueden manifestarse de forma súbita y causar la muerte si no reciben atención médica inmediata. 16 espalda, mandíbula, cuello y estómago. Las personas que padecen angina de pecho corren un alto riesgo de sufrir un infarto de miocardio.
Las personas con angina de pecho deben estar atentas a la evolución del dolor torácico.
La angina puede estar agravándose si el dolor:
• Sobreviene más a menudo.
• Dura más de lo habitual.
• Se asocia con dificultad respiratoria o con un ritmo cardiaco acelerado o irregular.
• Se produce con poco ejercicio físico y estrés. Qué hacer ante un episodio de angina de pecho
Deje lo que estaba haciendo y descanse hasta que se le pase el dolor. Si el médico le ha prescrito una pastilla para mantener debajo de la lengua o un aerosol para aliviar el malestar, siga sus indicaciones. Si eso no ayuda, pida una ambulancia que lo lleve al servicio de urgencias del hospital más cercano. Si no hay ningún hospital ni centro de salud cercano, llame al médico enseguida. Tratamiento del infarto de miocardio El nivel de la asistencia médica recibida puede variar de un lugar a otro. La atención necesaria depende de la gravedad del infarto. Si acude al servicio de urgencias del hospital más cercano, puede que ahí le proporcionen de inmediato un medicamento trombolítico para disolver los coágulos de sangre que pueda tener en las arterias. Posiblemente le hagan diversas pruebas, como un análisis de sangre, un electrocardiograma o una arteriografía coronaria. Probablemente le receten medicamentos para mejorar el estado del corazón y le den consejos sobre cómo modificar su estilo de vida para reducir el riesgo de padecer otro infarto. Siga dichos consejos y conseguirá los mejores resultados posibles. Escuche atentamente las indicaciones del médico y haga las preguntas que considere necesarias. Existen procedimientos especiales que permiten aumentar el riego sanguíneo del corazón, como la angioplastia o la cirugía de revascularización coronaria por derivación vascular (bypass coronario). La aplicación de esos procedimientos depende del estado en que se encuentre el paciente. Una vez en casa
Muchos pacientes podrán optar por la rehabilitación cardiaca, que es un programa supervisado por médicos y concebido para personas que han sufrido infartos de miocardio o angina de pecho. Esos programas ayudan a adaptarse a la vida diaria y contribuyen a evitar que los episodios se repitan.
Normalmente incluyen:
• Actividad física prescrita por médicos.
• Ayuda para tomar medicamentos y recibir tratamiento médico.
• Apoyo para modificar el estilo de vida, por ejemplo, para dejar el tabaco.
• Educación sanitaria y asesoramiento adaptados a las necesidades y factores de riesgo de cada paciente.
• Ayuda para recuperar las fuerzas y la independencia y mejorar la calidad de vida.
• Apoyo para volver a trabajar. Medicamentos utilizados en el tratamiento del infarto de miocardio y la angina de pecho Entre los medicamentos que suelen utilizarse en el tratamiento del infarto de miocardio y la angina de pecho figuran:
• Los antiagregantes plaquetarios, como la aspirina.
• Los nitratos orgánicos y otros medicamentos para relajar los vasos sanguíneos.
• Los medicamentos para regular la tensión arterial, como los bloqueantes de los canales del calcio y los inhibidores de la enzima de conversión de la angiotensina.
• Los diuréticos, para eliminar el exceso de líquidos.
• Los medicamentos que reducen las concentraciones sanguíneas de lípidos. Dichos medicamentos deben utilizarse bajo supervisión médica. En el Anexo hallará más información sobre los medicamentos que se utilizan en el tratamiento de las enfermedades cardiacas y sus efectos secundarios. Las vitaminas y el infarto de miocardio No existen pruebas de que los suplementos de vitaminas, como las vitaminas A, C y E, eviten el infarto de miocardio. Lo importante es tener una alimentación sana y equilibrada. ¿Se recupera el corazón de los infartos de miocardio? Sí, pero el grado de recuperación depende del daño que haya sufrido el músculo cardiaco (miocardio). El tratamiento debe administrarse en cuanto aparezcan los síntomas de un infarto de miocardio. Cuanto antes se administre, más músculo podrán recuperar los médicos. Por eso se dice que «el tiempo es músculo cardiaco». Cómo evitar la repetición del infarto Quien haya padecido un infarto de miocardio corre mayor riesgo de sufrir un segundo infarto, incluso más grave que el primero, y complicaciones como la insuficiencia cardiaca aguda.
Para reducir el riesgo de padecer un nuevo infarto en el futuro, debe:
• Acatar los consejos del médico y adoptar un estilo de vida saludable.
• Esforzarse en el programa de rehabilitación prescrito por el médico.
• Tomar la medicación regularmente y según lo indicado.
La mayor parte de los pacientes deben seguir tomando medicamentos durante mucho tiempo. Puede evitar que el infarto de miocardio se repita adoptando un estilo de vida sano y tomando medicamentos.
Otras enfermedades del corazón
Insuficiencia cardiaca
La insuficiencia cardiaca se produce cuando el corazón no puede llenarse de suficiente sangre ni bombearla con la fuerza necesaria. La reducción del flujo de sangre hace que el cuerpo no pueda funcionar con normalidad, y se acumula líquido en el organismo debido a la capacidad de bombeo debilitada del corazón. La causa más frecuente de insuficiencia cardiaca es la lesión del músculo cardiaco por infartos de miocardio anteriores. Quién puede padecer insuficiencia cardiaca Las personas con mayor riesgo de padecer insuficiencia cardiaca son las que han sufrido uno o más infartos de miocardio con anterioridad. El riesgo aumenta en los mayores de 65 años.
Los individuos propensos pueden tener además:
• Hipertensión arterial.
• Anomalías de las válvulas cardiacas.
• Cardiopatía reumática.
• Cardiopatía congénita.
• Diabetes.
Otras causas menos frecuentes son:
• Enfermedades o inflamación del miocardio.
• Enfermedades pulmonares graves.
• Enfermedades del tiroides. Cómo se manifiesta la insuficiencia cardiaca Los primeros signos de insuficiencia cardiaca suelen aparecer después de haber hecho ejercicio físico. A medida que la enfermedad se agrava, aumenta la duración de los síntomas, que consisten en:
• Falta de aire o dificultad para respirar. • Cansancio y debilidad.
• Hinchazón de los tobillos, pies, miembros inferiores o vientre.
• Aumento de peso por acumulación de líquidos.
• Tos, especialmente de noche o al acostarse, incluso con esputo (flema) sanguinolento o espumoso.
Qué hacer en caso de insuficiencia cardiaca
Póngase en contacto con el médico lo antes posible. No espere a que los síntomas desaparezcan. Aunque los síntomas pasen con rapidez, pueden ser premonitorios de una enfermedad más grave. A veces la insuficiencia cardiaca comienza a manifestarse de forma brusca, con gran dificultad para respirar. Ello se debe a la acumulación de líquido en los pulmones y necesita tratamiento inmediato.
Tratamiento de la insuficiencia cardiaca La asistencia recibida dependerá de la gravedad de la insuficiencia cardiaca, y probablemente incluirá:
• Diagnóstico: Tomarán nota de sus antecedentes médicos, le harán una exploración física y pruebas para averiguar la causa de la insuficiencia y la magnitud de las lesiones que ha sufrido el corazón.
• Tratamiento a corto plazo: Si su estado es muy grave, probablemente sea hospitalizado para aliviar los síntomas y atenuar o eliminar la causa de la insuficiencia cardiaca.
• Tratamiento a largo plazo: La insuficiencia cardiaca puede manifestarse de nuevo y con mayor intensidad. Para controlar la situación, necesitará exámenes médicos periódicos y medicación, y deberá modificar su estilo de vida. ¿Cómo contribuir al éxito del tratamiento? • Tome los medicamentos prescritos como le hayan indicado.
• Acate los consejos médicos sobre las modificaciones de su estilo de vida, entre ellas dejar de fumar, comer alimentos sanos y hacer la cantidad de ejercicio físico que su corazón sea capaz de soportar.
• No consuma bebidas alcohólicas. El alcohol reduce la potencia del corazón para bombear sangre, y a veces es la causa de la insuficiencia cardiaca.
• Evite las muchedumbres y la gente resfriada o con gripe. Una infección como la gripe o la neumonía puede representar una sobrecarga para el corazón.
• Vigile su peso. Si aumenta, es posible que esté acumulando líquidos a causa del debilitamiento de la función cardiaca. Avise al médico si nota aumentos bruscos de peso. Medicamentos utilizados en el tratamiento de la insuficiencia cardiaca Entre los medicamentos que se utilizan para tratar la insuficiencia cardiaca figuran:
• Los diuréticos (para eliminar el exceso de líquido).
• Los inhibidores de la enzima de conversión de la angiotensina (para relajar los vasos sanguíneos y aliviar la carga del corazón) y los glucósidos digitálicos, como la digoxina (para reforzar el músculo cardiaco y ayudar al corazón a bombear la sangre).
• Los medicamentos para relajar los vasos sanguíneos.
• Los betabloqueantes (para disminuir la frecuencia cardiaca y hacer que el corazón lata con menos fuerza). Si desea más información sobre los medicamentos que se utilizan en el tratamiento de la insuficiencia cardiaca, consulte el Anexo. La dificultad para respirar o la hinchazón de los tobillos pueden ser signos de insuficiencia cardiaca.
Cardiopatías congénitas Cuando una persona nace con alguna anomalía estructural o funcional en el corazón (es decir, con un defecto cardiaco) se dice que padece una cardiopatía congénita. El defecto más frecuente consiste en la presencia de un orificio en el tabique que separa el lado derecho del lado izquierdo del corazón. Cuanto más grande y complejo sea el defecto, tanto más grave será la enfermedad cardiaca. Quién puede padecer cardiopatía congénita Si en su familia hay antecedentes de cardiopatía congénita, el riesgo de que usted la padezca puede ser mayor. Los niños cuyos padres son parientes consanguíneos (primos, por ejemplo) son más propensos a tener defectos en el corazón.
Por otro lado, el defecto puede gestarse durante los primeros meses del embarazo, si la madre:
• Contrae determinadas infecciones, como la rubéola.
• Consume bebidas alcohólicas.
• Toma ciertos medicamentos.
• Se hace radiografías.
Cómo se manifiestan las cardiopatías congénitas
Si el defecto es pequeño, puede que no se manifieste. Si es más grave, seguramente el médico detectará los signos inmediatamente después del nacimiento del niño o en el plazo de algunas semanas. Esos signos pueden consistir en:
• Piel azulada (cianosis).
• Dificultad para respirar.
• Dificultad para aumentar de peso.
• Problemas de alimentación. Si su hijo presenta estos signos o cualquier otra señal que le parezca extraña, avise al médico cuanto antes. Los niños con cardiopatías congénitas pueden necesitar tratamiento quirúrgico, a veces inmediatamente después del nacimiento. Cómo reducir el riesgo de que su hijo tenga defectos cardiacos
• No contraiga matrimonio con un primo (pariente consanguíneo).
• Vacúnese contra la rubéola.
• Si está embarazada, evite las bebidas alcohólicas, las radiografías y cualquier medicamento no prescrito ni autorizado por el médico. ¿Puede un niño con cardiopatía congénita llevar una vida normal?
Sí. Los niños que nacen con pequeños defectos cardiacos pueden crecer y llevar una vida relativamente normal, aunque algunos quizás no puedan hacer tanto ejercicio como los demás. Por otro lado, serán más propensos a contraer infecciones, especialmente en las paredes internas del corazón, esto es, la llamada endocarditis infecciosa. Dichas infecciones pueden aparecer a consecuencia de intervenciones quirúrgicas o dentales. Los pacientes tendrán que consultar al médico antes de someterse a esos procedimientos. Los niños con defectos cardiacos graves y complejos llevarán una vida mucho más limitada en el futuro, y algunos crecerán menos de lo previsto. Cardiopatía reumática La fiebre reumática es una enfermedad que causa inflamación de las articulaciones y el corazón. En ausencia de tratamiento, provoca cardiopatía reumática, insuficiencia cardiaca, discapacidad extrema e incluso la muerte. Se inicia como un dolor de garganta, que recibe el nombre de faringitis estreptocócica a causa de los estreptococos (bacterias) que lo producen. Se observa con frecuencia en niños de edad escolar y se transmite con facilidad de un niño a otro. Los niños con faringitis estreptocócica presentan un dolor de garganta súbito y fiebre alta (superior a 38 °C). La garganta y las amígdalas se ponen muy rojas y se inflaman, y en el cuello aparecen ganglios dolorosos palpables. Si la faringitis estreptocócica no recibe tratamiento, puede transformarse en fiebre reumática. La fiebre reumática produce inflamación y dolor (es decir, artritis) en las grandes articulaciones, como los codos y las rodillas. También causa inflamación y dolor en el músculo cardíaco y las válvulas cardíacas. Ello puede dañar las válvulas cardiacas, de modo que ya no se abran y cierren normalmente. La alteración del funcionamiento cardiaco o insuficiencia cardiaca consecutiva al daño se llama cardiopatía reumática. Quién puede padecer cardiopatía reumática La fiebre reumática suele aparecer en niños de 5 a 15 años que han padecido uno o más episodios de faringitis estreptocócica. Es más frecuente en los niños con parientes cercanos aquejados de dicha enfermedad. Cualquiera que haya sufrido uno o más episodios de fiebre reumática se vuelve extremadamente propenso a contraer cardiopatía reumática. Con cada nuevo episodio se dañan todavía más las válvulas cardiacas. Qué hacer para evitar la aparición de la fiebre reumática
La mejor defensa contra la cardiopatía reumática es la prevención de la fiebre reumática. Si sospecha que usted, su hijo o algún otro miembro de la familia han contraído faringitis estreptocócica, acuda al médico lo antes posible. El tratamiento de esta enfermedad con penicilina u otro antibiótico suele evitar la aparición de la fiebre reumática. También impide que la enfermedad se transmita a otros miembros de la familia o compañeros de escuela. Nota: si el paciente es alérgico a la penicilina, no olvide hacérselo saber al médico, para que pueda prescribirle otra clase de antibiótico. 25 Cómo se manifiestan la fiebre reumática y la cardiopatía reumática Sus signos son la fiebre, el cansancio, la debilidad y la falta de apetito; también el dolor y la inflamación de las articulaciones y la dificultad para respirar (signo de que el corazón no funciona bien). El médico puede percibir un ruido anómalo (soplo) al auscultar el corazón.
Tratamiento de la fiebre reumática y la cardiopatía reumática
Para efectuar el diagnóstico de fiebre reumática o cardiopatía reumática se deben conocer los antecedentes médicos de la persona, hacer una exploración física y efectuar análisis de sangre y otras pruebas (electrocardiograma, radiografía de tórax o ecocardiografía). Luego, el médico administrará un tratamiento de corta duración a fin de atenuar o detener la enfermedad y mitigar los síntomas.
Los niños que han padecido fiebre reumática requieren atención y tratamiento a largo plazo, a saber:
• Tratamiento para prevenir la recidiva de la fiebre. La repetición de la fiebre puede dañar aún más el corazón. Ello puede evitarse con penicilina y otros medicamentos. Los medicamentos se administran una vez al mes, en forma de inyección, o a diario, en forma de comprimidos. Los niños que han padecido fiebre reumática deben seguir tomando penicilina durante 5 o 10 años, e incluso más tiempo, según lo que aconseje el médico.
• Tratamiento de la cardiopatía reumática. En caso de cardiopatía reumática, el médico prescribirá medicamentos. Puede incluso que recomiende una intervención quirúrgica para reparar las válvulas cardiacas alteradas. Tras la intervención aumenta el peligro de que se formen coágulos sanguíneos en el corazón, y para evitarlo se administran anticoagulantes.
• Tratamiento del ritmo cardiaco irregular. Algunos pacientes con cardiopatía reumática tienen un ritmo cardiaco irregular, conocido como fibrilación auricular, que puede incrementar el riesgo de que se formen coágulos sanguíneos. Por consiguiente, el paciente debe tomar anticoagulantes.
• Tratamiento de la infección. Los pacientes con cardiopatía reumática son más propensos a contraer infecciones en las paredes internas del corazón, en especial la endocarditis infecciosa. Dichas infecciones pueden aparecer tras una intervención quirúrgica o dental, y los pacientes tendrán que consultar al médico antes de someterse a esos procedimientos.
Deje el tabaco
El tabaco se puede utilizar de muchas formas: fumado en cigarrillo, cigarro o pipa, mascado o inhalado por la nariz en forma de rapé. Lo use como lo use, el tabaco es muy nocivo para la salud. Si consume tabaco, abandone el hábito cuanto antes. Esta es una de las medidas más importantes que puede tomar para proteger su salud. Ventajas de abandonar el consumo de tabaco El abandono del consumo de tabaco a cualquier edad conlleva una serie de beneficios inmediatos para la salud. ¡El riesgo de padecer un infarto de miocardio o un accidente cerebrovascular disminuirá desde el mismo día en que lo deje! También disminuirá el riesgo de padecer otros problemas de salud, como cáncer y enfermedades pulmonares.
El abandono del consumo de tabaco trae aparejados otros beneficios:
• Al cabo de unos días se sentirá menos fatigado y despertará por las mañanas sintiéndose más descansado. Tendrá más energía. Su circulación sanguínea habrá mejorado en unas pocas semanas y podrá caminar con mayor agilidad.
• Mejorará su sentido del gusto y del olfato, de modo que podrá disfrutar mejor de las comidas.
• Ya no olerá a humo y tendrá un aliento más fresco.
• Ahorrará dinero.
• Habrá dejado de exponer a su familia y amigos a los efectos perniciosos del humo del tabaco. ¿Cómo planificar el abandono del consumo de tabaco? Hay muchas maneras de abandonar el consumo de tabaco. Deberá decidir cuál de ellas es la mejor para usted. Antes que nada, siéntese y elabore un plan.
• Elija un día preciso para dejar definitivamente el tabaco, y DÉJELO.
• Fíjese una serie de objetivos.
• Haga que su familia y amigos lo apoyen. Pídales que le ayuden a dejar el hábito.
• Piense en lo que haría si siente un deseo compulsivo de consumir tabaco. Mitigación del deseo compulsivo de volver a consumir
Para algunas personas, lo más difícil del abandono del consumo de tabaco es soportar los síntomas de abstinencia, que pueden consistir en:
• Dolor de cabeza.
• Sensación de irritabilidad, mal humor o depresión.
• Problemas de concentración. Dejar el tabaco reduce el riesgo de infarto de miocardio desde el primer momento. El tabaco es una sustancia que genera adicción. Es normal sentir un deseo compulsivo de volver a consumirlo durante aproximadamente una semana después de dejarlo. Incluso meses más tarde, es muy fácil volver a reincidir. Existen productos, como las gomas de mascar, los parches o los comprimidos de nicotina que pueden ayudar a mitigar tanto ese deseo compulsivo como los síntomas de abstinencia. Nota: si ha tenido una enfermedad del corazón o está embarazada, no debe utilizar tales productos sin consentimiento médico. Consejos para abandonar el hábito tabáquico
• No se permita el «sólo uno más». Así es como muchas personas acaban reincidiendo. Tras el «sólo uno más», volverá a sentir un deseo compulsivo de reincidir.
• Manténgase ocupado para no pensar en el tabaco. Cuando sienta un deseo intenso y urgente de consumir tabaco, dígase a sí mismo: «esperaré cinco minutos más». Luego dedíquese a otra cosa para mantener su mente alejada del asunto.
• No acuda a los lugares donde solía consumir tabaco ni tampoco frecuente a las personas que lo consumen. Durante este periodo, pida a su familia y amigos que no consuman tabaco delante de usted.
• Acuéstese temprano, duerma lo suficiente y evite el estrés. Recuerde que en aproximadamente una semana las cosas irán mejor. Siga aplicando las modificaciones previstas en su estilo de vida durante varios meses después de haber dejado de sentir ese deseo compulsivo.
• No pierda de vista su objetivo y piense en lo que habrá ganado con el cambio. ¡Piense en lo bien que se va a sentir!
• Guarde el dinero que ahorra y cómprese algo que le guste para celebrar su logro.
• No se preocupe si aumenta de peso. Algunas personas aumentan de peso cuando dejan el tabaco, generalmente porque comen más. Puede contrarrestar esa tendencia vigilando lo que come y haciendo ejercicio. ¡Lo más importante es que deje el tabaco! No se desanime si fracasa en el intento Muchas personas que han logrado dejar el tabaco debieron intentarlo varias veces antes de dejarlo para siempre. Puede que usted quiera probar un método distinto esta vez, pero ¡siga intentándolo!
Mejore su alimentación
Coma cinco raciones de fruta y hortalizas todos los días Las frutas y hortalizas contienen sustancias que ayudan a prevenir los infartos de miocardio y los accidentes cerebrovasculares. Protegen los vasos sanguíneos y los tejidos del corazón y del cerebro. Debe comer por lo menos cinco raciones de fruta u hortalizas frescas cada día (400-500 gramos diarios). ¿Cuánto es una ración? Existen medidas de referencia; por ejemplo, una banana (plátano), manzana, naranja o mango de tamaño mediano constituyen una ración de fruta. Dos cucharadas grandes de verduras guisadas o un tomate grande constituyen una ración de hortalizas. Evite la sal y los alimentos salados Muchos alimentos en conserva, como los encurtidos o los pescados secos salados, contienen gran cantidad de sal. Además, la comida rápida, como las papas fritas, suelen contener mucha sal añadida. Algunos alimentos listos para servir, como las cenas congeladas, también puede ser muy salados. Trate de no añadir sal a la comida. Una buena referencia es consumir menos de una cucharadita de sal (aproximadamente 5 gramos) por día. Coma más fibra La fibra protege contra los infartos de miocardio y los accidentes cerebrovasculares. Entre los alimentos que contienen fibra figuran los frijoles (alubias o porotos), las lentejas, los guisantes (arvejas), la avena, las frutas y las hortalizas. Coma al menos dos raciones semanales de pescado graso El aceite de pescado contiene lípidos «buenos» llamados ácidos grasos omega 3, como el EPA (ácido eicosapentaenoico) y el DHA (ácido docosahexaenoico), que protegen de los infartos de miocardio y los accidentes cerebrovasculares porque evitan la formación de coágulos sanguíneos. Una ración de pescado tiene el tamaño aproximado de una baraja de cartas. Los suplementos de aceite de pescado también son buenos. Reduzca el consumo de bebidas alcohólicas No es necesario que abandone el consumo de bebidas alcohólicas. Los varones no deberían tomar más de dos bebidas alcohólicas por día, y las mujeres una como máximo. Un trago, o unidad, de alcohol contiene unos 10 gramos de alcohol. Eso equivale a una botella de cerveza de 250 ml, un vaso de vino de 100 ml o un vaso de whisky de 25 ml. La ingestión diaria de al menos cinco raciones de frutas y hortalizas, y la reducción del consumo de sal a menos de una cucharadita al día pueden ayudar a prevenir los infartos de miocardio y los accidentes cerebrovasculares. Reduzca el consumo de alimentos grasos Las grasas contienen mucha energía y lo harán engordar, a menos que queme las calorías permaneciendo activo.
Algunas grasas pueden aumentar el riesgo de padecer un infarto de miocardio o un accidente cerebrovascular:
• Las grasas saturadas y las grasas trans aumentan la concentración del colesterol «malo» en la sangre, así como el riesgo de infarto de miocardio. Trate de reducir el consumo de esas sustancias.
• Las grasas insaturadas son menos nocivas, pero aún así pueden hacer que aumente de peso. Consúmalas con moderación.
Consejos culinarios para reducir el consumo de grasas
• Use solamente una pequeña cantidad de aceite para cocinar.
• En vez de freír los alimentos, áselos al horno o a la parrilla, cuézalos en
agua hirviendo o al vapor, escálfelos o cocínelos en un horno de microondas.
• Elimine la grasa y la piel de la carne antes de cocinarla.
• Coma pollo en vez de carne roja (como la de vaca, cerdo o cordero).
Manténgase activo y controle su peso
Obesidad y sobrepeso
Si come mucho y no se mueve lo suficiente para quemar las calorías consumidas,
aumentará de peso. Puede incluso volverse obeso. Las personas con
sobrepeso u obesas corren mayor riesgo de sufrir infartos de miocardio y
accidentes cerebrovasculares.
Cómo puede saber si está obeso
El índice de masa corporal (IMC) es una medida del peso en relación con la
talla. Se calcula de la manera siguiente:
IMC =
Peso corporal (en kilogramos)
-----------------------------------
------Talla (en metros) al cuadrado
Se considera que una persona cuyo IMC es superior a 25 kg/m2 tiene sobrepeso
y que una persona cuyo IMC es superior a 30 kg/m2 es obesa. El riesgo
de padecer infartos de miocardio, accidentes cerebrovasculares y diabetes
aumenta conforme aumenta el IMC. Lo ideal es que el IMC se mantenga entre
18,5 y 24,9 kg/m2.
La obesidad central aumenta el riesgo de sufrir infartos
de miocardio y accidentes cerebrovasculares
Las personas con sobrepeso u obesidad corren mayor riesgo de sufrir infartos
de miocardio y accidentes cerebrovasculares, especialmente si el exceso
de grasa está concentrado en la zona de la cintura y el vientre. Esto se llama
obesidad central. La medición regular del perímetro de la cintura constituye una
estimación sencilla del total de grasa acumulada en el cuerpo, así como de la
obesidad central. Se considera que hay obesidad central cuando el perímetro de
la cintura es igual o superior a 102 cm en los varones y a 88 cm en las mujeres.
Su peso óptimo depende de su talla, edad y sexo. El médico puede ayudarle a
calcular su peso ideal.
Efectos del ejercicio sobre la salud
La actividad física reduce el riesgo de padecer infartos de miocardio y accidentes
cerebrovasculares debido a que:
• Reduce la tensión arterial, la glucemia y la lipidemia.
• Aumenta las concentraciones de oxígeno en el cuerpo.
• Ayuda a bajar de peso.
• Reduce el estrés.
• Fortalece el corazón, los músculos y los huesos.
• Mejora la circulación sanguínea.
• Tonifica los músculos.
El sobrepeso
aumenta el riesgo
de sufrir infartos
de miocardio
y accidentes
cerebrovasculares.
Para mantener
el peso ideal,
haga ejercicio
regularmente y
coma alimentos
sanos.
Permanecer activo reduce asimismo el riesgo de contraer ciertos tipos de
cáncer, como los de colon o mama. Además, hará que se sienta más sano, le
ayudará a conciliar el sueño y mejorará su estado psíquico.
¿Tendrá que inscribirse en un gimnasio
para mantenerse activo?
¡No! Por actividad física se entiende cualquier forma de ejercicio o de movimiento.
No significa solamente hacer deporte o atletismo. Las actividades de
todos los días, como una caminata, las labores en el jardín o los quehaceres
domésticos y el hecho de jugar con sus hijos constituyen formas de actividad
física. Cualquiera que sea su edad, la actividad física desempeña un papel
crucial en su salud y bienestar.
Existen muchas formas de hacer más ejercicio físico. Piense en los pequeños
cambios que puede hacer en su vida diaria; por ejemplo, suba por la escalera
en vez de tomar el ascensor, o vaya andando al trabajo en vez de utilizar el
coche. Sobre todo, evite permanecer sentado delante del televisor durante
mucho tiempo.
Cuánta actividad física necesita
Trate de hacer unos 30 minutos de actividad física casi todos los días de la
semana. No tiene que ser de una sola vez. Puede hacerlo en varias etapas a lo
largo del día.
Comience de forma lenta. Si tiene algún problema de salud, consulte con el
médico sobre la cantidad y clase de actividad física que es buena para usted.
Preste atención a su cuerpo; si no se siente bien cuando hace alguna actividad,
acuda al médico cuanto antes.
Si se siente cómodo con la cantidad de actividad física que realiza, auméntela
poco a poco. En la mayor parte de las personas, la actividad física apropiada
produce un sudor ligero y leve jadeo. Si permanece activo casi toda
la semana, su forma física irá mejorando gradualmente.
Una vez que haya empezado a realizar ejercicio con regularidad, no lo deje.
Si lo hace, perderá la forma física adquirida y todos sus beneficios. Lo mejor
es mantenerse activo durante toda la vida.
La actividad física
durante un mínimo
de 30 minutos casi
todos los días de
la semana ayuda a
evitar los infartos
de miocardio y
los accidentes
cerebrovasculares.
Reduzca la hipertensión
Qué es la hipertensión
La tensión arterial se mide en milímetros de mercurio (mm Hg) y está compuesta
de dos cifras. La primera corresponde a la tensión arterial sistólica,
que es la tensión ejercida en el momento en que el corazón se contrae. La
segunda es la tensión arterial diastólica, que es la tensión ejercida en el
momento en que el corazón se relaja. Una persona tiene tensión arterial
alta (hipertensión), cuando la tensión sistólica es superior a 140 mm Hg o la
diastólica sobrepasa los 90 mm Hg.
Cuáles son las causas de la hipertensión
Algunas personas padecen hipertensión arterial por ser un rasgo de su
familia. La tensión arterial también tiende a aumentar con la edad, pero
existen factores relacionados con el estilo de vida que producen hipertensión
o la agravan.
Algunos de estos factores son:
• El sobrepeso y la obesidad.
• El exceso de sal en las comidas.
• El consumo exagerado de bebidas alcohólicas.
Además, la hipertensión puede estar relacionada con algunas enfermedades,
como los trastornos renales. Algunos medicamentos, como las píldoras anticonceptivas,
pueden incrementar la tensión arterial.
Por qué es peligrosa la hipertensión
La hipertensión hace que el corazón trabaje mucho más de lo que debería,
de modo que, con el tiempo, se debilita. Cuanto mayor sea la tensión arterial,
mayor será el riesgo de padecer un infarto de miocardio o un accidente
cerebrovascular.
Cómo puede saber si padece hipertensión
Sólo podrá saber si tiene la tensión arterial alta midiéndosela. Mídala una
vez al año. La medición es rápida e indolora.
Qué hacer si tiene hipertensión
• Mantenga un peso adecuado.
• Permanezca activo.
• Lleve una alimentación sana, con pocas grasas y sal y gran cantidad de
frutas y hortalizas.
• No fume.
• No consuma bebidas alcohólicas en exceso.
• Mídase la tensión arterial con regularidad.
Si después de hacer todo lo anterior su tensión arterial sigue siendo alta,
el médico puede prescribirle medicamentos. Esos medicamentos no curan
la tensión arterial alta, pero pueden regularla. Debe tomarlos como se lo
indiquen, probablemente durante el resto de su vida. Hágase controlar la
tensión arterial periódicamente.
La hipertensión no
produce síntomas,
pero puede ser
causa de infarto
de miocardio
o accidente
cerebrovascular.
Hágase controlar la
tensión arterial con
regularidad.
Reduzca la hiperglucemia
Las personas que tienen una gran cantidad de azúcar en la sangre (hiperglucemia),
como los diabéticos, corren mayor riesgo de padecer infartos de miocardio
y accidentes cerebrovasculares. Por lo menos la mitad de las personas
con diabetes ignoran que la padecen.
La diabetes acelera el desarrollo de la aterosclerosis (el estrechamiento y
endurecimiento de las arterias responsable de los infartos de miocardio y los
accidentes cerebrovasculares). Si la diabetes no recibe tratamiento, puede
incluso producir ceguera, insuficiencia renal, lesiones nerviosas, úlceras en
las piernas y coma. El embarazo tiene más complicaciones en las mujeres
diabéticas y sus hijos corren mayor riesgo de tener defectos de nacimiento.
Cuál es la causa de la diabetes
La diabetes se produce cuando el cuerpo no alcanza a producir suficiente
insulina, o no puede utilizarla adecuadamente. Ello hace que se acumule
azúcar en la sangre. Existen dos tipos principales de diabetes:
La diabetes de tipo I, que aparece generalmente en los niños y adultos
jóvenes. Los pacientes necesitan inyecciones diarias de insulina para sobrevivir.
La diabetes de tipo II, que es la forma más frecuente: la padecen casi el 95%
de los diabéticos. Los pacientes con diabetes de tipo II no pueden producir
suficiente insulina o no pueden utilizarla adecuadamente. Afecta principalmente
a las personas de mediana edad, pero los niños y adultos jóvenes
también pueden padecerla, especialmente si son obesos, consumen una dieta
poco saludable y tienen poca actividad física. El número de niños y adultos
jóvenes con diabetes de tipo II está en aumento. Este tipo de diabetes exige
normalmente una modificación del estilo de vida y la toma de medicamentos.
Entre las causas de la diabetes figuran factores hereditarios, la obesidad, la
dieta poco saludable y la inactividad física. Si se mantiene en su peso ideal,
realiza actividades con regularidad y consume alimentos sanos, su riesgo de
contraer diabetes disminuirá.
Cómo puede saber si tiene diabetes
Algunas personas presentan pocos o ningún síntoma de diabetes hasta que
comienzan a tener serios problemas de salud. Los primeros signos de diabetes
son:
• Cansancio y debilidad.
• Necesidad de orinar con frecuencia.
• Sed inusual.
• Pérdida o aumento de peso.
• Visión borrosa.
• Infecciones frecuentes.
• Heridas que sanan con lentitud.
El médico puede diagnosticar la diabetes mediante la determinación de la
glucemia con un sencillo análisis de sangre. Si fuera necesario, deberá tomar
una bebida especial que contiene glucosa (azúcar) para que luego se pueda
determinar su glucemia.
Los individuos con una glucemia en ayunas entre 6,1 mmol/l (110 mg/dl) y
7,0 mmol/l (126 mg/dl) corren mayor riesgo de contraer diabetes y deben
modificar su estilo de vida a fin de reducir el riesgo.
Cómo se controla la diabetes
Si la diabetes se controla de forma adecuada, el riesgo de padecer infartos de
miocardio, accidentes cerebrovasculares o insuficiencia cardiaca disminuirá.
Las modificaciones del estilo de vida suelen contribuir a regular la glucemia.
Dichas modificaciones pueden ser, por ejemplo:
• Ingerir alimentos sanos.
• Evitar las comidas ricas en azúcares, grasas y calorías.
• Mantener un peso adecuado.
• Reducir el consumo de bebidas alcohólicas.
• Tener una actividad física regular.
Si las modificaciones del estilo de vida no logran reducir lo suficiente la glucemia,
deberá tomar medicamentos. Muchas personas con diabetes de tipo II
pueden recibir tratamiento por vía oral solamente. Algunas quizás necesiten
inyecciones de insulina y, a veces, ambas cosas a la vez.
A la hora del diagnóstico, el médico hará pruebas para detectar posibles
complicaciones de la diabetes y aconsejará algún tratamiento. Si padece
diabetes, le harán controles periódicos. También deberá acatar concienzudamente
todas las indicaciones relativas a la modificación de su estilo de vida
y a la medicación. Si hay algo que no entiende, no dude en preguntarlo.
Entre dos controles, es posible que deba medir su concentración de azúcar en
la sangre y la orina. El médico le mostrará cómo hacerlo si fuera preciso.
Medicamentos utilizados en el tratamiento de la diabetes
Muchas personas con diabetes de tipo II pueden recibir medicamentos por vía
oral (es decir, por la boca).
Si la modificación del estilo de vida y los medicamentos orales no logran
controlar la diabetes, el médico prescribirá insulina. La insulina se inyecta
mediante una jeringuilla o un inyector semejante a una pluma estilográfica.
Los pacientes con diabetes de tipo I necesitan inyecciones de insulina; no
pueden recibir tratamiento por vía oral.
Vigile su glucemia
Si tiene diabetes, deberá vigilar su glucemia, pues si ésta aumenta o baja
mucho, puede caer gravemente enfermo. Si la glucemia desciende (hipoglucemia),
puede volverse irritable, tener convulsiones y experimentar un estado
de confusión mental. Posiblemente le recomienden llevar consigo unos
terrones o gotas de azúcar para cuando sienta esos síntomas. Si la glucemia
desciende hasta un nivel muy bajo, puede perder el conocimiento (desmayarse),
entrar en coma e incluso fallecer. Una glucemia extremadamente alta
también puede provocar un coma diabético.
A continuación se dan algunos consejos para mantener la glucemia en el
nivel adecuado.
• No olvide tomar sus medicamentos.
• No suspenda la toma de medicamentos sin preguntar antes al médico.
• No pase por alto ninguna comida.
• Si está enfermo, no tome sus medicamentos sin alimentarse como de costumbre
(imagine que se ha resfriado o acatarrado y siente menos apetito
de lo usual y por eso come menos).
Consulte con su médico al respecto.
Si tiene diabetes,
contrólese la
tensión arterial y
la glucemia.
Reduzca la hiperlipidemia
Entre las grasas, o lípidos, de la sangre figuran el colesterol y los triglicéridos.
El cuerpo humano necesita una cierta cantidad de colesterol, pero
cuando la concentración de grasas en la sangre es muy elevada (hiperlipidemia),
estas se depositan en las arterias, con lo cual aumenta el riesgo de
sufrir infartos de miocardio y accidentes cerebrovasculares
Colesterol «bueno» y colesterol «malo»
El colesterol no se disuelve en la sangre, de modo que necesita que unas
proteínas lo transporten por todo el cuerpo. Las proteínas que lo transportan
se llaman lipoproteínas.
Las hay de dos tipos:
Lipoproteínas de alta densidad (HDL): cuando el colesterol viaja unido a
estas lipoproteínas se llama «colesterol de las HDL», un colesterol «bueno»,
pues reduce el riesgo de que se produzcan infartos de miocardio y accidentes
cerebrovasculares.
Lipoproteínas de baja densidad (LDL): cuando el colesterol viaja unido a estas
lipoproteínas se llama «colesterol de las LDL», un colesterol «malo», pues
aumenta el riesgo de que se produzcan infartos de miocardio y accidentes
cerebrovasculares.
Cuál es la causa de la hiperlipidemia
Las concentraciones altas de colesterol pueden ser un rasgo característico
de algunas familias. No obstante, casi siempre se deben a una dieta poco
saludable y a la inactividad física. Raras veces se acompañan de síntomas
o signos premonitorios. Cuando las concentraciones de colesterol son muy
altas, pueden desarrollarse unos bultos en la piel denominados xantomas.
Para conocer su concentración sanguínea de lípidos, solicite al médico que le
practique un sencillo análisis de sangre.
En algunos casos, la hiperlipidemia puede asociarse a trastornos no diagnosticados,
como la diabetes.
Qué hacer si tiene hiperlipidemia
• Lleve una alimentación sana, con abundante cantidad de frutas y hortalizas
y poca cantidad de grasa animal, aceites saturados y colesterol
• Mantenga un peso adecuado.
• Permanezca activo.
Si pese a todo lo anterior no logra reducir lo suficiente la concentración de
lípidos en la sangre, el médico puede prescribirle medicamentos. Tómelos con
regularidad, incluso si no siente sus efectos, y procure llevar un estilo de vida
saludable.
Fuentes:
http://www.un.org/spanish/events/calendario/2009/doc_09_28.html
http://www.who.int/mediacentre/events/annual/world_heart_day/es/index.html
http://www.who.int/topics/cardiovascular_diseases/es/index.html
http://www.paho.org/spanish/hcp/hcn/ipm/cardiovascular.htm
http://www.who.int/features/qa/27/es/index.html
http://www.who.int/cardiovascular_diseases/resources/cvd_report_es.pdf