El 19 de diciembre de 2007, la Asamblea General declaró el período 2010-2020 como Decenio de las Naciones Unidas para los Desiertos y la Lucha contra la Desertificación.
Resolución 62/195 aprobada por la Asamblea General.
Informe del Consejo de Administración del Programa de las
Naciones Unidas para el Medio Ambiente sobre su 24° período de sesiones
La Asamblea General,
Recordando sus resoluciones 2997 (XXVII), de 15 de diciembre de 1972, 53/242, de 28 de julio de 1999, 56/193, de 21 de diciembre de 2001, 57/251, de 20 de diciembre de 2002, 58/209, de 23 de diciembre de 2003, 59/226, de 22 de diciembre de 2004, 60/189, de 22 de diciembre de 2005, y 61/205, de 20 de diciembre de 2006,
Recordando también el Documento Final de la Cumbre Mundial 20051,
Reconociendo la necesidad de aumentar la eficiencia de las actividades del sistema de las Naciones Unidas relacionadas con el medio ambiente, y señalando la necesidad de considerar posibles opciones con ese fin, incluso a través del proceso de consultas oficiosas en curso sobre el marco institucional para las actividades de las Naciones Unidas relacionadas con el medio ambiente,
Teniendo en cuenta el Programa 21 y el Plan de Aplicación de las Decisiones de la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible (“Plan de Aplicación de las Decisiones de Johannesburgo”),
Reafirmando la función del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente como órgano principal del sistema de las Naciones Unidas en la esfera del medio ambiente, que debe tener en cuenta, en el marco de su mandato, las necesidades de desarrollo sostenible de los países en desarrollo, así como de los países de economía en transición,
Destacando que la creación de capacidad y el apoyo tecnológico a los países en desarrollo, así como a los países de economía en transición, en las esferas relacionadas con el medio ambiente son componentes importantes de la labor del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente,
Reconociendo la necesidad de acelerar la aplicación del Plan Estratégico de Bali para el apoyo tecnológico y la creación de capacidad4, incluso facilitando recursos financieros adicionales con tal fin,
Observando la propuesta hecha por el Gobierno de Egipto de establecer en El Cairo un centro internacional para el fortalecimiento de la capacidad judicial en derecho del medio ambiente,
1. Toma nota del informe del Consejo de Administración del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente sobre su 24° período de sesiones6 y de las decisiones que contiene;
2. Toma conocimiento de la publicación del cuarto informe Perspectivas del Medio Ambiente Mundial: Medio Ambiente para el desarrollo, por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente;
3. Decide declarar el decenio 2010-2020 Decenio de las Naciones Unidas para los Desiertos y la Lucha contra la Desertificación, basándose en la recomendación formulada por el Consejo de Administración del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente durante su 24° período de sesiones9;
4. Observa que el Consejo de Administración del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente examinó, en su 24° período de sesiones, todos los elementos de las recomendaciones sobre gobernanza ambiental a nivel internacional contenidos en su decisión SS.VII/1, y observa también que tiene previsto continuar los debates sobre el tema en su 25° período de sesiones6;
5. Destaca la necesidad de seguir promoviendo y de aplicar plenamente el Plan Estratégico de Bali para el apoyo tecnológico y la creación de capacidad4 y, a este respecto, exhorta a los gobiernos y otros interesados que estén en condiciones de hacerlo a que proporcionen la financiación y la asistencia técnica necesarias y exhorta también al Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente a que prosiga sus esfuerzos para aplicar plenamente el Plan Estratégico de Bali mediante una mayor cooperación con otros interesados, teniendo en cuenta sus ventajas comparativas;
6. Reconoce los progresos realizados hasta la fecha en la aplicación del Enfoque estratégico de la gestión internacional de los productos químicos, en particular a través de su Programa de Inicio Rápido, e invita a los gobiernos, las organizaciones regionales de integración económica y las organizaciones intergubernamentales y no gubernamentales a que intervengan activamente y cooperen estrechamente para apoyar las actividades de aplicación del Enfoque estratégico del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, incluido su Programa de Inicio Rápido, entre otras cosas mediante el suministro de recursos adecuados;
7. Reconoce también los problemas mundiales que plantea el mercurio a nivel mundial y, a este respecto, observa la decisión del Consejo de Administración de establecer un grupo de trabajo especial de composición abierta integrado por representantes de los gobiernos, organizaciones regionales de integración económica y partes interesadas, encargado de examinar y evaluar las opciones para mejorar las medidas de carácter voluntario y los instrumentos jurídicos internacionales nuevos o existentes12, teniendo en cuenta el mandato y las prioridades fijados en esa decisión, e insta a los gobiernos y otros interesados a que mantengan e incrementen su apoyo a las asociaciones en el marco del programa sobre el mercurio del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente facilitando a tal efecto recursos técnicos y financieros;
8. Destaca la necesidad de seguir aumentando la coordinación y la cooperación entre las organizaciones pertinentes de las Naciones Unidas para promover la dimensión ambiental del desarrollo sostenible, y celebra que el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente siga participando activamente en el Grupo de las Naciones Unidas para el Desarrollo y en el Grupo de Gestión Ambiental;
9. Destaca también la necesidad de que el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, en el marco de su mandato, siga contribuyendo a los programas de desarrollo sostenible, a la aplicación del Programa 212 y el Plan de Aplicación de las Decisiones de Johannesburgo3 en todos los niveles, y a la labor de la Comisión sobre el Desarrollo Sostenible, teniendo presente el mandato de la Comisión;
10. Acoge con satisfacción los constantes esfuerzos que realiza el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente por asignar mayor prioridad al logro de resultados que a la obtención de productos, en el marco de su presupuesto y su programa de trabajo, y acoge con satisfacción también a este respecto la decisión 24/9 del Consejo de Administración sobre el presupuesto y el programa de trabajo del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente13;
11. Observa que el Consejo de Administración pidió al Director Ejecutivo del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente que preparara, en consulta con el Comité de Representantes Permanentes, una estrategia de mediano plazo para el período 2010-201314;
12. Reconoce la necesidad de fortalecer la base científica del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, como recomendó la consulta intergubernamental sobre el fortalecimiento de la base científica del Programa, incluso reforzando la capacidad científica de los países en desarrollo, así como de los países de economía en transición, en materia de protección del medio ambiente, en particular mediante el suministro de recursos financieros adecuados;
13. Observa las consultas que se están celebrando para seguir mejorando la estrategia propuesta de vigilancia del medio ambiente como parte integrante de la visión estratégica más amplia del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente;
14. Reitera la necesidad de que el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente disponga de recursos financieros estables, suficientes y previsibles y, de conformidad con su resolución 2997 (XXVII), subraya la necesidad de reflejar adecuadamente todos los gastos administrativos y de gestión del Programa en el contexto del presupuesto ordinario de las Naciones Unidas;
15. Invita a los gobiernos que estén en condiciones de hacerlo a que aumenten sus contribuciones al Fondo para el Medio Ambiente;
16. Destaca la importancia de que la sede del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente esté ubicada en Nairobi, y pide al Secretario General que siga examinando la cuestión de las necesidades de recursos del Programa y de la Oficina de las Naciones Unidas en Nairobi, para que se puedan prestar con eficacia los servicios que necesiten el Programa y los demás órganos y organizaciones de las Naciones Unidas en Nairobi;
17. Decide incluir en el programa provisional de su sexagésimo tercer período de sesiones, en relación con el tema titulado “Desarrollo sostenible”, un subtema titulado “Informe del Consejo de Administración del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente sobre su décimo período extraordinario de sesiones”.
78ª sesión plenaria
19 de diciembre de 2007.
HACIA UN ACUERDO EN COPENHAGUE
Reunión informal de la Convención sobre el Cambio Climático en Bonn del 10 al 14 agosto 2009
Un período de sesiones informales de negociación de las Naciones Unidas sobre el fortalecimiento de la acción internacional sobre el clima tendrá lugar en Bonn del 10 al 14 de agosto. Las consultas son parte de una serie de seis reuniones de la Convención de este año diseñado para culminar en un ambicioso y eficaz internacionales para hacer frente al cambio climático en Copenhague en diciembre. -
NEGOCIACIONES SOBRE UN NUEVO CONVENIO PARA COOPERACIÓN SOBRE EL CAMBIO CLIMÁTICO A NIVEL MUNDIAL
En marzo se llevará a cabo la primera ronda de negociaciones de este año con vistas a alcanzar un nuevo acuerdo sobre el cambio climático. Representantes de los 192 miembros de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático se reunirán en Bonn, Alemania, el 29 de marzo para comenzar a redactar y negociar el nuevo acuerdo. También el 28 de marzo se observará La Hora del Planeta, organizada por el Foro Mundial para la Naturaleza (WWF).
Alrededor del mundo ciudadanos, empresas, gobiernos y organizaciones apagarán sus luces durante una hora comenzando a las 20.30, hora local, para demostrar su preocupación por el cambio climático.
El Secretario General Ban Ki-moon anuncia la participación de las Naciones Unidas en La Hora del Planeta
África puede reducir los gases de efecto invernadero 25-11-2008 Captura más carbono de la atmósfera del que emite
25 de noviembre de 2008, Roma/Accra – A pesar de que África contribuye de forma importante a las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero a partir de fuentes que no son los combustibles fósiles, puede estar absorbiendo más carbono de la atmósfera del que emite, según CarboAfrica, un proyecto internacional de investigación en el que intervienen 15 organizaciones de África y Europa, entre ellas la FAO. A partir del estudio de los incendios forestales en el Parque Kruger de Sudáfrica, los flujos de dióxido de carbono en los bosques tropicales de Ghana o las pautas del clima en Sudán, la investigación de CarboAfrica indica que, mientras que su porcentaje en las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero procedentes de combustibles fósiles son reducidas –menos del 4 por ciento del total-, África contribuye de forma importante a las emisiones a partir de fuentes naturales, según advirtió hoy la FAO.
Con respecto a la deforestación y los incendios, África representa el 17 y el 40 por ciento del total de las emisiones a nivel mundial. Además, tiene gran influencia en las variaciones atmosféricas estacionales de CO2, y a nivel interanual la mitad de las ellas puede atribuirse a este continente.
“Estos resultados iniciales demuestran que África juega un papel vital en el clima mundial”, aseguró Riccardo Valentini, de la Universidad de Tuscia, y coordinador del proyecto CarboAfrica, establecido en 2006, con una financiación de 2,8 millones de euros del departamento de investigación de la Comisión Europea.
El ciclo del carbono
Lo más importante sin embargo, afirmó Valentini, es el equilibrio entre el carbono capturado mediante la fotosíntesis en las amplias extensiones forestales y de sabanas africanas, y el carbono lanzado a la atmósfera como resultado de la deforestación, los incendios y la degradación forestal: el ciclo del carbono de África.
“La evidencia nos indica por ahora que África es un ‘sumidero’ de carbono, lo que significa que captura más carbono a la atmósfera de el que emite”, dijo Valentini. “Si se confirma, ello implica que África contribuye a reducir los gases de efecto invernadero, por lo que ayuda a mitigar las consecuencias del cambio climático”, añadió.
CarboAfrica se ha dedicado a analizar el ciclo del carbono en once países de África subsahariana durante los dos últimos años, a través de una red de estaciones de control.
Los resultados preliminares –los finales se obtendrán en 2010- se debaten en una conferencia en Accra (Ghana) del 25 al 27 de noviembre de 2008, que reúne a más de 100 participantes de la comunidad científica internacional, los gobiernos y Naciones Unidas.
La agricultura es crucial
“La agricultura debe jugar una papel crucial a la hora de reducir aún más las emisiones de carbono africanas”, señaló Maria Helena Semedo, Representante de la Oficina Regional de la FAO en África, al inaugurar la reunión.
“Tenemos que llegar hasta los campesinos africanos, enseñarles cómo usar su tierra y sus bosques, de forma que el ciclo del carbono sea nuestro aliado en la batalla contra el cambio climático”, subrayó. “Es crucial -añadió-, y posible que estos esfuerzos contribuyan al mismo tiempo a incrementar la seguridad alimentaria”. Semedo explicó que a través de una gestión correcta de los suelos, como la practicada por la Agricultura de Conservación, las emisiones de gases de efecto invernadero pueden disminuir, al tiempo se incrementa la productividad, e incluso se aprovecha la agricultura contra los efectos adversos del cambio climático.
En línea con la Convención de la ONU sobre el Cambio Climático, otra prioridad fundamental sería evitar la deforestación y ampliar la cubierta vegetal de África.
OMM reporta que disminuye riesgo de El Niño y La Niña
21 de noviembre, 2008 La Organización Meteorológica Mundial (OMM) afirmó que ha disminuido el riesgo de que se presenten los fenómenos de El Niño y la Niña en los próximos meses porque las interacciones de aire y mar en el trópico del Pacífico son neutrales.
El organismo de la ONU pronosticó que esas condiciones – una temperatura casi normal en el Pacífico central y oriental – prevalecerán al menos hasta los primeros meses de 2009.
Advirtió sin embargo que no se debe bajar la guardia respecto a la posibilidad de los riesgos de fenómenos extremos. La OMM agregó que quienes dependen de estas predicciones deben tomar en cuenta que muchos de ellos pueden ocurrir independientemente de El Niño y La Niña.
Estos se producen generalmente entre marzo y mayo. En América del Sur provocan lluvias intensas y en el sudeste de Asia, precipitaciones escasas que afectan las existencias de alimentos marinos. Cuando son extremos provocan desastres naturales.
Protocolo de Montreal: Militares participarán en tareas de protección de capa de ozono
20 de noviembre de 2008 - Expertos militares de Australia, Holanda y Estados Unidos ofrecieron hoy su ayuda para la recolección de las sustancias que dañan la capa de ozono que han acumulado los países.
PNUMA informa sobre nueva estación en Qatar para monitoreo de capa de ozono
19 de noviembre, 2008 Una avanzada estación de monitoreo capaz de almacenar datos sobre la polución y su relación con el daño a la capa de ozono, se establecerá en el Golfo de Qatar, informó el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).
El gobierno de ese país hizo el anuncio durante la reunión de alto nivel de los Estados parte del Protocolo de Montreal que se celebra en Doha.
El PNUMA resaltó que la estación, la primera de su tipo en Asia occidental, ayudará a cerrar las grandes brechas de información recavadas por redes de monitoreo atmosférico en tierra y a través de satélites.
El organismo de la ONU sostuvo que la iniciativa ayudará a entender hasta qué punto la capa de ozono, que rodea al planeta y lo protege de los rayos ultravioletas, se está recuperando de las emisiones de químicos nocivos.
Se estima que más del 90% de los gases que dañan esa delgada capa se han disipado. Las predicciones dicen que la capa podría recuperarse totalmente alrededor de 2060 como resultado de acciones presentes, pasadas y futuras.
Antecedentes
En 1994 la Asamblea General proclamó el 17 de junio Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía (resolución 49/115), en conmemoración de la aprobación de la Convención de las Naciones Unidas de lucha contra la desertificación el 17 de junio de 1994. Se invitó a todos los Estados a que dedicaran el Día Mundial a sensibilizar a la opinión pública respecto de la necesidad de cooperar en el plano internacional para luchar contra la desertificación y los efectos de la sequía y de aplicar la Convención de Lucha contra la Desertificación.
Desde entonces, este día se celebra en los países Partes de la Convención, las organizaciones del sistema de Naciones Unidas, las organizaciones internacionales y las organizaciones no gubernamentales y otras partes interesadas, con diferentes actividades por todo el mundo. El tema del día es "Combatir la degradación de la tierra para una agricultura sostenible”
Este año, la celebración es muy importante ya que la adopción del Marco y plan estratégico decenal para mejorar la aplicación de la Convención, representa un momento crucial en el proceso de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CLD), y reconoce a la Convención como uno de los instrumentos para prevenir, combatir e invertir la desertificación y la degradación de las tierras y también para contribuir a la reducción de la pobreza al tiempo que se promueve el desarrollo sostenible.
La Convención es el único instrumento jurídicamente vinculante internacionalmente reconocido, que aborda el problema de la degradación de la tierra en las tierras áridas.
El Secretario General Mensaje con ocasión del Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía 17 de junio de 2008
El tema del Día que celebramos este año, “Combatir la degradación de la tierra para una agricultura sostenible” nos recuerda la importancia que tiene la tierra como patrimonio mundial sin el que ningún ser humano puede vivir. La degradación de la tierra afecta a una parte importante de la superficie arable del planeta, y tiene un efecto directo en el bienestar de los pueblos y en el desarrollo económico de los países. Esa degradación provoca pérdidas económicas en la agricultura, causa perturbaciones en los mercados locales y regionales de alimentos y genera inestabilidad social y política.
A medida que la población crece, y con ella la demanda de una mayor producción agrícola, los sistemas tradicionales de ordenación de la tierra no dan abasto. Todo ello se ve agravado por la adopción de nuevas prácticas, a menudo de monocultivo. Cada vez son más las tierras de calidad que se dedican al cultivo, sin prestar suficiente atención a la conservación, y los agricultores y pastores pobres se ven obligados a utilizar tierras marginales. La degradación de la tierra afecta de forma especialmente grave a las mujeres, puesto que tradicionalmente son ellas las que dedican tiempo y esfuerzo a la tierra —cultivando, procesando, gestionando y comercializando la mayoría de los alimentos y demás recursos naturales.
Esas cuestiones se contemplan de manera general en el marco de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación, que actúa como nexo entre la reducción de la pobreza y la protección del ecosistema de las tierras secas. Actualmente, la Convención es el único marco jurídico internacional para la recuperación de las tierras secas y degradadas y podría ofrecer una solución a largo plazo para la producción de más alimentos para más personas. Esas tierras no utilizadas podrían aprovecharse también para la producción de biocombustible, con lo que sus habitantes obtendrían nuevos beneficios.
Ha llegado el momento de que la comunidad internacional reconozca que las tierras secas y las tierras marginales, donde viven cerca de la mitad de los pobres del mundo, no son tierras de desecho. Son más bien zonas que cuentan con potencial para la intensificación del esfuerzo agrícola tendiente a satisfacer las necesidades de alimentos y energía. Renovemos nuestro compromiso para invertir la degradación de la tierra y la desertificación. Velemos por que la estrategia decenal adoptada el año pasado en Madrid cuente con el apoyo que necesita y se aplique plenamente. En este Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía, consagrémonos de nuevo a esa misión.
Combatir la degradación de la tierra para una agricultura sostenible
El Día mundial de la lucha contra la desertificación y la sequía 2008 se celebra bajo el lema “Combatir la degradación de la tierra para una agricultura sostenible”. Este problema supone un verdadero reto para la sociedad moderna, tanto para los países desarrollados como para los que están en vías de desarrollo, ya que en la actualidad la crisis de la degradación de la tierra no se puede solucionar con el esfuerzo de un solo país debido al creciente problema del cambio climático. La degradación de la tierra intensifica las pérdidas económicas en el sector agrícola, altera los mercados de alimentos tanto locales como regionales y causa inestabilidad social y política.
¿Qué es agricultura sostenible?
La agricultura sostenible se refiere a la capacidad de una granja de producir alimentos indefinidamente, sin causar daños irreversibles en la salud del ecosistema. El problema tiene una doble perspectiva: a) un aspecto biofísico, que se relaciona con los efectos a largo plazo de diversas prácticas sobre las características de los suelos y de los procesos esenciales para la productividad de la cosecha; b) un aspecto socioeconómico relacionado con la capacidad, a largo plazo, de los granjeros de obtener insumos y de manejar recursos tales como trabajo.
Durante años, la agricultura ha cambiado notablemente debido a las nuevas tecnologías, a la mecanización, al incremento del uso de productos químicos, a la especialización y a las políticas de los gobiernos favorables a la maximización de la producción. Estos cambios han tenido costes significativos, tales como, el agotamiento de las capas superficiales fértiles de la tierra, la contaminación de las aguas subterráneas y la desaparición de las condiciones económicas y sociales en las comunidades rurales, entre otros.
Un movimiento en auge, surgido durante las dos últimas décadas, ha puesto en tela de juicio el papel del sector agrícola por promover prácticas que contribuyen a estos problemas ambientales y sociales. Hoy, este movimiento en pos de una agricultura sostenible, que integra tres objetivos principales: la higiene ambiental, la rentabilidad económica y la equidad social y económica, está ganando una ayuda y una aceptación cada vez mayores en las prácticas agrícolas dominantes. Una diversidad de filosofías, políticas y prácticas han contribuido a lograr estos objetivos y desde los granjeros hasta los consumidores, han compartido esta visión y han contribuido a la consecución de esas metas. La agricultura sostenible, no sólo aborda muchas de las preocupaciones medioambientales y sociales, sino que también ofrece oportunidades innovadoras y económicamente viables para cultivadores, trabajadores, consumidores, responsables políticos y muchas otras personas implicadas en toda la cadena de consumo y de producción alimentaria.
La degradación de la tierra por la agricultura no sostenible
La agricultura no sostenible tiene un impacto tan directo y fuerte en el suelo, que este no puede regenerarse naturalmente.
Los nutrientes del suelo y la materia orgánica disminuyen a la vez que la agricultura intensiva absorbe grandes cantidades de nutrientes con una rapidez mayor de la capacidad natural de regeneración del suelo. Por consiguiente, el suelo no puede recuperarse, como lo hace durante los períodos en barbecho, resultando así un espiral cada vez mayor de degradación del medio ambiente y de pobreza, que son las causas principales de la degradación de la tierra y la desertificación.
Las causas primordiales que agravan la degradación de la tierra derivan del denuedo de los granjeros por maximizar la productividad del suelo, lo que incluye: cosechas cultivadas en áreas con riesgo elevado de sequía; acortamiento de los ciclos de la cosecha y reducción de los períodos en barbecho; escaso uso de fertilizantes después de cosechar; rotación de cosecha inadecuada o, lo que es peor, monocultivo; trabajo intensivo; cría intensiva y pastoreo excesivo, lo que tiene un impacto negativo sobre la vegetación y el suelo; separación de la ganadería y la agricultura, eliminando una fuente de fertilizante natural o de materia orgánica (estiércol del ganado) usada para regenerar el suelo; tala intensiva de árboles y deforestación; incendios de matorrales y bosques; en regiones montañosas, las cosechas se cultivan en taludes inclinados en lugar de seguir las líneas del contorno natural de la montaña y deterioro de las terrazas y de otras técnicas de conservación del suelo y del agua. Para combatir la degradación y la desertificación, es necesario restaurar y fertilizar la tierra, los elementos nutritivos tales como nitrógeno, fósforo, calcio, magnesio etc. que se encuentran en el suelo y son necesarios para que las plantas crezcan. Cuando el suelo ha perdido todos sus elementos nutritivos o una parte de sus componentes (ya sea a causa del viento o del agua) se dice que se ha degradado o que está agotado y como resultado de la pérdida, su productividad disminuye.
Avanzar en las estrategias de lucha contra la degradación del suelo
La agricultura sostenible es una manera única de mantener y de restablecer la fertilidad del suelo ya sea utilizando fertilizantes adaptados o preparando un estiércol vegetal, mucho más barato. Se prepara principalmente de restos de vegetales descompuestos: abono, siega agrícola (paja), y basura biológica del hogar. Los jacintos de agua, si bien son perjudiciales en los ríos, se pueden transformar en materia fértil que suministra elementos nutritivos al suelo en forma de estiércol vegetal. Tras varias semanas en un hoyo, con calor y humedad, se produce el humus que se puede repartir entre las cosechas y utilizar para preparar el suelo antes de sembrar las plantas de semillero. De esta manera, el suelo regenerado con materia orgánica dará cosechas más productivas. Regenerar la composición del suelo es una manera muy eficaz y especialmente sostenible de mantener la fertilidad de suelo.
La presencia de ganado también se podría explotar para enriquecer el suelo. Cuando los animales consumen las sobras de la cosecha (mijo, maíz) devuelven los elementos nutritivos al suelo, que se enriquece con materia nitrogenada en forma de estiércol. El estiércol también regenera la capacidad del suelo de producir una cosecha más abundante. Por otro lado, los rebaños también proporcionan carne y leche, con lo que, granjeros y ganaderos se pueden ayudar mutuamente.
Estos últimos años, los países están tomando importantes medidas hacia una agricultura sostenible. En el sector económico, los esfuerzos se han centrado en ajustar la rentabilidad y la productividad de las granjas, manteniendo, desarrollando y redescubriendo la agricultura orgánica, recabando condiciones de vida más seguras y mejores para los granjeros y sus familias y para la población rural en general.
En el sector del medio ambiente, los esfuerzos se han dirigido principalmente hacia la sostenibilidad del uso, la gestión y la protección de los recursos naturales y genéticos, incluyendo la conservación de la biodiversidad así como el mantenimiento y la mejora de la calidad del suelo, del aire y del agua.
En el plano social, las actividades recientemente emprendidas consistieron esencialmente en mejorar la calidad de vida en las zonas rurales, en diversificar las oportunidades económicas y las posibilidades de empleo, en desarrollar la formación y la educación y en tener en cuenta las contribuciones de las comunidades de base en el desarrollo rural.
La Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CLD) proporciona una estructura universal de política jurídica y de promoción para que sus 193 partes miembros del convenio combatan la desertificación y la degradación de la tierra. En la ejecución de la Convención, tiene una enorme influencia el proceso participativo único de los interesados locales, incluyendo granjeros y poblaciones rurales. Además, el desarrollo de capacidades, el intercambio de mejores prácticas y de casos de estudio, el fomento de asociaciones y el incremento de la sensibilización, son algunas de las áreas que se reorientan bajo el Marco y plan estratégico decenal para mejorar aplicación de la Convención de las Naciones Unidas de lucha contra la desertificación (2008-2018).La Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CLD) apoya a las partes miembros para Combatir la degradación de la tierra para una agricultura sostenible como el camino hacia el futuro.
Quesungual: Combatir la degradación de la tierra para una agricultura sostenible
Hay muchas iniciativas locales y conocimientos tradicionales de los pueblos indígenas y de las pequeñas comunidades, que pueden desempeñar un papel importante en promover la agricultura sostenible y proteger los suelos y recursos hídricos. El conocimiento tradicional junto con la tecnología pueden convertirse en un instrumento esencial para generar mejores medios de sustento, rentas y ordenación sostenible de las tierras a través de actividades agrícolas sostenibles.
Los tres Convenios de Río (el Convenio de Naciones Unidas sobre la Diversidad Biológica, la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CLD) y la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático) están promoviendo iniciativas para salvar y recopilar el conocimiento y la sabiduría de las poblaciones locales e indígenas así como para determinar las posibilidades de adaptarlos a las condiciones modernas de producción. Un ejemplo es el caso de la tecnología tradicional del "crecimiento de la biomasa" conocido por los indígenas de Honduras como “Quesungual.” La tecnología implica el desarrollo de actividades agrícolas y la protección de la vegetación y de la biodiversidad existentes. La eficacia de Quesungual ha sido reconocida por el banco mundial y se puede verificar comprobando que los daños causados por el huracán Mitch fueron menores en las regiones donde esta se utiliza que en otras regiones.
Fuentes:
http://www.un.org/spanish/events/calendario/decades/doc_d2010.html
http://daccessdds.un.org/doc/UNDOC/GEN/N07/475/50/PDF/N0747550.pdf?OpenElement
http://www.un.org/spanish/climatechange/
http://www.fao.org/news/story/es/item/8664/icode/
http://www.un.org/spanish/News/fullstorynews.asp?newsID=14144&criteria1=Latina&criteria2=
http://www.un.org/spanish/News/fullstorynews.asp?newsID=14117&criteria1=ambiente&criteria2=ozono
http://www.un.org/spanish/events/desertification/2008/bg.shtml
http://www.un.org/spanish/events/desertification/2008/sg.shtml
http://www.un.org/spanish/events/desertification/2008/combating.shtml