La Asamblea General
declaró el año 2010 Año Internacional de la Diversidad Biológica.
Perspectiva Mundial sobre la Diversidad Biológica 2
Prólogo
Lograr la meta sobre diversidad biológica de 2010 es un proyecto
ambicioso, pero su éxito es vital. La meta compromete a las Partes
en el Convenio sobre la Diversidad biológica a lograr, para el año
2010, una reducción significativa del ritmo actual de la pérdida de
diversidad biológica, a nivel mundial, regional y nacional, como
contribución a la mitigación de la pobreza y en beneficio de todas
las formas de vida en la Tierra. Perspectiva Mundial sobre
Diversidad Biológica 2 ofrece información esclarecedora y
sugerencias para la adopción de medidas decisivas necesarias para
lograr la meta sobre diversidad biológica de 2010.
La pérdida de diversidad biológica avanza rápidamente y sin
interrupción. En los últimos 50 años, los seres humanos hemos
cambiado los ecosistemas con más rapidez y en mayores proporciones
que en ningún otro período comparable de la historia de la
humanidad. La superficie de los bosques tropicales, de muchos
humedales y de otros hábitats naturales se está reduciendo. Se
extinguen especies 1,000 veces más que los índices históricos del
pasado de la Tierra. No hay indicios de que las causas directas de
la pérdida de diversidad biológica, a saber, el cambio del hábitat,
la explotación excesiva, la introducción de especies exóticas
invasoras, la carga de nutrientes y el cambio climático, vayan a
desaparecer.
A medida que avanza la pérdida de diversidad biológica, somos más
conscientes de su importancia. La Evaluación de los Ecosistemas del
Milenio confirma que la diversidad biológica es el elemento central
del que depende totalmente la vida de los seres humanos. Los
ecosistemas biodiversos no sólo proporcionan bienes esenciales
(alimentos, agua, fibras, medicamentos) sino también servicios
irremplazables, entre otros el control de las enfermedades y de la
erosión del suelo, la purificación del aire y el agua y
oportunidades de reflexión espiritual. Empero, pese a que en la
Evaluación se explican esos servicios, el hecho es que 15 de los 24
examinados están ya en franco deterioro.
Por otra parte, las contribuciones de los ecosistemas a las
sociedades humanas parecen hacerse más evidentes a medida que se
aceleran los cambios en el medio ambiente. Los ecosistemas
biodiversos tienden a tener una mayor capacidad de recuperación y,
por consiguiente, tienen mejores condiciones de adaptación a un
mundo cada vez más impredecible. El cambio climático ocasionará
fenómenos climatológicos más extremos, contra los cuales los
ecosistemas intactos pueden ofrecer protección física. Los niveles
más altos de contaminación demandarán un incremento de los procesos
de descontaminación, servicio que prestan los humedales sanos.
Es triste que quienes ya experimentan la pobreza vayan a ser los más
afectados por la pérdida de diversidad biológica. Los pobres de las
zonas rurales dependen de los ecosistemas para sus necesidades
cotidianas y para que los ayude a sobrellevar tiempos difíciles.
Cuando se produce una interrupción en los servicios que prestan los
ecosistemas, las personas desfavorecidas no tienen medios para
sustituirlos. Sin embargo, una gestión adecuada de los ecosistemas
podría proporcionar una vía de escape a la pobreza. Por el
contrario, la gestión indebida es la garantía de que jamás se logren
los objetivos de desarrollo. El camino a seguir no es fácil. El
logro de un desarrollo verdaderamente sostenible obliga a
reconsiderar los actuales paradigmas económicos y a rechazar las
soluciones a corto plazo que, a la larga, no llevan a ninguna parte.
Aumentar cada vez más nuestros conocimientos debe ser ahora el
acicate a los esfuerzos que desplegamos para preservar las riquezas
de la naturaleza que aún nos quedan. Esta labor debe proseguir
urgentemente teniendo como marco el Convenio. Desde sus inicios, el
Convenio ha sido un instrumento radical del cambio, ya que se basa
en la convicción de que la diversidad biológica es esencial para el
desarrollo y de que todas las personas tienen igual derecho a
beneficiarse de su conservación y su uso sostenible. Contamos con
instrumentos perfeccionados para promover los objetivos del
Convenio, que incluyen los programas de trabajo en relación con cada
uno de los principales biomas y las directrices prácticas para la
adopción de medidas. Lo difícil es ahora lograr que estos
instrumentos sean utilizados por todos los sectores económicos:
desde la pesca hasta la silvicultura, desde la agricultura hasta la
industria, desde la planificación hasta el comercio.
Este es el momento de cooperar y colaborar. El Convenio cuenta con
un conjunto de instrumentos que le permiten hacer frente a muy
diversos problemas que atañen al mundo entero, y con el marco para
2010 para guiar sus estrategias y lograr resultados visibles.
Corresponde a las Partes en el Convenio promulgar mecanismos
nacionales para el desarrollo sostenible, en los que se tengan
presentes los tres objetivos del Convenio. Los ciudadanos del mundo
son cada vez más conscientes del cambio climático, y están
preocupados por todo lo que se puede perder.
Juntos, debemos adoptar medidas inmediatas y eficaces. ¿Por qué
todas las buenas ideas y los esfuerzos de más de diez años de
estarse reuniendo al amparo del Convenio siguen siendo letra muerta?
¿Por qué debemos limitarnos a dialogar dentro de la comunidad
interesada en el medio ambiente, cuando a todos los sectores de la
economía les interesa que se ponga fin a la pérdida de diversidad
biológica? Es hora de que nuestras esperanzas y energías se
materialicen en beneficio de todas las formas de vida en la Tierra.
Con este espíritu, les invito a leer Perspectiva Mundial sobre
Diversidad Biológica 2, y cómo debemos proceder para avanzar hacia
el logro de nuestros objetivos.
Resumen
ejecutivo
La diversidad
biológica, o biodiversidad, es el nombre que recibe la diversidad de
formas de vida en la Tierra. Esta combinación de formas de vida y
sus interacciones mutuas y con el medio físico han hecho al planeta
habicuadro para los seres humanos. Los ecosistemas satisfacen las
necesidades básicas de la vida, ofrecen protección contra los
desastres naturales y las enfermedades y constituyen el fundamento
de las culturas humanas. La Evaluación de Ecosistemas del Milenio,
empeño científico en el que participaron más de 1 300 expertos que
estuvieron trabajando en 95 países, confirmó recientemente los
inmensos aportes de los ecosistemas naturales a la vida y al
bienestar de los seres humanos. Sin embargo, en estos momentos en
que apenas estamos empezando a comprender la situación en que nos
encontramos, se están perdiendo con suma rapidez genes, especies y
hábitats.
La preocupación por la pérdida de diversidad biológica y el
reconocimiento de la función fundamental que desempeña apoyando la
vida humana motivaron la creación, en 1992, del Convenio sobre la
Diversidad Biológica, tratado mundial jurídicamente vinculante. El
Convenio abarca tres objetivos complementarios y de igual
importancia: la conservación de la diversidad biológica, el uso
sostenible de sus componentes y distribución justa y equitativa de
los beneficios provenientes de la utilización de recursos genéticos.
La participación en el Convenio es prácticamente universal, indicio
de que la sociedad de nuestro planeta es plenamente consciente de la
necesidad de obrar de consuno para asegurar la supervivencia de la
vida en la Tierra.
En 2002, la Conferencia de las Partes en el Convenio aprobó un Plan
Estratégico, con la misión de “lograr, para el año 2010, una
reducción significativa del ritmo actual de pérdida de la diversidad
biológica, a nivel mundial, regional y nacional, como contribución a
la mitigación de la pobreza y en beneficio de todas las formas de
vida en la Tierra”. Esta meta de 2010 fue suscrita por los Jefes de
Estado y de gobierno reunidos en la Cumbre Mundial sobre el
Desarrollo Sostenible en Johannesburgo (Sudáfrica). Recientemente,
los líderes mundiales reiteraron en la Cumbre Mundial de las
Naciones Unidas de 2005 su compromiso de cumplir la meta de 2010.
A los efectos de evaluar los progresos en el logro de la Meta sobre
Diversidad Biológica de 2010, la Conferencia de las Partes
escuadroció objetivos y metas de apoyo y elaboró indicadores para
evaluar la situación y las tendencias en la diversidad biológica. La
segunda edición de Perspectiva Mundial sobre Diversidad Biológica
utiliza estos indicadores y metas para explicar las tendencias
actuales en la diversidad biológica y las perspectivas de lograr la
meta de 2010.
Por qué hay que preocuparse por la pérdida de la diversidad biológica
Los servicios que prestan los ecosistemas biodiversos y sanos son el
fundamento del bienestar humano. Ahora bien, de los 24 servicios que
prestan los ecosistemas, recientemente evaluados en la Evaluación de
Ecosistemas del Milenio, 15 están en decadencia, entre ellos el
abastecimiento de agua dulce, la producción pesquera marina, el
número y la calidad de los lugares de valor espiritual y religioso,
la capacidad de purificación de la atmósfera frente a la
contaminación, el control de los desastres naturales y la
polinazación la capacidad de los ecosistemas agrícolas para luchar
contra las plagas.
La pérdida de la diversidad biológica altera las funciones de los
ecosistemas y los hace más vulnerables a las sacudidas y las
perturbaciones, menos capaces de recuperarse y menos aptos para
proporcionar a los seres humanos los servicios necesarios. Por
ejemplo, los daños causados a las comunidades costeras por las
inundaciones y las tormentas pueden incrementarse de manera
espectacular cuando se pierden o degradan los hábitats de los
humedales protectores.
Los pobres de las zonas rurales son los que más sufren las
consecuencias de la pérdida de diversidad biológica y del colapso de
los ecosistemas, ya que dependen de mucho más directamente de los
servicios de los ecosistemas locales para sus medios de vida y
suelen tener menos posibilidad de acceso o de sufragar el costo de
los sucedáneos, cuando esos ecosistemas están en franco deterioro.
De hecho, la Evaluación de Ecosistemas del Milenio confirmó que la
pérdida de diversidad biológica constituye un obstáculo imponente a
la hora de atender las necesidades de los más pobres del mundo, que
es uno de los Objetivos de Desarrollo del Milenio de las Naciones
Unidas.
Para granjearse la voluntad política de frenar la degradación de los
ecosistemas habrá que convencer a los encargados de formular
políticas y a las sociedades en general, sin que quede lugar a
dudas, del aporte total que proporcionan los ecosistemas a los
esfuerzos por mitigar la pobreza y al crecimiento económico nacional
en el sentido más amplio.
Además de la utilidad inmediata que la naturaleza ofrece a la
humanidad, muchos argumentarían que cada forma de vida tiene un
derecho intrínseco a existir y merece protección. También debemos
reconocer el derecho de las futuras generaciones a heredar, como nos
ha tocado a nosotros, un planeta pletórico de vida que continúe
proporcionando oportunidades de disfrutar de los beneficios
económicos, culturales y espirituales de la naturaleza.
La meta de 2010: determinación de las tendencias actuales
Mediante el uso de los indicadores del Convenio para estudiar las
tendencias actuales, Perspectiva Mundial sobre Diversidad Biológica
2 demuestra que la diversidad biológica se está perdiendo en todos
los planos, por ejemplo:
La deforestación, causada principalmente por la conversión de los
bosques en tierras agrícolas, prosigue a un ritmo alarmante. Se
calcula que, desde 2000, se han perdido anualmente 6 millones de
hectáreas de bosques primarios. Los ecosistemas costeros y marinos
se han visto sumamente afectados por la actividad del hombre, por lo
que la degradación ha llevado a una reducción de la cubierta de
algas marinas, zosteras y corales. En el Caribe, la cubierta media
de corales duros disminuyó de cerca del 50% al 10% en los últimos
treinta años. En los últimos veinte años se ha perdido un 35% de los
manglares en países sobre los que se dispone de datos idóneos..
Unas 3000 poblaciones de especies silvestres han mostrado una
tendencia constante a la disminución de su abundancia media de cerca
de 40% entre 1970 y 2000; las especies de aguas interiores
disminuyeron en 50%, mientras que las especies marinas y terrestres
disminuyeron por igual cerca de 30%. Los estudios realizados sobre
los anfibios en todo el mundo, los mamíferos africanos, las aves de
tierras agrícolas, las mariposas británicas, los corales del Caribe
y el Indo-Pacífico y las especies de peces que se capturan
habitualmente muestran descensos en la mayoría de las especies
estudiadas.
Es cada vez mayor el número de especies en peligro de extinción. La
situación de las especies de aves ha mostrado un constante deterioro
en todos los biomas en los últimos veinte años y los resultados
preliminares en relación con otros grandes grupos, como los anfibios
y los mamíferos, indican que su situación probablemente sea peor que
en el caso de las aves. Entre 12% y 52% de las especies de los
grupos taxonómicos superiores mejor estudiados están en peligro de
extinción.
Además, se observa una creciente fragmentación de los bosques y
otros hábitats naturales, que afecta su capacidad para conservar la
diversidad biológica y proporcionar los bienes y servicios de los
ecosistemas. En los 292 grandes sistemas fluviales evaluados, por
ejemplo, sólo 12% de la superficie de las cuencas fluviales se había
librado del impacto de los embalses.
La intensificación de la pesca ha provocado la pérdida de grandes
peces de alto valor como el atún, el bacalao, la corvina y el pez
espada, que figuran en los primeros eslabones de la cadena
alimentaria. En el Atlántico Norte, el número de grandes peces ha
disminuido en dos terceras partes en los últimos 50 años.
Los peligros que se ciernen sobre la diversidad biológica aumentan
en general. Los seres humanos aportan más nitrógeno reactivo a los
ecosistemas a nivel mundial que todos los procesos naturales juntos.
En los últimos años ha aumentado extraordinariamente el ritmo de
introducción de especies exóticas y el riesgo que representan, algo
que se mantendrá como resultado del aumento de los viajes, el
comercio y el turismo. En general, el consumo insostenible no ceja,
como indica nuestra creciente huella ecológica mundial. La demanda
mundial de recursos rebasa ahora en un 20% la capacidad biológica de
la Tierra para renovar estos recursos.
Del lado positivo, aumenta el número y la superficie de las áreas
protegidas, aunque la mayoría de las ecorregiones están por debajo
de la meta de proteger el 10% de su superficie. Los ecosistemas
marinos en particular son los menos representados, pues sólo
aproximadamente 0,6% de la superficie oceánica y un 1,4% de la
plataforma costera están bajo protección.
La información de que disponemos permite inferir un mensaje común:
la diversidad biológica se deteriora a todos los niveles y en todas
las escalas geográficas.

Empero, las opciones de respuestas
orientadas hacia un objetivo, ya sea mediante la creación
de áreas protegidas o de programas de gestión de los recursos y
prevención de la contaminación, pueden dar marcha atrás a esta
tendencia en el caso de determinados hábitats o especies.
En el cuadro 1 se ofrece un panorama general del estado de la
elaboración de indicadores y de los datos. Varios indicadores tienen
resolución suficiente para que se pueda detectar un cambio en el
ritmo de la pérdida de diversidad biológica en 2010, entre ellos: el
cambio de hábitats en determinados tipos de ecosistemas; las
tendencias en la abundancia y distribución de determinadas especies;
la situación de las especies amenazadas; el Índice trófico marino; y
la deposición de nitrógeno. Para 2010 es posible que se hayan
elaborado y se utilicen otros indicadores.
Instrumentos del Convenio para abordar la pérdida de diversidad
biológica
La Conferencia de las Partes ha reaccionado ante el problema de la
pérdida de diversidad biológica elaborando un conjunto amplio de
instrumentos normativos en relación con los tres objetivos del
Convenio, a saber: programas de trabajo temáticos del Convenio en
relación con los siete grandes biomas; programas de trabajo
intersectoriales sobre transferencia de tecnología, taxonomía y
áreas protegidas; y principios y directrices sobre el enfoque por
ecosistemas, el uso sostenible, las especies invasoras, la
evaluación del impacto ambiental y otras cuestiones. Además, el
objetivo del Protocolo de Cartagena sobre Seguridad de la
Biotecnología, aprobado como instrumento jurídico por derecho propio
en 2000, es asegurar que la biotecnología no se utilice en perjuicio
de la diversidad biológica o de la salud del ser humano.
A nivel nacional, las disposiciones del Convenio y las decisiones
normativas de la Conferencia de las Partes se materializan por medio
de las estrategias y los planes de acción nacionales sobre
diversidad biológica. Dado que las Partes son las responsables
primordiales de la aplicación, estas estrategias y planes de acción
son fundamentales para lograr los objetivos del Convenio.
Al cabo de diez años de la entrada en vigor del Convenio y
reconociendo la necesidad de que la aplicación fuese más eficaz y
coherente, la Conferencia de las Partes aprobó en 2002 un Plan
Estratégico. Pero son muy desiguales los adelantos en la consecución
de las cuatro metas del Plan Estratégico:
Se han logrado progresos razonables en la Meta 1: promover la
cooperación internacional para apoyar el Convenio. El Convenio
desempeña una importante función en la elaboración del programa
entre los convenios y las organizaciones que tienen que ver con la
diversidad biológica. Sin embargo, todavía hay posibilidades de
aumentar la coherencia normativa con otros instrumentos
internacionales, en particular en relación con el régimen comercial;
La Meta 2 es asegurar que las Partes hayan aumentado su capacidad
financiera, de recursos humanos, científica, técnica y tecnológica
para aplicar el Convenio. Pese a los grandes esfuerzos realizados,
sigue habiendo muchas limitaciones en este sentido; Es decisiva la
Meta 3 que tiene que ver con la planificación y la aplicación a
nivel nacional necesarias para lograr los objetivos del Convenio.
Aunque las Partes participan en los procesos del Convenio, la
aplicación dista mucho de ser suficiente;
La Meta 4 es lograr un mayor conocimiento de la importancia de la
diversidad biológica y del Convenio, lo que traería consigo una
mayor participación de toda la sociedad en la aplicación. Son muy
desiguales los logros en este aspecto. Los actuales programas de
comunicación, educación y sensibilización del público no bastan.
Pese a algunos adelantos logrados, hay que poner más empeño en hacer
participar a los principales agentes e interesados directos para que
las cuestiones relacionadas con la diversidad biológica se integren
en sectores que no tienen que ver con el medio ambiente.
Perspectivas y dificultades para lograr la meta sobre diversidad
biológica de 2010
A partir tanto del análisis de las tendencias actuales como del
estudio de futuros hipotéticos verosímiles, la Evaluación de
Ecosistemas del Milenio pronostica la probabilidad de que la pérdida
de diversidad biológica y, en particular, la pérdida de diversidad
de especies y la transformación de los hábitats, continúe en el
futuro previsible y con toda certeza después de 2010. Ello obedece,
en gran medida, a la inercia en los sistemas ecológico y humano y al
hecho de que se pronostica que la mayoría de los impulsores directos
de la pérdida de diversidad biológica como son el cambio del
hábitat, el cambio climático, la introducción de especies exóticas
invasoras, la explotación excesiva y la carga de nutrientes,
permanezcan constantes o aumenten en el futuro inmediato.
Estos resultados no dejan lugar a la autocomplacencia, aunque
tampoco dan a entender que sea imposible avanzar en el logro de la
meta sobre diversidad biológica de 2010. En este sentido, vienen
especialmente al caso tres conclusiones de la Evaluación de
Ecosistemas del Milenio:
Primera, si bien habrá que realizar “esfuerzos adicionales sin
precedentes” para lograr la meta sobre diversidad biológica de 2010
a nivel nacional, regional y mundial, con las respuestas apropiadas
a esos niveles es posible lograr para 2010 una reducción del ritmo
de la pérdida de diversidad biológica en relación con determinados
componentes de la diversidad biológica o determinados indicadores y
en determinadas regiones; Página 6 | Perspectiva Mundial sobre
Diversidad Biológica 2
Segunda, se puede alcanzar la mayoría de las metas que ha
escuadrocido el Convenio como parte de su marco para evaluar los
adelantos en el logro de la meta de 2010, siempre y cuando se
adopten las medidas necesarias;
Tercera, ya se han elaborado, en su mayor parte, los instrumentos
necesarios para lograr la meta de 2010, como son los programas de
trabajo, los principios y las directrices para la adopción de
medidas.
Se deben aprovechar estas conclusiones que deberán motivar a las
Partes y a la sociedad civil a adoptar medidas: aplicando los
instrumentos con que ya se cuenta en virtud del Convenio, se pueden
lograr progresos reales. Ahora bien, en todos los sectores
pertinentes hay que aplicar en todo lo posible los instrumentos
relacionados con la diversidad biológica, si se quieren lograr los
mejores resultados posibles en relación con la conservación y el uso
sostenible.
La necesidad imperiosa de integrar las cuestiones relacionadas con
la diversidad biológica en los planes, programas y políticas
sectoriales e intersectoriales pertinentes se consagra en el
Convenio, se destaca en el Plan Estratégico y se refuerza en las
conclusiones de la Evaluación de Ecosistemas del Milenio. El
compromiso de los principales agentes de los sectores económicos
principales no sólo contribuirá a prestar atención directa a los
impulsores de la pérdida de diversidad biológica, sino que asegurará
también un mayor conocimiento de las cuestiones relacionadas con la
diversidad biológica. Ese mayor conocimiento impulsará una mayor
voluntad política y generará recursos adicionales que hacen falta
para lograr un cambio positivo.
En este número de Perspectiva Mundial sobre Diversidad Biológica
se describen las cuestiones prioritarias que requieren el compromiso
de los principales sectores de la alimentación y la agricultura, el
comercio, la lucha contra la pobreza y el desarrollo. Perspectiva
destaca también la importancia de integrar las cuestiones
relacionadas con la diversidad biológica en el sector de la energía,
dado que el cambio climático es un impulsor cada vez más importante
de la pérdida de diversidad biológica y que la conservación y el uso
sostenible de la diversidad biológica pueden contribuir tanto a las
medidas de mitigación como a las de adaptación.
El sector de la agricultura y la alimentación también ejerce
presiones sobre la diversidad biológica primordialmente por medio
del cambio del uso de la tierra, que se prevé siga siendo el
principal impulsor de la pérdida de diversidad biológica después de
2010 y por lo menos hasta 2050, aunque también lo hace mediante la
carga de nutrientes y la explotación excesiva de los recursos
silvestres. Estas presiones obligan a prestar atención a cinco
aspectos fundamentales para minimizar la pérdida de diversidad
biológica que abarca medidas encaminadas a: aumentar el rendimiento
agrícola; planificar con más eficacia la expansión agrícola para
evitar invadir hábitats biodiversos de alto valor; moderar la
demanda de alimentos (en particular de carne entre los sectores más
adinerados de la sociedad); poner fin a la pesca excesiva y a las
prácticas pesqueras destructivas; y proteger a ecosistemas y
hábitats de importancia vital. Para actuar de esta manera será
preciso combinar medidas de planificación, reglamentos e incentivos
basados en los actuales instrumentos elaborados en virtud del
Convenio. Además, la creación de mercados para los servicios de los
ecosistemas, donde sea menester, alentará a los productores y a los
consumidores a asignar su exacto valor a la diversidad biológica y a
planificar su uso sostenible.
Dado que el desarrollo económico, incluida la producción alimentaria
y agrícola, se ve muy afectado por las políticas comerciales, en
Perspectiva Mundial sobre Diversidad Biológica 2 se analiza la
necesidad de integrar las cuestiones relacionadas con la diversidad
biológica en las negociaciones comerciales. Pese a que los
compromisos contraídos en el Programa de Desarrollo de Doha,
negociado por la Organización Mundial del Comercio (como la
eliminación de los subsidios a la pesca y a la agricultura)
posiblemente sean beneficiosos para la diversidad biológica, se
prevé que, en lo inmediato, la liberalización del comercio
contribuya a acelerar el ritmo de pérdida de la diversidad biológica
en algunas regiones y países, a menos que paralelamente se adopten
medidas dinámicas para conservar la diversidad biológica.
El desarrollo económico es fundamental para el cumplimiento de los
Objetivos de Desarrollo del Milenio, sin embargo la sostenibilidad a
largo plazo sufrirá menoscabo si no se tienen en cuenta las
cuestiones que afectan a la diversidad biológica. Además, muchas de
las medidas que podrían adoptarse para erradicar la extrema pobreza
probablemente aceleren de inmediato la pérdida de diversidad
biológica. Hay maneras de lograr un equilibrio y también posibles
sinergias, lo que supone que las consideraciones ambientales,
incluidas las relacionadas con la diversidad biológica, se integren
en el cumplimiento de todos los Objetivos de Desarrollo del Milenio
correspondientes.
Como se señala en la Evaluación de Ecosistemas del Milenio, hay
margen suficiente para brindar una mayor protección a la diversidad
biológica por medio de medidas basadas en razones económicas. La
realización de estas posibilidades requiere que se ponga más empeño
en conocer el valor total de la diversidad biológica y de los
servicios que proporcionan los ecosistemas para el bienestar humano
y tener en cuenta este valor en los procesos de adopción de
decisiones en todos los sectores.
Medidas necesarias para lograr la meta de 2010
La responsabilidad primordial por el cumplimiento de la meta de 2010
de reducir apreciablemente el ritmo de la pérdida de diversidad
biológica recae sobre las Partes en el Convenio. Para que esa labor
cobre impulso y se oriente debidamente, todas las Partes deberán
elaborar y aplicar estrategias y planes de acción nacionales sobre
diversidad biológica que contengan claras metas nacionales para
2010. Todos los sectores deberán aplicarlos, y se deberán integrar
las cuestiones relacionadas con la diversidad biológica en las
políticas, los programas y las estrategias nacionales sobre
comercio, agricultura, silvicultura y pesquerías, así como en la
planificación del desarrollo. Para que esos esfuerzos sean eficaces,
las Partes deben movilizar suficientes recursos humanos,
financieros, técnicos y tecnológicos. Por último, las Partes deberán
hacer todo lo que esté a su alcance para completar sus cuartos
informes nacionales sobre el Convenio a los efectos de dar a conocer
los adelantos logrados en sus compromisos de lograr la meta de 2010
y determinar cómo proceder en adelante.
La Conferencia de las Partes deberá seguir prestando apoyo a las
Partes en la aplicación, examinando sus logros en este aspecto y
determinando medios concretos para lograr los objetivos del
Convenio. Ahora bien, aun cuando la Conferencia de las Partes está
prestando atención a la aplicación, quedan aún por resolver algunas
cuestiones normativas fundamentales, entre ellas la terminación de
un régimen internacional sobre el acceso a los beneficios y su
distribución.
En nuestra condición de ciudadanos y agentes por derecho propio, nos
corresponde a todos desempeñar una función fundamental en la
promoción de la conservación y el uso sostenible de la diversidad
biológica. Podemos exigir a todas las instancias de gobierno que se
adopten medidas. Es más, en nuestro día a día, influimos de manera
directa en la diversidad biológica y en el estado de los ecosistemas
de nuestro planeta. Hay cada vez más opciones de consumo sostenible
y reducción de los desechos que debemos apoyar.
Perspectiva Mundial sobre Diversidad Biológica 2 considera que el
cumplimiento de la meta de 2010 es un reto extraordinario, pero en
modo alguno imposible. Habrá que realizar esfuerzos adicionales sin
precedentes, que deberán centrarse en abordar los principales
impulsores de la pérdida de diversidad biológica. El Convenio
proporciona un conjunto de políticas, orientaciones y programas que,
con ajustes mínimos, puede guiar las medidas que se adopten con ese
fin a nivel mundial, regional y nacional. Ahora bien, para que se
logren los mejores resultados posibles, estos instrumentos se deben
poner en uso de inmediato y por doquier en los sectores que generan
esos impulsores de la pérdida de diversidad biológica. Oportunidades
hay muchas para incorporar la diversidad biológica en las
actividades principales, como se dijo anteriormente, pero
aprovecharlas dependerá de que se adopten medidas eficaces a nivel
nacional.
Introducción
La diversidad biológica, o biodiversidad, es un término
utilizado para describir la miríada de formas de vida que existen en
la Tierra y que son el legado de miles de millones de años de
evolución, que se han ido formando mediante procesos naturales y,
cada vez más, debido a la actividad de los seres humanos.
Por diversidad biológica se suele entender el número de diferentes
especies de plantas, animales y microorganismos existentes. Nuestro
planeta es el hogar de millones de especies (los cálculos fluctúan
de dos a más de 10 millones en total), la mayoría de las cuales
todavía no se han clasificado. Sin embargo, la diversidad biológica
abarca también las variaciones y características genéticas
específicas dentro de las especies, así como la imbricación de estas
especies con los ecosistemas. A nivel genético, las diferencias en
los códigos del ADN dentro de las especies dan lugar a tipos únicos,
incluso a variedades diferentes de plantas y razas de ganado. El
arroz cultivado, por ejemplo, pertenece sólo a dos especies, sin
embargo consta de más de 120 000 variedades genéticamente distintas.
A nivel de ecosistemas, la diversidad biológica tiene que ver con la
variada colección de especies que caracterizan los desiertos, los
bosques, los humedales, las praderas, los lagos, los ríos y los
entornos agrícolas y de otra índole. Cada ecosistema está integrado
por criaturas vivientes que interactúan entre sí y con el aire, el
agua y el suelo que les rodea. Esta multiplicidad de interconexiones
dentro de los ecosistemas y entre ellos forma la trama de la vida,
en la cual los seres humanos somos una parte integrante y de la que
dependemos totalmente.
Esa combinación de formas de vida y sus interacciones mutuas y con
el medio físico ha hecho al planeta habicuadro para los seres
humanos. Los ecosistemas satisfacen las necesidades básicas de la
vida (a saber, alimentos, agua y el aire mismo que respiramos),
ofrecen protección contra los desastres naturales y las enfermedades
(por ejemplo, mediante la regulación del clima, las inundaciones y
las plagas), constituyen el fundamento de las culturas humanas e
inspiran nuestras creencias espirituales y nuestra concepción del
mundo. Estos “servicios de los ecosistemas” apoyan y mantienen
también los procesos vitales esenciales del planeta, como la
producción de productos primarios y la sucesión de ciclos de los
nutrientes. Cada uno de estos servicios de apoyo es fundamental para
el bienestar de las personas, ya sea que se consideren servicios
locales, regionales o mundiales.
En estos momentos, en que apenas estamos empezando a comprender la
situación en que nos encontramos, se están perdiendo genes, especies
y hábitats con suma rapidez. La primera evaluación exhaustiva de la
situación de los recursos naturales del mundo, en cuanto a su
contribución a la vida y al bienestar de los seres humanos, así lo
confirma. En la Evaluación de Ecosistemas del Milenio, completada en
2005 por más de 1 360 científicos que estuvieron trabajando en 95
países, se llegó a la conclusión de que, en los últimos 50 años,
estaban produciéndose cambios en la diversidad biológica causados
por las actividades humanas con más rapidez que en cualquier otro
momento de la historia de la humanidad, y de que las causas directas
(o los impulsores) de esta pérdida o bien permanecían constantes,
sin dar muestra de disminuir con el transcurso del tiempo, o
aumentaban en intensidad con el tiempo. En la práctica, actualmente
somos responsables del sexto período de extinción más importante de
la historia de la Tierra y el mayor desde que desaparecieron los
dinosaurios hace 65 millones de años
La profunda preocupación por la rápida pérdida de diversidad
biológica y el hecho de habernos percatado de la función fundamental
de apoyo a la vida humana que la diversidad biológica desempeña
motivó la creación del Convenio sobre la Diversidad Biológica,
tratado mundial jurídicamente vinculante. Abierto a la firma en la
Cumbre para la Tierra, celebrada en Río en 1992, y puesto en vigor
en 1993, el Convenio fue el fruto de un diálogo internacional
iniciado diez años antes por la Comisión Mundial sobre el Medio
Ambiente y el Desarrollo (conocida como Comisión Brundtland). El
Convenio es integral, porque abarca todos los aspectos de la
diversidad biológica, y es el primer tratado internacional en que se
reconoce el papel de la diversidad biológica en el desarrollo
sostenible.
El Convenio, que es mucho más que un simple tratado de conservación,
abarca tres objetivos igualmente importantes y complementarios: la
conservación de la diversidad biológica, el uso sostenible de sus
componentes y la distribución justa y equitativa de los beneficios
derivados del aprovechamiento de los recursos genéticos. Los tres
objetivos del Convenio se basan en el reconocimiento de que los
seres humanos que, por sí mismos, exhiben una diversidad de
culturas, son uno de los componentes de los ecosistemas. Todos los
pueblos y naciones, sean ricos o pobres, comparten el mismo planeta
y dependen de la misma reserva de diversidad biológica. El índice de
participación casi universal en el Convenio (187 países y la
Comunidad Europea son Partes actualmente) es un indicio de que la
sociedad mundial es sumamente consciente de la necesidad de obrar de
consuno para asegurar la supervivencia de la vida en la Tierra.
La meta sobre diversidad biológica de 2010
En 2002, 10 años después de la entrada en vigor del Convenio,
los países miembros que asistieron a la sexta reunión de la
Conferencia de las Partes en el Convenio reconocieron que el ritmo
de la pérdida de diversidad biológica seguía acelerándose y que, a
fin de reducir y detener esta pérdida, había que buscar solución a
los riesgos a la diversidad biológica.
Por tal motivo, la Conferencia aprobó un Plan Estratégico, en el que
las Partes se comprometieron a aplicar de modo más eficaz y
coherente los tres objetivos del Convenio, a fin de lograr para el
año 2010 una reducción significativa del ritmo actual de pérdida de
la diversidad biológica, a nivel mundial, regional y nacional, como
contribución a la mitigación de la pobreza y en beneficio de todas
las formas de vida en la tierra1. Posteriormente, los Jefes de
Estado y de Gobierno hicieron suya esta meta en la Cumbre Mundial
sobre el Desarrollo Sostenible, celebrada en Johannesburgo
(Sudáfrica), con lo que se escuadroció un punto de concentración
para las actividades de los demás convenios relacionados con la
diversidad biológica, las principales ONG internacionales y la
comunidad científica. Recientemente, los dirigentes mundiales
reunidos en la Cumbre Mundial de las Naciones Unidas de 2005
acordaron cumplir los compromisos contraídos por todos los Estados
de alcanzar la meta de 2010.
Para evaluar los adelantos logrados en la consecución de las metas
del Plan Estratégico y, en particular, la meta sobre diversidad
biológica de 2010, y ayudar a dar a conocer al público esos
progresos, las Partes acordaron un marco de esferas de atención que
orientará la adopción de medidas. Esas siete esferas de atención
enumeradas en la decisión VII/30, adoptada en la Conferencia de las
Partes de 2004, son:
* Reducir el ritmo de la pérdida de los componentes de la diversidad
biológica, en particular:
a) biomas, hábitats y ecosistemas;
b) especies y poblaciones y;
c) diversidad genética;
* Promover el uso sostenible de la diversidad biológica;
* Atender las principales amenazas a la diversidad biológica, entre
ellas las derivadas de especies exóticas invasoras, cambio
climático, contaminación y cambio de hábitat;
* Conservar la integridad de los ecosistemas, y el suministro de
bienes y servicios proporcionados por la diversidad biológica en los
ecosistemas para apoyar el bienestar humano;
* Proteger los conocimientos, innovaciones y prácticas
tradicionales;
* Garantizar la distribución justa y equitativa de los beneficios
derivados del uso de recursos genéticos; y
* Movilizar recursos técnicos y financieros, especialmente para los
países en desarrollo, en particular los menos adelantados y, entre
ellos, los pequeños Estados insulares en desarrollo y los países con
economías en transición, con miras a la aplicación del Convenio y
del Plan Estratégico.
La Conferencia de las Partes señaló indicadores para cada una de las
siete esferas de atención del marco, destinados a evaluar la
situación y las tendencias de la diversidad biológica, así como
objetivos y metas orientados a lograr resultados, que sirven de
submetas a la meta general sobre diversidad biológica de 2010. Esas
metas claras, escuadros y a largo plazo, que se relacionan con
resultados concretos, pueden ayudar a dar forma a las expectativas y
crear las condiciones que den a todos los agentes, ya sean
gobiernos, el sector privado o la sociedad civil, la motivación para
procurar soluciones que permitan acometer las tareas acordadas. Las
metas también constituyen el eje central de los Objetivos de
Desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas, ya que en ellas se
presta la atención acordada en común a las actividades que realizan
todos los países y grupos de interesados directos para atender las
necesidades de las personas más pobres del mundo. De igual modo, el
Protocolo de Kyoto gira en torno al cumplimiento de metas en
relación con la reducción de las emisiones de gases de efecto
invernadero.
En la presente edición de Perspectiva Mundial sobre Diversidad
Biológica 2 se examina la importancia fundamental de la diversidad
biológica para los medios de vida y el bienestar de las personas
(capítulo 1); se evalúan la situación y las tendencias actuales de
la diversidad biológica y algunos de los principales impulsores de
la pérdida de diversidad biológica (capítulo 2); se examinan los
progresos logrados hasta la fecha en la elaboración y aplicación del
Convenio y de su Plan Estratégico (capítulo 3); y se consideran las
perspectivas y dificultades para lograr la meta sobre diversidad
biológica de 2010 (capítulo 4). Por último, en las conclusiones, se
indican las principales medidas destinadas a alcanzar la meta sobre
diversidad biológica de 2010.
Capítulo 1
LA FUNCIÓN ESENCIAL DE LA DIVERSIDAD BIOLÓGICA
El impacto de los seres humanos en el medio natural es importante y
cada vez mayor. En la actualidad, el planeta tiene más de seis mil
millones de habitantes; probablemente para mediados de siglo la
cifra aumente a nueve mil millones. Toda persona tiene derecho a
proveerse de agua libre de impurezas, alimento, vivienda y energía,
actividad que tiene consecuencias ecológicas profundas
Las necesidades humanas, multiplicadas por una población mundial
cada vez más numerosa, se traducen en demandas crecientes y sin
precedentes sobre la capacidad productiva del planeta. El afán
creciente por obtener bienes de consumo y servicios por encima de
las necesidades de supervivencia y el consumo derrochador de los
recursos disponibles por el sector más privilegiado de la sociedad
mundial acentúan la presión sobre la Tierra, y sus consecuencias
repercuten en todos. A medida que aumentan las presiones
demográficas y los niveles de consumo, la diversidad biológica
disminuye, lo que hace que se resienta la capacidad del mundo
natural para seguir proporcionando los bienes y servicios de los
que, a la larga, depende la humanidad.
La diversidad biológica es el sostén del funcionamiento de los
ecosistemas. Los servicios que prestan los ecosistemas sanos son, a
su vez, el fundamento del bienestar de las personas. Los servicios
que prestan los ecosistemas no sólo cubren las necesidades
materiales básicas para la supervivencia, sino que son el fundamento
de otros aspectos del vivir bien, entre ellos la salud, la
seguridad, las buenas relaciones sociales y la libertad de elección.
La Evaluación de Ecosistemas del Milenio examinó el estado de 24
servicios que contribuyen directamente al bienestar humano. En la
Evaluación se llega a la conclusión de que 15 de esos 24 servicios
están en franco deterioro, entre ellos el abastecimiento de agua
dulce, la producción de la pesca de altura, el número y la calidad
de los lugares de valor espiritual y religioso, la capacidad de la
atmósfera para purificarse de contaminantes, la regulación de los
riesgos de desastres naturales, la polinización y la capacidad de
los ecosistemas agrícolas para asegurar el control de las plagas.
Con la alteración de las funciones de los ecosistemas, la pérdida de
diversidad biológica hace que los ecosistemas sean más vulnerables a
las sacudidas y las perturbaciones, pierdan su capacidad de
recuperación y tengan menos posibilidad de prestar a los seres
humanos los servicios necesarios. Por ejemplo, el daño que causan
las inundaciones y las tormentas a las comunidades costeras puede
aumentar extraordinariamente tras la conversión de los hábitats de
los humedales, ya que se pone en riesgo la protección natural que
ofrecen estos ecosistemas contra la acción de las mareas, el oleaje
y la escorrentía. Los desastres naturales más recientes subrayan
esta realidad (véase el recuadro 1.1).

La diversidad
biológica se ve afectada por impulsores del cambio y es también un
factor que modifica el funcionamiento de los ecosistemas. Contribuye
directa e indirectamente a que los ecosistemas proporcionen bienes y
servicios. Éstos se dividen en cuatro categorías principales según
la Evaluación de Ecosistemas del Milenio: los bienes (servicios de
aprovisionamiento) son los productos obtenidos de los ecosistemas; y
los servicios culturales representan beneficios no materiales
prestados por los ecosistemas. Ambos están directamente relacionados
con el bienestar humano. Los servicios reguladores son los
beneficios obtenidos de la regulación de los procesos de los
ecosistemas. Los servicios de apoyo son los necesarios para la
producción de todos los demás servicios de los ecosistemas.
Los ecosistemas sanos
son decisivos para el bienestar de las personas en todo momento, no
sólo en tiempos de catástrofe. Por ejemplo, los humedales de tierra
adentro son la principal fuente de agua dulce renovable para uso
humano, no sólo almacenan agua sino que también la purifican
eliminando el exceso de nutrientes y otros contaminantes. La
alteración de los procesos de purificación de los humedales puede
tener efectos devastadores en el nacimiento de las corrientes y
también aguas abajo. La pérdida de marismas en la cuenca del
Mississippi en los Estados Unidos, por ejemplo, combinada con las
elevadas cargas de nutrientes provenientes de la agricultura
intensiva de la región, ha contribuido a la creación de una “zona
muerta” con poco oxígeno, incapaz de sustentar la vida animal, y se
extiende, como promedio a mediados del verano, unos 16 000
kilómetros cuadrados dentro del Golfo de México.
Las consecuencias de la pérdida de diversidad biológica y la
alteración de los ecosistemas suelen afectar con mucho más rigor a
los pobres de las zonas rurales, que dependen muy directamente de
los servicios de los ecosistemas locales para mantener sus medios de
subsistencia y que suelen tener mínimas posibilidades de acceder o
sufragar el costo de los sucedáneos, cuando estos ecosistemas se
degradan. En la vida cotidiana, los hogares rurales dependen, en
diverso grado, de la agricultura, la pesca, la caza y la recolección
de productos silvestres para poder cubrir sus necesidades de
subsistencia y de dinero en efectivo, y complementan sus ingresos
del medio ambiente con fuentes externas, como son el trabajo
asalariado o las remesas. En tiempos de crisis, durante una sequía o
recesión económica, por ejemplo, ni siquiera los hogares que no
dependen normalmente de ingresos del medio ambiente pueden recurrir,
en fin de cuentas, a los productos silvestres. Los ecosistemas
realizan en esos casos la función adicional de redes de protección
social, asegurando a las familias contra la pobreza y la inanición.
RECUADRO 1.1 | El
papel de la diversidad biológica en la mitigación de los impactos de
los desastres naturales
En 2005 se produjeron las pérdidas financieras más cuantiosas jamás
registradas como resultado de desastres naturales, ya que, según
cálculos preliminares, el total de las pérdidas económicas supera
los 200 mil millones de dólares de los EE.UU. Muchos expertos han
planteado que una mejor gestión de los ecosistemas naturales podría
aminorar las pérdidas de vidas humanas y los daños a la propiedad
causados por esos desastres, que se analizan en los cuatro ejemplos
presentados aquí y recopilados de distintas fuentes.
LA ALTERACIÓN DE LAS TIERRAS ANEGADAS Y LAS INUNDACIONES EN
EUROPA CENTRAL: Las intensas lluvias de agosto de 2002 y de 2005
desencadenaron inundaciones catastróficas en toda Europa central.
Durante el siglo pasado se habían construido diques y se habían
enderezado y profundizado el cauce de la mayoría de las corrientes
fluviales y, por consiguiente, quedó alterado su curso. También se
ha visto reducida la capacidad natural de la tierra para retener y
almacenar agua debido a la pérdida de marismas y bosques de llanuras
antaño extensos y al uso de métodos de cultivo intensivo. La
inmensidad de los campos fomenta la escorrentía y la erosión y la
maquinaria pesada compacta el suelo, lo que limita la capacidad de
la tierra para absorber el exceso de agua. Se están estudiando
opciones para mejorar la gestión de las cuencas fluviales a fin de
reducir los riesgos derivados de las inundaciones.
LA DEFORESTACIÓN Y LAS TORMENTAS TROPICALES EN EL CARIBE: En
2004, la tormenta tropical Jeanne azotó la isla La Española, y dejó
un saldo de cerca de 3 000 muertos en Haití y sólo 18 a lo largo de
la frontera con la República Dominicana. Se ha vinculado esta
diferencia en el sufrimiento humano a la extensa deforestación de
Haití, donde la agitación política y la pobreza extrema han llevado
a la destrucción de prácticamente todo, salvo un 2% de la cubierta
forestal original del país. La restauración de los ecosistemas
forestales de Haití ayudaría a demorar y reducir el flujo máximo de
las crecidas a nivel local, y protegería a las comunidades de los
torrentes de agua que ahora suceden a las precipitaciones normales.
LOS MANGLARES Y EL TSUNAMI DE ASIA: En los últimos tiempos, los
manglares de las costas de Asia meridional han ido desapareciendo
para dar paso a inmensos criaderos de camarones y centros
turísticos. El tsunami que azotó a Asia en diciembre de 2004 reveló
las devastadoras consecuencias de esta pérdida. Si bien la
vegetación de las costas no pudo haberlas protegido contra la
destrucción catastrófi caen las zonas de máxima intensidad del
tsunami, el análisis de las imágenes de satélite reveló que las
zonas con manglares o cubierta forestal tuvieron muchas menos
probabilidades de experimentar una gran devastación. Esto pone de
relieve la función protectora de la vegetación costera en la
reducción de los daños azotan a Filipinas todos los años. Se están
haciendo gestiones para volver a plantar los manglares, pero hay que
vencer la oposición de los urbanizadores de las zonas costeras.
LOS HUMEDALES COSTEROS Y EL HURACÁN KATRINA EN LOS ESTADOS UNIDOS:
El huracán Katrina afectó a una región costera de los Estados Unidos
que ha estado sometida a presiones ambientales durante más de un
siglo. El nuevo trazado del curso del río Mississippi, logrado
mediante un sistema de canales y embalses, ha desviado el flujo de
la sedimentación natural y ha estado erosionando los humedales
costeros. Louisiana sola pierde más de 65 km2 de marismas costeras
todos los años. El desarrollo ha destruido también las islas de
contención y los arrecifes de ostras que servían de amortiguadores
en la costa. Durante el huracán, la pleamar pudo viajar sin
obstáculos por los canales de navegación y romper los diques que
rodeaban a Nueva Orleáns. Pese a que los daños producidos por la
tormenta habrían sido considerables en cualquier caso, se abrieron
muchas más brechas que de costumbre en zonas donde los humedales
habían sido destruidos y los diques quedaron expuestos al oleaje.
La posición marginal de las comunidades rurales en la sociedad suele
dejar el camino abierto a intereses más poderosos que se apropian de
los beneficios de los ecosistemas para su ganancia privada, a menudo
por medio de la conversión de los ecosistemas para otros usos.
Aunque se ha estudiado poco, en todos los casos examinados en que se
comparó el valor económico total (por ejemplo, el valor de mercado y
el valor no de mercado combinados) de los ecosistemas según
diferentes regímenes de gestión, la ordenación del ecosistema de
manera más sostenible arrojó beneficios totales mucho mayores que la
conversión (figura 1.2).
En uno de estos estudios, por ejemplo, se llegó a la
conclusión de que los ecosistemas de manglares intactos a lo largo
de la costa de Tailandia proporcionaban beneficios considerables a
la sociedad como fuente de productos madereros y no madereros, en la
producción de carbón y el fomento de la pesca frente a las costas y
mediante la protección contra las tormentas. Cuando se produjo la
transformación de esos manglares en criaderos de camarones, los
beneficios para la sociedad disminuyeron prácticamente a cero. Aun
así, se siguió transformando el ecosistema natural, en parte porque
los partidarios de obtener beneficios privados inmediatos no tenían
que sufragar los gastos ocasionados por la pérdida de servicios del
ecosistema. En algunos casos, los subsidios de los gobiernos pueden
exagerar los beneficios privados de esa conversión, ya que los
ecosistemas se degradan a expensas de los fondos públicos. El
resultado final para los pobres es una mayor privación. Para
granjearse la voluntad política de frenar la degradación de los
ecosistemas habrá que convencer a los formuladores de política y a
la sociedad en general, sin que quede lugar a dudas, de la total
contribución que aportan los ecosistemas a las economías nacionales.
En un informe reciente del Banco Mundial se calcula que el capital
natural, incluso en su definición más estricta, constituye la cuarta
parte (26%) de la riqueza total (mayor que el porcentaje de capital
producido) de los países de bajos ingresos. En el informe se da a
entender además que una mejor gestión de los ecosistemas y los
recursos naturales será fundamental para la sostenibilidad del
desarrollo, mientras las naciones preparan otras formas de riqueza
(es decir, infraestructura, aunque también capital humano e
institucional). También hay ejemplos concretos, y son cada vez más,
acerca del valor económico derivado de la diversidad biológica
(véase el recuadro 1.2). Ahora bien, hace falta asimismo
replantearse con más profundidad el crecimiento económico y cómo
medirlo. Los medidores actuales de la riqueza económica, como el
producto interno bruto (PIB), no reflejan el valor económico total
de los ecosistemas, por lo que erróneamente tratan los bienes y
servicios de la naturaleza como si se pudieran utilizar libremente y
hubiera abundancia ilimitada de ellos. De resultas de ello, los
países que talan sus bosques para exportar madera, dinamitan los
arrecifes para pescar y degradan sus tierras como resultado de
prácticas agrícolas insostenibles a corto plazo, en un primer
momento, pueden aparentar un enriquecimiento. La aplicación de
mejores métodos de valoración a las economías nacionales, como se
indica en la monografía sobre la conversión de los manglares para la
acuicultura en Tailandia, demostraría que en la mayoría de los
países, y en algunos sectores, las ganancias económicas, medidas por
métodos tradicionales, son pura ilusión.
Las cifras del Banco Mundial indican que los países de más bajos
ingresos han experimentado descensos per cápita tanto en su capital
total como en el natural, lo que ha puesto en peligro no sólo el
crecimiento económico sino el logro de los Objetivos de Desarrollo
del Milenio (ODM) (véase el recuadro 1.3). De hecho, la Evaluación
de Ecosistemas del Milenio ha confirmado ya que los costos reales de
la pérdida de diversidad biológica constituyen un obstáculo
importante al cumplimiento de los ODM. Aunque los formuladores de
política se han limitado a centrar su atención en general en la
contribución de la conservación y el uso sostenible de la diversidad
biológica al logro del Objetivo 7 (“Garantizar la sostenibilidad del
medio ambiente”), la función más amplia de los servicios de los
ecosistemas en el sostén de los medios de vida y del bienestar de
las personas revela que la diversidad biológica es el fundamento de
todo desarrollo y, por ende, del cumplimiento de cada uno de los
Objetivos de Desarrollo del Milenio. Por ejemplo, los estudios de la
seguridad alimentaria y la nutrición han demostrado la importancia
de la diversidad biológica agrícola para la eliminación del hambre y
la desnutrición. En cuanto a la salud humana, se ha reconocido
también el papel de la diversidad biológica en la lucha contra las
enfermedades transmitidas por vectores y porque proporcionan las
fuentes naturales de muchos medicamentos tradicionales y de los
fármacos modernos.
Lo más difícil que tenemos por delante es que algunas de las medidas
que podrían aplicarse con más rapidez para promover el crecimiento
económico y reducir el hambre y la pobreza (por ejemplo, la
intensificación de la agricultura o el desarrollo de la
infraestructura) ponen en peligro la diversidad biológica, al menos
a corto y mediano plazos, y podrían socavar la sostenibilidad de
cualquier beneficio del desarrollo. Por ello, reconocer las
soluciones de compromiso y las sinergias entre la mitigación de la
pobreza y la conservación y el uso sostenible de la diversidad
biológica será fundamental para el logro de muchas de las metas de
los Objetivos de Desarrollo del Milenio, analizadas en detalle en el
capítulo 4.
Hay además otras razones importantes para preocuparse por la pérdida
de diversidad biológica, que no tienen nada que ver con la utilidad
inmediata de la naturaleza para la humanidad. Muchos argumentarían
que cada forma de vida tiene un derecho intrínseco a existir. Las
especies que viven hoy tienen miles o millones de años y cada una ha
transitado por senderos de evolución exclusivos, que no se han de
repetir jamás, hasta llegar a su forma actual. Debemos reconocer
también el derecho de las futuras generaciones a heredar, como nos
ha tocado a nosotros, un planeta pletórico de vida que continúe
proporcionando oportunidades de aprovechar los beneficios
económicos, culturales y espirituales de la naturaleza.
RECUADRO 1.2 |
Contribución a las economías nacionales de los bienes y servicios
que proporcionan los ecosistemas
Los ingresos del medio
ambiente son importantes no sólo para los pobres, sino también para
las economías nacionales, aunque no se les suele considerar en las
estadísticas oficiales. La industria del turismo basado en la fauna
y flora silvestres figura entre los sectores más importantes y de
más rápido crecimiento de la industria turística internacional. En
Kenya, este tipo de turismo actualmente atrae aproximadamente 200
millones de dólares de los EE.UU. todos los años, y es la principal
fuente de divisas del país. Anualmente en las Islas Galápagos del
Ecuador, el turismo recauda unos 60 millones de dólares, y es la
fuente de ingresos de al menos el 80% de los residentes de las
islas. La caza de especies salvajes también puede aportar
importantes contribuciones a las economías nacionales. Las
exportaciones de plantas medicinales tienen un valor de 8,6 millones
de dólares de los EE.UU. anuales para el Nepal, donde se utilizan
unas 1 500 especies en medicamentos tradicionales. Entre los países
industrializados, la pesca marina de Islandia sirve de modelo de
ordenación responsables y, en 2003, los productos marinos
representaron más del 60% de las mercancías exportadas por el país,
por su valor.
La demanda de artículos producidos a partir de
ecosistemas que se explotan de manera sostenible crean, cada vez
más, nuevas oportunidades económicas; las ventas de granos de café
orgánicos con certificación de origen, por ejemplo que generalmente
provienen de cafetos cultivados en condiciones más tradicionales, a
la sombra y sin dañar a la diversidad biológica, están aumentando a
un ritmo más rápido que las ventas de cualquier otra variedad
especializada de
café.
RECUADRO 1.3 |
Objetivos de Desarrollo del Milenio
Los Objetivos de
Desarrollo del Milenio se aprobaron en la Cumbre del Milenio de las
Naciones Unidas, celebrada en 2000. En relación con cada Objetivo,
se establecieron metas específicas para 2015.
OBJETIVO 1: Erradicar la extrema pobreza y el hambre
OBJETIVO 2: Lograr la enseñanza primaria universal
OBJETIVO 3: Promover la igualdad entre los sexos y empoderar a la
mujer
OBJETIVO 4: Reducir la mortalidad infantil
OBJETIVO 5: Mejorar la salud materna
OBJETIVO 6: Luchar contra el VIH/SIDA, el paludismo y otras
enfermedades
OBJETIVO 7: Garantizar la sostenibilidad del medio ambiente
OBJETIVO 8: Fomentar una alianza mundial para el desarrollo
Capítulo 2
LA META SOBRE DIVERSIDAD BIOLÓGICA DE 2010:
DETERMINACIÓN DE LAS
TENDENCIAS ACTUALES
Para evaluar los progresos logrados a nivel mundial en el
cumplimiento de la meta sobre diversidad biológica de 2010 y
comunicar con eficacia las tendencias relacionadas con los tres
objetivos del Convenio y las siete esferas de atención a que se hace
referencia en el capítulo 1, las Partes en el Convenio
escuadrocieron algunos indicadores (recuadro 2.1)
Los indicadores sobre diversidad biológica son instrumentos de
comunicación que resumen los datos sobre cuestiones ambientales
complejas. Se pueden utilizar para señalar cuestiones fundamentales
que se han de abordar por medio de políticas o intervenciones
administrativas. De manera que los indicadores son importantes para
vigilar la situación y las tendencias de la diversidad biológica y,
a su vez, recibir información sobre la manera de mejorar
constantemente la eficacia de las políticas y los programas de
gestión de la diversidad biológica. Cuando se utilizan para evaluar
tendencias nacionales, regionales o mundiales, construyen un puente
entre la formulación de políticas y la ciencia. Los indicadores
centrados en las cuestiones fundamentales se denominan “indicadores
principales”.
RECUADRO 2.1 | Indicadores principales para evaluar los progresos en
el logro de la meta sobre diversidad biológica de 2010.
ESFERA DE ATENCIÓN: Reducir el ritmo de la pérdida de componentes de
la diversidad biológica, que incluyen:
i) biomas, hábitats y
ecosistemas;
ii) especies y poblaciones; y
iii) diversidad genética
*Tendencias en la extensión de determinados biomas, ecosistemas y
hábitats
*Tendencias en la abundancia y distribución de determinadas especies
*Cambio en la situación de las especies amenazadas
*Tendencias en la diversidad genética de los animales domesticados,
las plantas cultivadas y las especies de peces de gran importancia
socioeconómica
*Cobertura de las áreas protegidas
ESFERA DE ATENCIÓN: Conservar la integridad de los ecosistemas, y el
suministro de bienes y servicios proporcionados por la diversidad
biológica en los ecosistemas, para apoyar el bienestar humano
*Índice trófico marino
*Conectividad/fragmentación de los ecosistemas
*Calidad del agua de los ecosistemas acuáticos
ESFERA DE ATENCIÓN: Atender las principales amenazas a la diversidad
biológica, entre ellas las derivadas de las especies exóticas
invasoras, el cambio climático, la contaminación y el cambio de
hábitat
*Deposición de nitrógeno
*Tendencias en las especies exóticas invasoras
ESFERA DE ATENCIÓN: Promover el uso sostenible de la diversidad
biológica
*Superficie de ecosistemas forestales, agrícolas y de la acuicultura
bajo ordenación sostenible
*Huella ecológica y conceptos afines
ESFERA DE ATENCIÓN: Proteger los conocimientos, las innovaciones y
las prácticas tradicionales
*Situación y tendencias de la diversidad lingüística y número de
hablantes de lenguas vernáculas
ESFERA DE ATENCIÓN: Garantizar la distribución justa y equitativa de
los beneficios derivados del uso de los recursos genéticos
*Indicador pendiente de elaboración
ESFERA DE ATENCIÓN: Movilizar recursos técnicos y financieros,
especialmente para los países en desarrollo, en particular los
países menos adelantados y los pequeños Estados insulares en
desarrollo entre ellos, y los países con economías en transición,
con miras a la aplicación del Convenio y del Plan Estratégico
*Asistencia oficial para el desarrollo prestada en apoyo del
Convenio
† Las esferas de atención y los
indicadores principales conexos figuran en la decisión VII/30, con
pequeños ajustes propuestos en la recomendación X/5 del Órgano
Subsidiario de Asesoramiento Científico, Técnico y Tecnológico. En
el recuadro 1 se enumeran sólo los indicadores principales
analizados en la presente edición de
Perspectiva Mundial sobre
Diversidad Biológica, de ahí que el orden de sucesión de las esferas
de atención difiera del que figura en la decisión VII/30.
En la presente edición de Perspectiva Mundial sobre Diversidad
Biológica se aplican los principales indicadores mundiales
escuadrocidos en relación con el Convenio, que constituyen un marco
para evaluar una amplia muestra representativa de cuestiones
fundamentales para la conservación y el uso sostenible de la
diversidad biológica y para la distribución equitativa de los
beneficios derivados del uso de los recursos genéticos. Aunque los
indicadores no pueden abarcar todos los aspectos de la diversidad
biológica, en conjunto evalúan los principales aspectos de la
diversidad biológica desde ángulos diferentes y complementarios.
Considerar de manera integrada el conjunto de indicadores permite un
análisis más detallado que la simple enumeración de los distintos
factores medidos.
Cabe señalar que es muy pronto para determinar si se está avanzando
hacia el logro de la meta de 2010, dado que, por regla general, los
datos reunidos no ofrecen la resolución suficiente que permita
determinar los cambios en el ritmo de la pérdida que ocurrirán en
los años que transcurran desde la aprobación de la meta en 2002. En
la presente sección se trata de escuadrocer las tendencias actuales,
respecto de las cuales se pueda medir los progresos logrados en
futuras ediciones de Perspectiva Mundial sobre Diversidad Biológica.
ESFERA DE ATENCIÓN | Reducir la tasa de pérdida de componentes de la
diversidad biológica, que incluyen: i) biomas, hábitats y
ecosistemas; ii) especies y poblaciones; y iii) diversidad genética
La primera de las siete esferas de atención del marco para 2010 es
reducir el ritmo de la pérdida de diversidad biológica a nivel
genético, de ecosistemas y de especies, y escuadrocer paralelamente
los indicadores correspondientes respecto de las tendencias en cada
uno de esos niveles. Los indicadores de esta esfera de atención
abarcan también las tendencias en la cobertura de las áreas
protegidas y la situación de las especies amenazadas.
INDICADOR PRINCIPAL Tendencias en la extensión de determinados
biomas, ecosistemas y hábitats
Los ecosistemas son conjuntos dinámicos y complejos de organismos
que interactúan entre sí y con el medio físico. La conversión, la
degradación o la ordenación insostenible de un ecosistema natural
tiene consecuencias trascendentales: el resultado es un cambio de la
abundancia relativa de determinadas especies y con frecuencia la
pérdida de poblaciones y también la reducción o pérdida de los
servicios de los ecosistemas. En los últimos 50 años, los seres
humanos han cambiado los ecosistemas con más rapidez y en muchos más
aspectos que en ningún otro período comparable de la historia de la
humanidad. La reducción del ritmo de degradación o pérdida de los
ecosistemas es, por consiguiente, una contribución fundamental al
logro de la meta sobre diversidad biológica de 2010.
No se conoce a ciencia cierta ni la extensión general actual de los
principales hábitats y ecosistemas del mundo de los principales
hábitats y ecosistemas del mundo ni la magnitud del cambio de esa
extensión en la mayoría de ellos. Ello obedece en parte a las
dificultades que existen para medir la extensión total de los
hábitats, a las diferencias en las definiciones y los sistemas de
clasificación y a la falta de datos históricos, excepto en el caso
de los bosques, muchos de los cuales tienen un valor comercial o
científico directo y, por tal motivo, en muchos países se realizan
periódicamente evaluaciones e inventarios. No obstante, incluso en
este caso hay limitaciones en los análisis realizados hasta la
fecha, por lo que resulta difícil calcular, por ejemplo, los cambios
en los bosques primarios.
Cuando la presencia del ser humano todavía no se hacía sentir, las
selvas y las áreas forestales ocupaban aproximadamente la mitad de
la superficie de la Tierra. Pero miles de años de actividad humana
han reducido su extensión a cerca del 30% de la original. De esta
superficie, sólo la tercera parte se considera bosque primario, es
decir bosque de especies autóctonas donde los procesos ecológicos no
han experimentado alteración de importancia debido a la actividad
humana. La deforestación, fundamentalmente la conversión de bosques
en tierras de cultivo, pastizales y plantaciones prosigue a un ritmo
alarmante; todos los años se pierden cerca de 13 millones de
hectáreas, superficie equivalente al tamaño de Grecia o de
Nicaragua. Paralelamente, la siembra de árboles, la restauración del
paisaje y la expansión natural de los bosques han compensado en gran
medida la pérdida de esos bosques primarios. No se debe perder de
vista que, a pesar de ello, el valor de la diversidad biológica de
las plantaciones de árboles y de los bosques secundarios, por regla
general, es muy inferior al de los bosques primarios. En la figura
2.1 se indican las tendencias netas en las áreas forestales por
regiones. Se calcula en 7,3 millones de hectáreas anuales la pérdida
neta de superficie forestal en el período 2000–2005, lo que equivale
a una pérdida anual de 0,18% del total. Esta es aproximadamente la
misma cifra de 8,9 millones de hectáreas (0.22%) por año, que se
registró durante el período comprendido entre 1990 y 2000. Se ha
calculado en 6 millones de hectáreas la pérdida de bosques primarios
en ese mismo período.
África y América del Sur siguen siendo los continentes donde se
registra la pérdida neta máxima de bosques. En Oceanía, América del
Norte y Centroamérica se registra también una pérdida neta de
bosques. La superficie forestal de Europa siguió expandiéndose,
aunque más lentamente. Asia, que en el decenio de 1990 registró
pérdidas netas, informó de una recuperación neta de bosques en el
período 2000–2005, primordialmente gracias a un plan de forestación
en gran escala llevado a cabo en China. Hay pruebas recientes, no
obstante, de los aumentos en la frecuencia y la magnitud de los
fenómenos naturales (incendios, plagas de insectos y enfermedades)
en los bosques boreales, que causaron grandes daños en la cubierta
forestal de esos ecosistemas.
Para lograr la meta sobre diversidad biológica de 2010 habrá que
reducir significativamente el porcentaje actual de reducción de la
extensión de los ecosistemas. En lo que respecta a los bosques, una
reducción del 20% del ritmo de pérdida neta de superficie forestal
(7,3 millones ha/año de pérdida entre 2000 y 2005) obligaría a
limitar la pérdida de superficie forestal a 5,84 millones ha/año
para 2010, mientras que una reducción del 50% equivaldría a una
pérdida de no más de 3,65 millones ha/año. Además, habría que hacer
todo lo posible por conservar los bosques naturales, en lugar de
sustituirlos con plantaciones con una diversidad biológica de valor
mínimo.
Basándose en diversos estudios realizados en el período comprendido
entre 1980 y 2000, la Evaluación de Ecosistemas del Milenio preparó
un mapa en que se muestran las zonas que registran elevadas tasas de
cambio en la cubierta forestal (figura 2.2).
En otros biomas, además de los bosques, se han estado produciendo
cambios en la extensión de los ecosistemas que muestran tendencias
negativas análogas.
En la Evaluación de Ecosistemas del Milenio se señalaba que, ya en
1990, se había perdido prácticamente 70% de los bosques, las
arboledas y los sotos del Mediterráneo, 50% de las praderas
tropicales y subtropicales, sabanas y arboledas y 30% de los
ecosistemas desérticos del Mediterráneo. Los ecosistemas costeros y
marinos se han visto seriamente afectados por las actividades
humanas, ya que la degradación ha provocado una reducción de la
cubierta de algas marinas, zosteras y corales. En el Caribe, la
cubierta media de coral duro disminuyó entre 50% y 10% en los tres
últimos decenios, lo que equivale a una pérdida del 7%
aproximadamente de la superficie restante cubierta de corales vivos
cada año desde el decenio de 1970 (figura 2.3). En los últimos
veinte años se ha perdido cerca del 35% de los manglares en países
sobre los que se dispone de datos idóneos, lo que equivale a una
pérdida anual del 2% de la superficie restante.
Durante el siglo XX se observó un repliegue de los glaciares de
montaña en las regiones no polares, mientras que la extensión de la
cubierta de nieve disminuyó desde finales del decenio de 1960 hasta
un 10%. En el Ártico, la extensión media anual de la banquisa se ha
reducido en cerca del 8% en los últimos 30 años, mientras que en el
verano se perdió un 15 a 20% durante el mismo período.
INDICADOR PRINCIPAL Tendencias en la abundancia y distribución de
determinadas especies
Los índices de las tendencias de las poblaciones de especies son
instrumentos valiosos para vigilar los cambios en la diversidad
biológica a escala mundial, regional y subnacional o dentro de
unidades biogeográficas, y notificarlos. También pueden aplicarse a
grupos taxonómicos (por ejemplo, las aves), las especies que
dependen de hábitats (v.g., las aves acuáticas) o a especies que
presentan características ecológicas especiales (a saber, las
especies migratorias).
Tendencias en la abundancia y distribución de determinadas especies
es un indicador de la calidad de los ecosistemas y complementa los
medidores precedentes de la extensión de los ecosistemas. Otros
indicadores, como conectividad / fragmentación de los ecosistemas
también pueden proporcionar información acerca de la calidad de los
ecosistemas.
En algunas evaluaciones ha quedado demostrado que, en las zonas de
distribución de algunos grupos taxonómicos, disminuye el tamaño de
la población o está cambiando la distribución geográfica de la
mayoría de las especies. Los estudios sobre los anfibios a nivel
mundial, los mamíferos africanos, las aves de tierras agrícolas, las
mariposas británicas, los corales del Caribe y el Indo-Pacífico y
las especies de peces que se capturan habitualmente demuestran que
la mayoría de estas especies ya no abundan. Las especies que han
sido protegidas con medidas específicas, que ya no están tan
expuestas a determinados peligros y las que tienden a desarrollarse
en entornos modificados constituyen la excepción.
Basado en datos publicados en todo el mundo, el Índice del Planeta
Viviente agrupa las tendencias de unas 3 000 poblaciones de especies
endémicas. Este índice demuestra que la abundancia media de algunas
especies ha estado disminuyendo constantemente en alrededor del 40%
entre 1970 y 2000; las especies de aguas interiores disminuyeron en
50%, mientras que las especies marinas y terrestres registraron
ambas una disminución cercana al 30% (figura 2.4). Debido a que los
datos de que se dispone son limitados, ya que sólo se refieren a los
vertebrados, no se ha podido incluir como es debido a las zonas
tropicales ricas en especies (en particular, las forestales) en el
Índice del Planeta Viviente. Se está haciendo todo lo posible por
ampliar el conjunto de datos e incluir información sobre la
distribución de determinadas poblaciones de especies vegetales.
Según este análisis, las poblaciones de especies endémicas
disminuyeron a una media total de cerca de 1,7% anual entre 1970 y
2000, aunque fue a principios de los años noventa cuando esta
tendencia se agudizó especialmente. Se han observado tendencias
parecidas en especies de aves que dependen en general de los bosques
y que en general se encontraban o abundaban en las tierras agrícolas
en toda Europa (figura 2.5). Entre 1970 y 2000, se registró una
disminución de cerca de 1,4% anual de las aves de tierras agrícolas
en Europa, especialmente seria, de más de 3% anual, a fines de los
años setenta y en los años ochenta, aunque en el decenio de 1990 se
registró una estabilización de esas poblaciones. Desde 2000 se
observan indicios de recuperación en las aves de los bosques de
Europa INDICADOR PRINCIPAL Cambio en la situación de las especies
amenazadas En todos los grupos taxonómicos y en todas partes del
mundo hay especies amenazadas. Se calcula que, en los últimos cien
años, los seres humanos prácticamente multiplicaron por mil las
tasas de extinción de algunas especies respecto de las tasas
históricas que han caracterizado la historia de la Tierra. Según la
Lista Roja de especies amenazadas de la UICN, entre 12% y 52% de las
especies incluidas en los grupos taxonómicos superiores más
estudiados están en peligro de extinción. A partir de los datos de
la Lista Roja se puede calcular un Índice de la Lista Roja para
diferentes grupos taxonómicos o regiones geográficas que revele las
tendencias en la proporción de especies que cabe esperar sigan
existiendo en el futuro inmediato sin necesidad de otras
intervenciones de conservación. El índice se basa en el número de
especies que en este momento figuran en cada categoría de la Lista
Roja y en el número de las que cambia de categoría con el transcurso
del tiempo (por ejemplo, entre una evaluación y otra), como
resultado de una mejora o de un deterioro real en su situación. Este
índice denota un constante deterioro en la situación de las especies
de aves que han sido objeto de una evaluación completa para la Lista
Roja de la UICN en cuatro oportunidades durante los últimos veinte
años, en todos los biomas (figura 2.6). Pese a que nuestro
conocimiento del número total de especies y de su situación es
limitado, los resultados preliminares obtenidos en relación con
otros grandes grupos, como los anfibios y los mamíferos, apuntan a
que su situación probablemente sea peor que la de las aves.
El Índice de la Lista Roja es sumamente representativo, ya que se
basa en evaluaciones de una elevada proporción de especies de un
grupo taxonómico en todo el mundo, pero denota un grado de
resolución rudimentario debido a la amplitud de las categorías de la
Lista Roja. Algunos de los criterios de la Lista Roja se basan en
tamaños absolutos de la población o de la zona de distribución,
mientras que otros se basan en la tasa de disminución de estos
valores o en combinaciones del tamaño absoluto y las tasas de
disminución. Dado que el Índice de la Lista Roja se basa en un
cambio proporcional en un medidor y sus valores se relacionan con la
celeridad con que van desapareciendo esas especies en momentos
determinados, toda tendencia descendente, aun cuando no llegue a ser
muy pronunciada, será indicio de que se está acelerando, y no
aminorando, el ritmo de extinción de las especies. Por esa razón, la
meta sobre diversidad biológica de 2010 sólo se cumpliría en caso de
que se lograse una tendencia positiva
INDICADOR PRINCIPAL Tendencias en la diversidad genética de animales
domesticados, plantas cultivadas y especies de peces de gran
importancia socioeconómica
Desde una perspectiva humana, la diversidad genética tiene especial
importancia en las especies cultivadas y domesticadas. Sólo un
número relativamente pequeño de especies se utiliza de esa manera:
algunas decenas de animales
domesticados, algunos centenares de
plantas cultivadas (si se excluyen las ornamentales), y algunas
decenas de especies madereras de importancia producidas en
plantaciones.
Cualquier análisis que se haga de las tendencias en las variedades
de especies que sustentan los medios de vida humanos, por muy
elemental que sea, ofrece un panorama alarmante. La variación
genética es importante para la conservación del buen estado físico y
la adaptabilidad de las especies, y tiene importancia directa para
las personas gracias al mantenimiento de los bienes y servicios que
proporcionan las especies cultivadas y domésticas: altos
rendimientos, resistencia a las enfermedades y capacidad de
recuperación frente al cambio de las condiciones ambientales. El
bienestar humano, en particular la seguridad alimentaria, depende
actualmente de un pequeño grupo de cultivos y animales domésticos;
la pérdida de uno solo de ellos puede tener consecuencias
trascendentales. Se suele hablar mucho de la pérdida de diversidad
genética como consecuencia de la desaparición de variedades
adaptadas al lugar y a la competencia entre los cultivos y la cría
de ganado por el uso de la tierra, pero resulta difícil
cuantificarla. Según cálculos, la tercera parte de las 6 500 razas
conocidas de animales domesticados están actualmente en peligro de
extinción.
Además de los sistemas cultivados, la explotación excesiva de las
especies endémicas recolectadas o capturadas, entre ellas varias
especies de peces, ha hecho que disminuya el tamaño y la
distribución de las poblaciones, lo que ha redundado en la pérdida
de diversidad genética. La caza selectiva de animales salvajes como
trofeo y la tala selectiva de árboles maderables valiosos pueden
cambiar el perfil genético de las poblaciones que quedan. En sentido
más general, la pérdida de diversidad genética guarda relación con
la disminución de la abundancia y distribución de las poblaciones,
que es el resultado de la destrucción y la fragmentación de los
hábitats.
INDICADOR PRINCIPAL Cobertura de las áreas protegidas
Un instrumento clave para frenar la pérdida constante de ecosistemas
y especies es el escuadrocimiento de áreas protegidas. Las áreas
protegidas ocupan actualmente un 12% de la superficie terrestre del
planeta y constituyen uno de los cambios planificados más grandes
del uso de la tierra. De las más de 105 000 áreas protegidas que
figuran en la lista de la Base de Datos Mundial sobre Áreas
Protegidas, se conoce la fecha de escuadrocimiento de cerca del 60%.En la figura 2.7 se presentan las tendencias a asignar superficies
bajo la protección con arreglo al Sistema de categorías de gestión
de áreas protegidas de la UICN.


Está pendiente de clasificación aún cerca del 12% de la superficie
bajo protección. De entre todas las categorías, se ha registrado un
incremento especialmente elevado de los parques nacionales
(categoría II) y la Reserva Natural (categoría IV) en los últimos
decenios.
Es más, se observan diferencias apreciables en la cobertura entre
diferentes biomas, ecosistemas y hábitats. Sólo están protegidos el
5% de los bosques y arboledas de coníferas de zonas templadas del
mundo, 4,4% de las praderas de zonas templadas y 2,2% de los
sistemas lacustres. Por otra parte, la cobertura marina va muy a la
zaga de la terrestre, pues sólo está protegido aproximadamente 0,6%
de la superficie de los océanos y cerca de 1,4% de la plataforma
continental. Un análisis más exhaustivo de las 825 ecorregiones
terrestres y los 64 grandes ecosistemas marinos indica que, en un
gran porcentaje de estos ecosistemas, que se caracterizan por
poblaciones de especies inconfundibles, todavía no se ha alcanzado
la meta de tener el 10% de las áreas bajo protección (figura 2.8) En
la figura 2.9 las ecorregiones
terrestres se han ordenado por porcentaje bajo protección. Pese a
que más del 5% de las ecorregiones están totalmente protegidas, en
tres de cada cinco ecorregiones, menos del 10% de la superficie está
protegida. En 140 ecorregiones, que equivalen a 17% del total, menos
del 1% de la superficie se ha designado como área protegida Ahora
bien, el aumento del número y la superficie de las áreas protegidas
es de por sí un indicador asaz simple y hay que complementarlo con
más información sobre el grado de protección que se proporciona a la
diversidad biológica y la eficacia de la gestión. Se están
utilizando diversas metodologías para medir la eficacia de la
gestión de las áreas protegidas, que están contribuyendo muchísimo a
comprender su función en la reducción del ritmo de la pérdida de
diversidad biológica, aunque todavía no se dispone de datos
sistemáticos
ESFERA DE ATENCIÓN | Conservar la integridad de los ecosistemas,
y el suministro de bienes y servicios proporcionados por la
diversidad biológica en los ecosistemas, para apoyar el bienestar
humano
Muy estrechamente relacionada con la evaluación de los
componentes de la diversidad biológica está la de la integridad de
los ecosistemas y su capacidad para sostener los medios de vida
humanos. La Evaluación de Ecosistemas del Milenio hizo hincapié
especial en los bienes y servicios de los ecosistemas, porque éstos
constituyen el fundamento del bienestar humano y son la razón
primordial para conservar el ecosistema en condiciones óptimas.
Aunque en el marco de evaluación de los progresos en el logro de la
meta de 2010 figuran varios indicadores que vinculan la integridad
de los ecosistemas con el bienestar humano, sólo algunos cuentan con
metodologías debidamente desarrolladas y datos mundiales completos
que permiten que se utilicen en estos momentos.
INDICADOR PRINCIPAL Índice trófico marino
Los océanos cubren más de 70% del planeta. La fuente primordial de
alimentos que se obtienen de los océanos es la actividad pesquera.
Hay preferencia por los grandes peces depredadores más preciados,
como el atún, el bacalao, la lubina y el pez espada. La
intensificación de la pesca ha reducido el número de estos peces de
gran tamaño, que figuran entre los primeros eslabones de la cadena
alimentaria (por ejemplo, en los últimos 50 años, se ha registrado
una disminución en dos tercios del número de peces de gran tamaño en
el Atlántico norte). A medida que se eliminan los depredadores
aumenta el número relativo de peces pequeños y de invertebrados en
los eslabones inferiores de la cadena alimentaria, y disminuye el
nivel trófico medio de la producción pesquera (por ejemplo, la
posición media de la captura en la cadena alimentaria). En
consecuencia, los niveles tróficos medios, en los que se basa el
Índice trófico marino,han disminuido a nivel mundial a una tasa de
aproximadamente 0,1 por decenio desde los años setenta, cuando la
captura llegó a su apogeo y el Índice trófico marino promedió más de
4 en muchas zonas, hasta aproximadamente 3,5 en estos momentos. En
el Atlántico norte, el Índice trófico marino llegó a su apogeo en la
primera mitad del decenio de 1960 y disminuyó más rápidamente
(figura 2.10). De una media histórica de más de 4, el Índice trófico
marino ha menguado. Si la disminución mundial en los niveles
tróficos continúa a este ritmo, comenzarán a escasear cada vez más
los peces preferidos para consumo humano (cuyos niveles tróficos
están entre 4 y 3), lo que obligará a que la actividad pesquera y
las modalidades de consumo humano cambien hacia peces más pequeños e
invertebrados. Además, el acortamiento resultante de las cadenas
alimentarias expone cada vez más a los ecosistemas marinos a las
presiones naturales y antropógenas, y reduce el suministro general
de pescado para consumo humano.
Se puede calcular el Índice trófico marino a partir de los datos
existentes sobre la captura de peces, por lo que se trata de un
indicador que se puede aplicar en general tanto a respecto de la
integridad de los ecosistemas como del uso sostenible de los
recursos vivos. Se ha trazado también el mapa del Índice trófico
marino (figura 2.11).
Desde 1970, en que la producción y el Índice trófico marino
alcanzaron sus cifras máximas, se ha registrado una disminución
media de 0,005 anual en las aguas costeras y de una vez y media esa
cantidad en el Atlántico norte. Si se adoptaran medidas para
administrar con más eficacia la actividad pesquera, se podría frenar
esa disminución del Índice trófico marino, como se observa en
Alaska, donde el Índice se ha estabilizado gracias a una ordenación
racional de la mayoría de sus poblaciones de peces.
Pese a los crecientes esfuerzos que se realizan, por ejemplo
mediante un aumento de la profundidad a que se realizan las capturas
de 170 m en 1950 a unos 280 m en 2000, la producción de la pesca de
altura disminuyó durante el decenio de 1990.
INDICADOR PRINCIPAL Conectividad / fragmentación de los
ecosistemas
En los ecosistemas terrestres y de aguas interiores, las
actividades humanas suelen provocar la fragmentación de los
hábitats. Zonas que antes eran contiguas se dividen en numerosas
parcelas más pequeñas, que son mucho más vulnerables a la influencia
externa que las grandes y que dan cabida a poblaciones de especies
más pequeñas que, en consecuencia, son más vulnerables a la
extinción local. Existen datos mundiales sobre la situación de la
fragmentación antropógena respecto de los grandes sistemas fluviales
y los bosques
En los sistemas ribereños, la excavación practicada para crear
embalses, ya sea para el almacenamiento de agua o la generación de
energía hidroeléctrica, ha surtido efectos considerables en la
hidrología y la calidad del agua del sistema fluvial afectado y en
su diversidad biológica, sobre todo en las especies migratorias. Los
efectos a escala de la cuenca de captación de las presas en los
ecosistemas se derivan de la inundación, la manipulación de las
corrientes y la fragmentación. La destrucción de los ecosistemas
terrestres a raíz de inundaciones, la emisión de gases de efecto
invernadero, la sedimentación, un recrudecimiento del vertimiento de
nutrientes en los nuevos embalses, cambios sustanciales en las
modalidades de uso de la tierra y una ostensible modificación de las
comunidades acuáticas son algunos de esos efectos. En un estudio
mundial de los impactos de las presas se evaluó la fragmentación y
la regulación del caudal de 292 grandes sistemas fluviales que
representan el 60% de la escorrentía fluvial mundial. Los embalses
afectan a más de la mitad de los grandes sistemas fluviales
evaluados y en más de un tercio, que representa más del 50% de las
cuencas fluviales, influye la fragmentación del río y la regulación
del caudal. Sólo 12% del total ha quedado libre de influencias
externas (figura 2.12).

Los grandes adelantos en las técnicas de teledetección de los
últimos tiempos han hecho que sea mucho más fácil que antes conocer
el grado de fragmentación de los bosques. El tamaño y la
conectividad de los bosques son importantes al calcular el valor de
una zona forestal determinada para la conservación de la diversidad
biológica y su capacidad de proporcionar los bienes y servicios de
los ecosistemas. La fragmentación se caracteriza por una disminución
del tamaño de las parcelas y un aumento del aislamiento entre los
hábitats de cada una de ellas. También disminuye el tamaño de las
áreas centrales y el de las periféricas aumenta. En la figura 2.13

se ofrece un análisis mundial de la fragmentación forestal causada
por la influencia humana. Se indican los bosques sumamente
fragmentados de Europa y partes de Asia sudoriental, mientras que
los bosques de otros continentes, en general, se ven menos
fragmentados o presentan una fragmentación más
localizada.
INDICADOR PRINCIPAL
Calidad del agua en los ecosistemas acuáticos
Las observaciones de los parámetros físicos, químicos o biológicos,
o todos ellos, en el transcurso del tiempo indican que la calidad
del agua de las masas de agua interiores y de sus cuencas
hidrográficas ha cambiado. La integridad de las aguas interiores se
ve afectada por un conjunto de factores, en particular la extracción
de agua dulce para consumo agrícola, industrial y humano, y la
alteración física del ecosistema, por ejemplo mediante la desviación
y la canalización de los cauces, la creación de embalses o el
drenaje. Las actividades humanas están influyendo también en la
calidad del agua dulce disponible, debido a la contaminación, el
aumento de la sedimentación y el cambio climático. Por ejemplo, la
contaminación de las vías de navegación fluvial con nitrógeno
inorgánico se ha duplicado con creces desde 1960 y se ha decuplicado
en muchas zonas industrializadas del mundo. En los últimos treinta
años se ha estado analizando la demanda de oxígeno biológico (DOB),
un indicador de la contaminación orgánica del agua dulce, a partir
de los datos de 528 estaciones de 51 países. Si bien la calidad del
agua de los ríos de Europa, América del Norte y de América Latina y
el Caribe ha mejorado desde los años ochenta, durante el mismo
período se ha deteriorado en África y en la región de Asia y el
Pacífico. En Europa y África existen documentos sobre las
concentraciones medias de la DOB típicas de las aguas contaminadas
(~ 5-7 mg/l) en los años ochenta y noventa, aunque en los ríos
europeos se ha logrado llevarlas a niveles típicos de una
contaminación ligera (~ 3-4 mg/l) desde 2000 (figura 2.14).

En el decenio de 1990, se registraron concentraciones de la DOB
típicas de aguas no contaminadas (~ 2 mg/l) en América del Norte y
en la región de Asia y el Pacífico, y en América Latina y el Caribe
desde 2000. Las muy elevadas concentraciones medias de la DOB en
América Latina y el Caribe en los años noventa refleja los valores
observados en distintas estaciones que se encontraban cerca de
fuentes puntuales de contaminación y que no se han vigilado después
de 2000. La vigilancia de la calidad del agua indica, por una parte,
las grandes amenazas directas a la sostenibilidad de las aguas
interiores y, por otra, los efectos de actividades insostenibles
fuera de ese ecosistema. De hecho, la sanidad y la integridad de las
aguas interiores es un magnífico indicador del estado de salud de
los ecosistemas terrestres. También puede indicar el impacto de
respuestas a los problemas ambientales, como las intervenciones de
política que han logrado mejorar la calidad del agua. La mayor
calidad del agua en todas las regiones, tanto mediante la reducción
de la contaminación como mediante más labores de purificación del
agua, parece ser una contribución palpable, aunque difícil, al logro
de la meta sobre diversidad biológica de 2010.
ESFERA DE ATENCIÓN | Atender las principales amenazas a la
diversidad biológica, entre ellas las derivadas de las especies
exóticas invasoras, el cambio climático, la contaminación y el
cambio de hábitat
Cinco son las principales amenazas a la diversidad biológica que se
reconocen comúnmente en los programas de trabajo del Convenio: las
especies exóticas invasoras, el cambio climático, la carga de
nutrientes y contaminación, el cambio de hábitats y la explotación
excesiva. Si no se logra mitigar los impactos de estos impulsores
directos del cambio en la diversidad biológica, se estará
contribuyendo a la pérdida de componentes de la diversidad
biológica, que menoscabará la integridad de los ecosistemas y
frustrará las aspiraciones al uso sostenible.
Cuando se analizan las amenazas a la diversidad biológica es
importante tener presente que, además de estos impulsores directos
de la pérdida de diversidad biológica, hay algunos impulsores
indirectos que interactúan de manera compleja para causar cambios
antropógenos en la diversidad biológica. Entre esos impulsores
figuran factores demográficos, económicos, sociopolíticos,
culturales, religiosos, científicos y tecnológicos, que influyen en
actividades humanas cuyo impacto se hace sentir de manera directa en
la diversidad biológica.
A continuación se señalan los indicadores de las tendencias en la
carga de nutrientes y las especies exóticas invasoras en relación
con la esfera de atención que estamos analizando. El indicador
tendencias la extensión de determinados biomas, ecosistemas y
hábitats proporciona información sobre el cambio de hábitat.
La explotación excesiva se analiza en relación con la esfera de
atención sobre el uso sostenible . Aunque no hay un indicador único
de los impactos del cambio climático en la diversidad biológica,
algunos indicadores, como son los relacionados con tendencias en la
extensión de determinados biomas, ecosistemas y hábitats (en
particular aplicados a los arrecifes de coral, los glaciares y
determinados tipos de bosques y tierras áridas), abundancia y
distribución de determinadas especies, e incidencia de las
deficiencias de los ecosistemas inducidas por el hombre, pueden
servir para inferir las tendencias, cuando se dispone de datos
concretos. Debido a que los ecosistemas pequeños y fragmentados se
ven más afectados por los cambios de temperatura y la humedad que
los grandes ecosistemas contiguos con un microclima más equilibrado,
las tendencias en conectividad/ fragmentación de los ecosistemas
constituyen un indicador de la vulnerabilidad de los ecosistemas al
cambio climático.
INDICADOR PRINCIPAL
Deposición de nitrógeno
Son varios los factores que pueden explicar la capacidad de la
agricultura para producir cantidades mucho mayores de alimentos y
fibras que
nunca antes, por ejemplo, la disponibilidad de
fertilizantes a escala comercial. Pero los niveles excesivos de
nitrógeno y fósforo, que son nutrientes vegetales, en los
ecosistemas naturales se han sonado la alarma. Pese a que todos los
ecosistemas producen nitrógeno reactivo en forma natural, la
producción de nitrógeno reactivo por los seres humanos,
fundamentalmente mediante la fabricación de fertilizantes sintéticos
para aumentar la producción agrícola, ha cambiado los equilibrios
ecológicos, tanto en los ecosistemas locales como en los más
distantes. La producción antropógena de nitrógeno reactivo da lugar
a emisiones a la atmósfera de compuestos nitrogenados que
posteriormente se depositan en la biosfera. La deposición aérea del
nitrógeno aumenta su contenido en los ecosistemas, de tal manera que
las especies de lento crecimiento que se desarrollan en medios
carentes de nitrógeno no pueden competir con las especies de más
rápido crecimiento que dependen de niveles de nutrientes más altos.
Las praderas de zonas templadas son especialmente vulnerables en
este sentido. Además, el nitrógeno soluble se filtra en el suelo
hacia las aguas subterráneas, lo que aumenta la eutrofización, es
decir el exceso de nutrientes en las aguas interiores y costeras,
que estimula un crecimiento excesivo de la vegetación, la
proliferación de algas y la creación de zonas anóxicas (sin oxígeno)
en áreas marinas de la costa.
Actualmente hay muchas más fuentes antropógenas de nitrógeno, como
son la producción de fertilizantes sintéticos, la quema de
combustibles fósiles y los cultivos y árboles que fijan nitrógeno en
los agrosistemas, que fuentes naturales terrestres, al extremo de
que más de la mitad de todo el nitrógeno reactivo presente en los
ecosistemas de todo el mundo proviene ahora de fuentes antropógenas.
La tasa de aumento de la producción de nitrógeno reactivo se ha
acelerado bruscamente desde 1960 (figura 2.15)
La deposición atmosférica representa en estos momentos cerca de 12%
del nitrógeno reactivo presente en los ecosistemas marinos
terrestres y costeros de todo el mundo, aunque en algunas regiones,
el porcentaje es mucho mayor (figura 2.16).

Para seguir cubriendo la demanda mundial de alimentos y fibras y
minimizar los problemas ambientales, hace falta aumentar en todo lo
posible la eficacia con que se utilizan los fertilizantes
nitrogenados en los sistemas de producción. Un aumento de 20% de la
eficacia del uso del nitrógeno en los sistemas de producción
cerealera del mundo reduciría la producción mundial de nitrógeno
reactivo en aproximadamente 6% y redundaría en una reducción de los
gastos en fertilizantes equivalente en valor a unos 5 mil millones
de dólares de los EE.UU. anualmente.
INDICADOR PRINCIPAL
Tendencias en las especies exóticas invasoras
Las especies exóticas invasoras pueden tener efectos devastadores
para la biota autóctona, ya que provocan extinciones y afectan a los
ecosistemas naturales y cultivados. Desde el siglo XVII, las
especies exóticas invasoras han contribuido cerca del 40% del total
de extinciones de animales, cuya causa se desconoce. En el bioma
Fynbos de Sudáfrica, el 80% de las especies amenazadas están en
peligro de extinción debido a la invasión de especies exóticas.
Parte de las especies exóticas invasoras son plagas o patógenos
importantes que pueden causar enormes costos económicos. Se han
calculado en más de 100 mil millones de dólares de los EE.UU. las
pérdidas ecológicas anuales causadas por las plagas introducidas en
los Estados Unidos, el Reino Unido, Australia, Sudáfrica, la India y
el Brasil. Las especies exóticas invasoras pueden transformar la
estructura y la composición de las especies de los ecosistemas
reprimiendo o excluyendo a las especies autóctonas. Debido a que las
especies invasoras suelen ser uno entre un conjunto de factores que
afectan a sitios o a ecosistemas específicos, no siempre es fácil
determinar la proporción que se les puede atribuir en ese impacto.
En los últimos tiempos, se han incrementado con suma rapidez la tasa
de introducción de especies exóticas y el riesgo derivado de esa
introducción, debido al crecimiento demográfico y al rápido
incremento de las actividades humanas que alteran el medio ambiente,
además de una mayor probabilidad de que las especies se propaguen
como resultado del aumento de los viajes, el comercio y el turismo.
Una fuerte importante de la introducción de especies exóticas en el
mar son las incrustaciones en los cascos de las embarcaciones y la
evacuación de aguas sobrantes de los barcos, aunque son importantes
también otros vectores, como las descargas de la acuicultura y los
acuarios, que están menos reguladas que las aguas de desecho. En el
ecosistema marino, se ha estudiado a fondo el movimiento de especies
no autóctonas. De las 150 especies que han llegado en los últimos
tiempos a los Grandes Lagos, 75% procede del Mar Báltico. De igual
modo, el flujo migratorio del Mar Rojo al Mediterráneo a través del
Canal de Suez se mantiene al mismo nivel y unas 300 de estas
especies migratorias lessepsianas, entre ellas crustáceos decápodos,
moluscos y peces, han entrado al Mediterráneo desde 1891.
Los datos de que se dispone, también sobre un largo período de
tiempo, de los cinco países nórdicos (Islandia, Dinamarca, Noruega,
Suecia y Finlandia) que han registrado la acumulación de especies
exóticas en el agua dulce y en el medio marino y terrestre desde
1900 demuestran la llegada constante de nuevas plantas, vertebrados
e invertebrados inmigrantes (figura 2.17)
.
ESFERA DE ATENCIÓN | Promover el uso sostenible de la diversidad
biológica
Una de las formas más importantes de tratar de conservar los bienes
y servicios de los ecosistemas para las futuras generaciones es
asegurar que los componentes de la diversidad biológica se utilicen
de manera sostenible. La esfera de atención relacionada con el uso
sostenible, que corresponde al segundo objetivo del Convenio, evalúa
la presión que ejercen la producción y el consumo en los sistemas
cuya finalidad primordial es la producción, ya se trate de recursos
forestales, la agricultura (incluida la horticultura), el pastoreo o
las pesquerías (incluidas la acuicultura y la maricultura). Está
claro que existe cierta coincidencia entre los conceptos de
conservación y uso sostenible, porque hay recolección y producción
en casi todos los ecosistemas, incluso en muchas zonas donde la
conservación es el objetivo primordial de la gestión. En
consecuencia, algunos indicadores de la integridad de los
ecosistemas, en particular el Índice trófico marino, son también
magníficos indicadores del uso sostenible.
Determinar si un recurso se está utilizando de manera sostenible o
no obliga a considerar algunos factores, entre los que figuran la
situación del recurso de que se trate, el impacto del uso del
ecosistema del que ese recurso forma parte y el contexto
socioeconómico en que se utiliza ese recurso. Esos análisis se
pueden llevar a cabo con una facilidad razonable en sistemas
simples, como algunas actividades pesqueras en altamar o los bosques
boreales con poca diversidad, pero son mucho más difíciles en
sistemas más complejos, como los bosques tropicales o las
actividades pesqueras en zonas más tropicales o subtropicales.
INDICADOR PRINCIPAL
Superficie de los ecosistemas forestales, agrícolas y de la
acuicultura bajo ordenación sostenible
Uno de los indicadores principales para evaluar la sostenibilidad
del uso humano de la diversidad biológica es el porcentaje de la
superficie de los ecosistemas forestales, agrícolas y acuícolas bajo
ordenación sostenible. No se dispone actualmente de cifras mundiales
para ese indicador. No obstante, en 2000, 93 países proporcionaron
cifras a la Evaluación Mundial de los Recursos Forestales de la FAO
acerca de la superficie en que se aplican planes de ordenación
forestal, con un porcentaje del total de la zona forestal por país
que fluctúa entre 0,1 y 100%
Otra medida posible para evaluar el uso sostenible se refiere a la
proporción de tierras productivas que han recibido certificación de
que cumplen determinados criterios de sostenibilidad. Empero, esas
medidas están muy lejos de ser exhaustivas. Las superficies
forestales certificadas por su ordenación sostenible y sus sistemas
agrícolas orgánicos reconocidos probablemente representen sólo un
pequeño porcentaje de la superficie total bajo sistemas de
producción que, ex profeso o involuntariamente, cumplen esas normas.
Por ejemplo, según el Consejo de Administración de Bosques, sólo ha
recibido certificación un 1,5% de la cubierta forestal mundial. La
certificación proporciona información acerca de la demanda de
mercado y es un medidor del grado de concienciación acerca de la
producción sostenible, pero no permite afirmar a conciencia cuáles
son las tendencias en el uso sostenible. Por esa razón, aunque las
cifras sobre las superficies certificadas y sus productos muestren
tendencias positivas, éstas no deben interpretarse como progresos en
el uso sostenible en general.
INDICADOR PRINCIPAL
Huella ecológica y conceptos afines
La huella ecológica es un concepto sumamente conocido cuya finalidad
es comunicar el consumo insostenible.
Utilizando las estadísticas
publicadas, este indicador calcula la superficie de tierra y el agua
necesarias para sostener una población humana determinada a un nivel
material escuadrocido, sobre la base del uso de la energía, los
alimentos, el agua, los materiales de construcción y otros bienes de
consumo por la población. Aunque el concepto no proporciona una
evaluación exhaustiva de las demandas impuestas a la naturaleza, es
un instrumento concuadro útil cuya finalidad es demostrar el efecto
del consumo humano en la capacidad productiva de la Tierra.
Se ha calculado la huella ecológica en todo el mundo a partir de las
estadísticas de las Naciones Unidas y otros datos probados. La
figura 2.18
muestra
la proporción entre la demanda de la humanidad y la capacidad
productiva o la biocapacidad de la Tierra cada año, y cómo ha
evolucionado el cambio en el tiempo. Si en 1961 la humanidad
utilizaba, en cifras netas, cerca de la mitad de la biocapacidad del
planeta, en 2001 utilizaba 1,2 veces esa biocapacidad. Por tanto, la
demanda mundial de recursos excede en un 20% la capacidad biológica
del planeta para renovar esos recursos; dicho de otro modo, la
biosfera demora poco menos de quince meses en renovar lo que la
humanidad utiliza en un año. Este “déficit ecológico” o
“extralimitación” significa que los bienes de los ecosistemas están
siendo liquidados y se están acumulando desechos en la biosfera, y
que se reducen las posibilidades de biocapacidad futura. Esta
extralimitación es posible debido, por ejemplo, a que la tala de
bosques toma menos tiempo que el que demoran los árboles en crecer,
se pueden capturar más peces que lo que demora su reposición
natural, se puede extraer agua a un ritmo más rápido que el que
utilizan los acuíferos para rellenarse y, por otra parte, es posible
emitir más CO2 que el que se elimina.
Actualmente, los causantes de las dos terceras partes de la huella
ecológica mundial son los Estados Unidos, los países miembros de la
Unión Europea, China, la India y el Japón. Sin embargo, la huella
per cápita es mucho mayor en los países desarrollados que en los
países en desarrollo, con inclusión de China y la India.

En la figura 2.19 se indica la distribución mundial de la intensidad
de la huella ecológica.
Para reducir la pérdida de diversidad biológica relacionada con el
uso excesivo de los servicios ecológicos, la humanidad tendría que
reducir su huella ecológica para 2010. A la larga, la huella de la
humanidad tiene que ser muchísimo menor que la biocapacidad mundial,
a fin de paliar las presiones sobre la diversidad biológica.
ESFERA DE ATENCIÓN | Proteger los conocimientos, las innovaciones y
las prácticas tradicionales
INDICADOR PRINCIPAL
Situación y tendencias de la diversidad lingüística y número de
hablantes de lenguas vernáculas
En el Convenio se consideran especialmente la función y las
necesidades de las comunidades indígenas y locales y se reconoce el
valor de los conocimientos tradicionales y las prácticas de gestión
que tienen que ver con la conservación y el uso sostenible de la
diversidad biológica. En el Convenio se reconocen también las
posibles razones para que se apliquen más esos conocimientos,
innovaciones y prácticas tradicionales, en espera de que los
titulares lo aprueben. Habida cuenta del vínculo entre los
conocimientos tradicionales y las lenguas vernáculas como vehículo
de transmisión de esos conocimientos, se adoptó un indicador
principal sobre el número de idiomas y de hablantes de lenguas
vernáculas. Un análisis realizado por la Organización de las
Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO)
revela que, si bien se considera que algunas lenguas vernáculas
están a punto de desaparecer, es difícil obtener estadísticas
fiables y comparables en todo el mundo acerca de las tendencias de
los hablantes de esas lenguas. Es más, al clasificar hasta qué punto
esa lengua se ve amenazada, además del número de hablantes, se deben
tener en cuenta otros factores.
La UNESCO llevó a cabo un análisis preliminar de evaluaciones
comparables del número de hablantes de lenguas vernáculas, basándose
primordialmente en datos censales de los países, en que los censos
incluyen información sobre el uso de las lenguas. Esa información se
obtuvo en relación con unas 250 lenguas vernáculas, respecto de las
cuales se habían realizado evaluaciones comparables en dos
oportunidades. En el período comprendido entre 1980 y 2003, el
número de hablantes de 149 lenguas vernáculas había aumentado, pero
había menos hablantes de otras 104 lenguas. Dado que sólo un pequeño
número de personas habla la mayoría de estas lenguas vernáculas,
causa suma preocupación la viabilidad de estas lenguas.
ESFERA DE ATENCIÓN | Proteger los conocimientos, las innovaciones y
las prácticas tradicionales
La distribución justa y equitativa de los beneficios derivados de la
utilización de los recursos genéticos es uno de los tres objetivos
del Convenio. Estos beneficios proporcionarían incentivos para
conservar y utilizar de manera sostenible la diversidad biológica.
Algunos países han aplicado una legislación que controla el acceso a
los recursos genéticos, y hay algunos casos de disposiciones sobre
distribución de los beneficios. No obstante, no existe un
depositario central fiable de la información sobre las medidas
nacionales de acceso y distribución de los beneficios. En las
medidas de distribución de los beneficios pueden participar algunas
o todas las siguientes entidades: gobiernos, comunidades locales e
indígenas, empresas privadas, organizaciones no gubernamentales e
institutos de investigación científica. El Grupo de trabajo especial
de composición abierta sobre el acceso y la distribución de
beneficios elabora opciones en relación con un régimen internacional
de acceso y distribución de los beneficios al tiempo que considera
la manera de evaluar hasta qué punto se está logrando este objetivo.
ESFERA DE ATENCIÓN | Movilizar recursos financieros y técnicos,
especialmente para los países en desarrollo, en particular, los
países menos adelantados y los pequeños Estados insulares en
desarrollo entre ellos, y los países con economías en transición,
con miras a la aplicación del Convenio y el Plan Estratégico
INDICADOR PRINCIPAL
Asistencia oficial para el desarrollo prestada en apoyo del Convenio
La aplicación del Convenio demanda recursos financieros y técnicos.
Las Partes en el Convenio acordaron que los países en desarrollo
necesitan que se les apoye concretamente de manera que puedan
aplicar las medidas previstas en el Convenio. Además del mecanismo
financiero del Convenio, la asistencia oficial para el desarrollo
(las corrientes financieras provenientes de países desarrollados)
puede ser uno de los componentes de la asistencia en la aplicación
del Convenio sobre la Diversidad Biológica en los países más pobres.
Utilizando los tres marcadores de Río elaborados por la Organización
de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), en colaboración con
las secretarías de los tres convenios de Río, el Sistema de
notificación de los países acreedores de la OCDE había logrado, al
31 de octubre de 2005, 7943 compromisos orientados a los objetivos
del Convenio sobre la Diversidad Biológica, incluidos los datos de
15 países miembros hasta el año 2003. Otro país desarrollado
proporcionó datos parecidos en la página Web de su organismo oficial
hasta el año 2003. Tomados en conjunto, los 16 países desarrollados
representan 77% de la asistencia oficial para el desarrollo neta
total en 2003, y su asistencia conjunta a la diversidad biológica
representó 69% de la asistencia oficial para el desarrollo total
relacionada con la diversidad biológica en el estudio experimental
de la OCDE durante el período 1998-2000. De ser representativas,
estas cifras indicarían que la ayuda total asignada para la
diversidad biológica disminuyó de cerca de mil millones de dólares
de los EE.UU. anuales, o un poco más, a unos 750 millones de dólares
de los EE.UU.
En
la figura 2.20 se indican los volúmenes totales de ayuda de los 16
países desarrollados para los objetivos del Convenio sobre la
Diversidad Biológica. Los volúmenes absolutos, a precios actuales,
de la asistencia a la diversidad biológica de estos 16 países
disminuyeron entre 1998 y 2003, aunque en 1999 y 2002 se registró
cierta recuperación. Las cifras también presentan la financiación de
la diversidad biológica como porcentaje del total de la asistencia
oficial para el desarrollo de los 16 países desarrollados entre 1998
y 2003. El porcentaje correspondiente a la diversidad biológica en
la asistencia para el desarrollo total en el exterior disminuyó sólo
de un poco más del 2% en 1998 a 1% en 2003. en 1999 y 2002 se
registraron porcentajes algo superiores.
Idoneidad de los indicadores para evaluar los progresos en el logro
de la meta de 2010
De la información disponible se infiere que entre 1998 y 2003, la
asistencia oficial para el desarrollo asignada a la diversidad
biológica ha disminuido a una media de 6% anual. La disminución en
el porcentaje de la ayuda relacionada con la diversidad biológica en
el mismo período rondó el 13% anual.
El conjunto de indicadores principales elaborados para el Convenio
se ha utilizado para evaluar y comunicar por primera vez las
tendencias en la diversidad biológica en Perspectiva Mundial sobre
Diversidad Biológica 2. En el presente capítulo queda demostrado que
los indicadores principales con los que se puede ensayar varían en
cuanto a la duración de las series cronológicas, la resolución
temporal y espacial y la confianza con que se puede hablar con
certidumbre de las tendencias actuales en la diversidad biológica,
los impulsores del cambio y algunas opciones de respuesta
En la presente Perspectiva Mundial sobre Diversidad Biológica 2, de
entre los indicadores disponibles para realizar de inmediato esos
ensayos (decisión VII/30, recomendación X/5 del OASCTT), se han
utilizado los siguientes con datos de series cronológicas:
tendencias en la extensión de determinados biomas, ecosistemas y
hábitats; tendencias de la abundancia y distribución de determinadas
especies; cambio en la situación de especies amenazadas; cobertura
de las áreas protegidas; Índice trófico marino; calidad del agua en
los ecosistemas acuáticos; deposición de nitrógeno; tendencias de
las especies exóticas invasoras (respecto de determinados países y
regiones solamente); huella ecológica y conceptos afines; y
asistencia oficial para el desarrollo prestada en apoyo del
Convenio. Además, se ha utilizado el indicador relativo a
conectividad/fragmentación de los ecosistemas (en el caso de los
biomas forestales y las aguas interiores), pero no los datos de
series cronológicas.
Habida cuenta del ensayo realizado sobre el uso de los indicadores
en Perspectiva Mundial sobre Diversidad Biológica 2 y teniendo en
cuenta también el uso de los indicadores en la Evaluación de
Ecosistemas del Milenio, se pueden extraer las siguientes
conclusiones sobre la idoneidad del marco de indicadores para
evaluar los progresos en el logro de la meta de 2010:
*Se puede utilizar ya la información disponible para usar algunos de
los indicadores del Convenio sobre la Diversidad Biológica para
explicar las tendencias actuales de la diversidad biológica, los
impulsores del cambio y algunas opciones de respuesta;
*No obstante, sólo un subconjunto de estos indicadores probablemente
tenga la resolución suficiente para determinar un cambio en el ritmo
de la pérdida de diversidad biológica para 2010. (Esos indicadores
podrían ser: las tendencias en la extensión de determinados biomas,
ecosistemas y hábitats en determinados tipos de ecosistemas; las
tendencias de la abundancia y distribución de determinadas especies;
el cambio en la situación de especies amenazadas y el Índice trófico
marino);
*Se ha recomendado ensayar de inmediato con algunos indicadores
cuyos datos abarcan intervalos de tiempo muy breves, que no permiten
determinar las tendencias actuales a nivel mundial, o que todavía
tienen que seguir perfeccionándose. (Estos son: tendencias en la
diversidad genética de animales domesticados, plantas cultivadas y
especies de peces de gran importancia socioeconómica; la superficie
de los ecosistemas forestales, agrícolas y acuícolas bajo ordenación
sostenible; la conectividad/ fragmentación de los ecosistemas y las
tendencias de las especies exóticas invasoras).
En resumen, pese a que todavía no contamos con medidores integrales
a escala mundial para evaluar los progresos en el logro de la meta
de 2010, la utilización de este marco permite explicar las
tendencias en la situación de la diversidad biológica.
Tomados en conjunto, los indicadores nos permiten escuadrocer las
tendencias actuales en relación con importantes aspectos de la
diversidad biológica, especialmente cuando se analizan e interpretan
como un conjunto de variables complementarias e interdependientes.
Pero hace Joerg Boethling / Alpha Presse falta realizar
investigaciones que procuren aumentar la cobertura y la calidad de
los datos básicos y las metodologías de indicadores conexas a fin de
obtener una resolución suficiente que permita determinar con confianza
el cambio general en el ritmo de la pérdida de diversidad biológica
para 2010. Por otra parte, aún hacen falta indicadores y datos en
relación con determinadas esferas de atención previstas en el marco,
en particular, las tendencias en el acceso y la distribución de los
beneficios. Faltan asimismo otros indicadores en la esfera de
atención relacionada con la protección de las innovaciones, los
conocimientos y las prácticas tradicionales.
De la información disponible hasta la fecha permite se infiere un
mensaje común: la diversidad biológica disminuye a todos los niveles
y escalas geográficas, pero las opciones de respuestas orientadas
hacia un objetivo, ya sea por medio de áreas protegidas o de
programas de gestión de recursos y prevención de la contaminación,
pueden cambiar el rumbo de esa tendencia en el caso de determinados
hábitats o especies (cuadro 2.1).

Es importante reconocer el importante vínculo existente entre
nuestra capacidad para evaluar los progresos en el logro de la meta
sobre diversidad biológica de 2010 y la probabilidad de lograr esa
meta. La aprobación en 2002 de la meta sobre diversidad biológica de
2010 y de un marco flexible para evaluar los progresos en el Plan
Estratégico del Convenio, aprobado en 2004, ha hecho que la atención
de muchos investigadores, sectores de la sociedad civil, el sector
privado, representantes de las comunidades indígenas y locales,
organizaciones y encargados de adoptar decisiones se centre en dos
cuestiones conexas: a qué altura estamos en relación con la meta de
2010 y qué hay que hacer para lograrla. No cabe duda de que las
deliberaciones en marcha sobre la necesidad de reducir y, con el
tiempo, frenar la pérdida de diversidad biológica y nuestra
capacidad para evaluar la eficacia de las medidas emprendidas al
respecto han redundado ya significativamente en la adopción de
decisiones y la realización de actividades relacionadas con la
diversidad biológica.
En el próximo capítulo se examinan los instrumentos y mecanismos
escuadrocidos en virtud del Convenio para seguir prestando
asistencia a las Partes y a los interesados directos a fin de que
superen los principales problemas y se incrementen los esfuerzos
necesarios para lograr la meta de 2010 y el objetivo a más largo
plazo de poner fin definitivamente a la pérdida de diversidad
biológica.
Capítulo 3
APLICACIÓN DEL CONVENIO SOBRE LA DIVERSIDAD BIOLÓGICA
El amplio ámbito del Convenio dificulta muchísimo la conversión de
sus disposiciones en normativas y prácticas. En los primeros diez
años que siguieron a la entrada en vigor del Convenio, la
Conferencia de las Partes se ocupó de este dilema elaborando un
amplio conjunto de orientaciones relacionadas con la conservación y
el uso sostenible de la diversidad biológica y la distribución
equitativa de los beneficios del uso de los recursos genéticos. En
las siete reuniones celebradas por la Conferencia de las Partes, se
han adoptado 182 decisiones que orientan a los Estados miembros
sobre el cumplimiento de las obligaciones que han contraído en
virtud del Convenio. En estas importantes decisiones en que se ponen
de relieve los principales aspectos de la labor del Convenio, se
escuadrocen principios y directrices para la adopción de medidas,
así como un plan para la aplicación más eficaz y coherente del
Convenio en sentido general. Respecto de esta última cuestión, la
Conferencia de las Partes, reconociendo la necesidad de evaluar la
eficacia y los progresos en la aplicación del Convenio, aprobó en
2002 un Plan Estratégico, que incluye la meta de 2010, y, en 2004,
un marco para evaluar los progresos en el logro de la meta de 2010.
En el presente capítulo, se analizan sucintamente estos instrumentos
y, utilizando como guía el Plan Estratégico, se evalúan los
progresos logrados en la aplicación del Convenio.
3.1 | El conjunto de instrumentos del Convenio: Enfoque por
ecosistemas, programas de trabajo y directrices para la adopción de
medidas
Los procesos que vinculan a los ecosistemas y a las especies,
incluidos los seres humanos, son complejos; lo que ocurra en un
lugar puede tener consecuencias imprevisibles en otro, muy lejos de
allí y muchos años después. Por tal motivo, la Conferencia de las
Partes aprobó el enfoque por ecosistemas como estrategia global para
la ordenación integrada de los recursos terrestres, hídricos y vivos
(véase el recuadro 3.1).

RECUADRO 3.1 | El enfoque por ecosistemas
El enfoque por ecosistemas es una estrategia para la gestión
integrada de los recursos terrestres, hídricos y vivos que promueve
la conservación y el uso sostenible de manera equitativa. Se basa en
la aplicación de metodologías científicas centradas en niveles de
organización biológica que abarcan los procesos, funciones e
interacciones esenciales entre los organismos y su medio ambiente, y
reconoce que los seres humanos, con su diversidad cultural, son un
componente integrante de los ecosistemas. El enfoque por ecosistemas
se puede interpretar en función de sus 12 principios y cinco
elementos de orientación operacional:
12 PRINCIPIOS
1. La elección de los objetivos de la gestión de los recursos de
tierras, hídricos y vivos debe quedar en manos de la sociedad.
2. La gestión debe estar descentralizada al nivel apropiado más
bajo.
3. Los administradores de ecosistemas deben tener en cuenta los
efectos (reales o posibles) de sus actividades en los ecosistemas
adyacentes y en otros ecosistemas.
4. Dados los posibles beneficios derivados de su gestión, es
necesario comprender y gestionar el ecosistema en un contexto
económico. Todo programa de gestión de un ecosistema deberá:
a. Disminuir las distorsiones del mercado que repercuten
negativamente en la diversidad biológica;
b. Orientar los incentivos para promover la conservación y la
utilización sostenible de la diversidad biológica;
c. Procurar, en la medida de lo posible, incorporar los costos y los
beneficios en el ecosistema de que se trate.
5. A los fines de mantener los servicios de los ecosistemas, la
conservación de la estructura y el funcionamiento de los ecosistemas
debería ser un objetivo prioritario del enfoque por ecosistemas.
6. Los ecosistemas se deben gestionar dentro de los límites de su
funcionamiento.
7. El enfoque por ecosistemas debe aplicarse a las escalas de
espacio-tiempo apropiadas.
8. Habida cuenta de las diversas escalas temporales y los efectos
retardados que caracterizan a los procesos de los ecosistemas, se
deberían establecer objetivos a largo plazo en la gestión de los
ecosistemas.
9. En la gestión debe reconocerse que el cambio es inevitable.
10. En el enfoque por ecosistemas se debe procurar el equilibrio
apropiado entre la conservación y la utilización de la diversidad
biológica, y su integración.
11. En el enfoque por ecosistemas deberían tenerse en cuenta todas
las formas de información pertinente, incluidos los conocimientos,
las innovaciones y las prácticas de las comunidades científicas,
indígenas y locales.
12. En el enfoque por ecosistemas deben intervenir todos los
sectores de la sociedad y las disciplinas científicas pertinentes.
CINCO ELEMENTOS DE ORIENTACIÓN OPERACIONAL
I. Prestar atención prioritaria a las relaciones y los procesos
propios del ecosistema.
II. Mejorar la distribución de los beneficios.
III. Utilizar prácticas de gestión adaptables.
IV. Aplicar medidas de gestión a escala apropiada para el asunto que
se esté abordando, descentralizando esa gestión al nivel más bajo,
según proceda.
V. Asegurar la cooperación intersectorial.
Las Partes pueden aplicar el enfoque a nivel nacional a fin de
lograr un equilibrio entre los tres objetivos del Convenio.
La Conferencia de las Partes se ha guiado por el enfoque por
ecosistemas en el diseño de cada uno de los siete programas de
trabajo temáticos del Convenio. En correspondencia con la mayoría de
los principales biomas del planeta, cada programa de trabajo
escuadroce una visión de la labor futura; determina posibles
actividades y productos; y recomienda un calendario y los medios
para conseguir esos productos (recuadro 3.2). Además, la Conferencia
de las Partes aprobó programas de trabajo interrelacionados sobre
transferencia de tecnología, taxonomía y áreas protegidas.




RECUADRO 3.2 | Programas de trabajo del Convenio
DIVERSIDAD BIOLÓGICA AGRÍCOLA
Actividades principales:
* Analizar la situación y las tendencias de la diversidad biológica
agrícola del mundo
* Señalar las prácticas administrativas y las tecnologías que
promuevan lo positivo y mitigar los impactos negativos de la
agricultura en la diversidad biológica
* Fortalecer las capacidades de los agricultores y de las
comunidades indígenas y locales para la ordenación sostenible de la
diversidad biológica agrícola
* Elaborar planes o estrategias nacionales para la conservación y el
uso sostenible de la diversidad biológica agrícola
DIVERSIDAD BIOLÓGICA DE LAS TIERRAS SECAS Y SUBHÚMEDAS Actividades
principales:
* Evaluar la situación y las tendencias de la diversidad biológica
de las tierras áridas y subhúmedas
* Determinar áreas concretas valiosas para la diversidad biológica
* Elaborar indicadores de la diversidad biológica de las tierras
áridas y subhúmedas y
* Fomentar los conocimientos de los procesos ecológicos, físicos y
sociales que afectan a la diversidad biológica
* Determinar los beneficios locales y mundiales derivados de la
diversidad biológica de las tierras áridas y subhúmedas
* Señalar las mejores prácticas de gestión y promover medidas para
la conservación y el uso sostenible de la diversidad biológica
* Apoyar los medios de vida sostenibles
DIVERSIDAD BIOLÓGICA DE LOS BOSQUES Actividades principales:
* Aplicar el enfoque por ecosistemas a la ordenación forestal
* Reducir las amenazas a la diversidad biológica forestal
* Proteger, recuperar y restaurar la diversidad biológica forestal
* Promover el uso sostenible de la diversidad biológica forestal
* Promover la distribución de los beneficios derivados del uso de
los recursos genéticos forestales
* Mejorar el entorno institucional propicio
* Tratar de resolver las fallas y distorsiones socioeconómicas
* Aumentar la educación, participación y concienciación del público
* Mejorar la evaluación de la diversidad biológica forestal y el
conocimiento del funcionamiento de los ecosistemas
* Mejorar el tratamiento de la información para la evaluación y la
vigilancia
DIVERSIDAD BIOLÓGICA DE LAS AGUAS INTERIORES
Actividades principales:
* Integrar la diversidad biológica en la ordenación de los recursos
hídricos y las cuencas hidrográficas y en los planes y políticas
sectoriales pertinentes
* Establecer y conservar sistemas de protección de los ecosistemas
de aguas interiores
* Prevenir la introducción de especies exóticas invasoras
* Alentar la aplicación de métodos innovadores basados en
tecnologías de bajo costo a la ordenación de los recursos hídricos
* Crear incentivos para la conservación y el uso sostenible de la
diversidad biológica de las aguas interiores
* Profundizar en el conocimiento de la diversidad biológica de las
aguas interiores y de las amenazas a los ecosistemas de aguas
interiores
* Llevar a cabo evaluaciones rigurosas del impacto
* Introducir acuerdos de vigilancia de la diversidad biológica de
las aguas interiores
DIVERSIDAD BIOLÓGICA MARINA Y COSTERA
Actividades principales:
* Aplicar la gestión integrada de las zonas marinas y costeras (GIZMC)
* Promover la conservación y el uso sostenible de los recursos vivos
marinos y costeros
* Establecer y mantener las zonas marinas y costeras verdaderamente
protegidas
* Prevenir o reducir al mínimo los efectos negativos de la
maricultura
* Prevenir la introducción de especies exóticas invasoras
DIVERSIDAD BIOLÓGICA DE LAS MONTAÑAS
Actividades principales:
* Prevenir y mitigar los impactos de las principales amenazas a la
diversidad biológica de las montañas
* Proteger, recuperar y restaurar la diversidad biológica de las
montañas
* Promover el uso sostenible de los recursos biológicos de las
montañas
* Promover el acceso a los beneficios derivados del uso de los
recursos genéticos y su distribución
* Conservar la diversidad genética en los ecosistemas de montañas
* Perfeccionar el marco jurídico, normativo e institucional
* Preservar los conocimientos y las prácticas de las comunidades
indígenas y locales
* Establecer la colaboración regional y transfronteriza
* Mejorar la identificación, evaluación y vigilancia de la
diversidad biológica de las montañas
* Mejorar la investigación, la cooperación, la transferencia de
tecnología y otros formas de fortalecimiento de la capacidad
* Aumentar la educación, participación y concienciación del público
DIVERSIDAD BIOLÓGICA DE LAS ISLAS
Actividades principales:
* Conservar y restaurar los principales ecosistemas terrestres y
marinos importantes para la diversidad biológica, las sociedades y
las economías de las islas
* Establecer sistemas nacionales y regionales de las zonas
protegidas para conservar poblaciones viables de determinadas
especies insulares
* Aumentar el conocimiento del material genético de importancia para
las islas y conservarlo
* Prevenir la circulación de especies exóticas invasoras entre y
dentro de las islas y elaborar planes de ordenación a largo plazo en
relación con las especies prioritarias
* Aplicar medidas de adaptación al cambio climático y de mitigación
de éste en la planificación y las estrategias sobre uso de la tierra
y zonas costeras
El programa de trabajo sobre áreas protegidas promete ser un
elemento fundamental en el logro de los objetivos del Convenio. La
finalidad del programa es escuadrocer para 2010 redes amplias,
ecológicamente representativas y administradas con eficacia respecto
de las áreas terrestres protegidas y para 2012 respecto de las áreas
marinas protegidas. En el programa se indican a grandes rasgos las
actividades directas encaminadas a escuadrocer y administrar estas
redes, así como las actividades de apoyo para promover un entorno
normativo, institucional y socioeconómico propicio.
Los programas de trabajo del Convenio se complementan con un
conjunto de principios y directrices elaborados para las cuestiones
interrelacionadas, que se estima atañen a todas las esferas
temáticas, entre ellas la vigilancia de la diversidad biológica, la
evaluación del impacto, los incentivos y las especies exóticas
invasoras (recuadro 3.3).

La finalidad de estos principios y
directrices es prestar asistencia técnica a las Partes en la
ejecución de los programas de trabajo.
La Conferencia de las Partes aprobó también una Estrategia Mundial
para la Conservación de las Especies Vegetales, que consta de 16
metas específicas encaminadas a lograr un conjunto de resultados
mensurables para 2010. La Estrategia constituye un marco para que
todos los interesados directos coordinen sus actividades en función
del logro de esas metas.
Los programas de trabajo temáticos y los instrumentos y la
orientación a los que se acaba de hacer referencia se elaboraron
gracias a los esfuerzos del Órgano Subsidiario de Asesoramiento
Científico, Técnico y Tecnológico del Convenio (OSACTT), basados en
el asesoramiento científico disponible más cualificado,
proporcionado por distintos grupos de expertos. Se han creado
también algunos grupos de trabajo que ayudan a la puesta en
práctica. Se escuadroció un grupo de trabajo encargado de examinar
la ejecución del programa de trabajo sobre áreas protegidas y otro
encargado de examinar los progresos en la aplicación del Convenio en
sentido general. Además, hay grupos de trabajo que se ocupan
concretamente de los conocimientos, innovaciones y prácticas
tradicionales y del acceso a los beneficios y su distribución. Este
último grupo inició negociaciones para elaborar un régimen
internacional sobre el acceso a los beneficios y su distribución.
La finalidad del Protocolo de Cartagena sobre Seguridad de la
Biotecnología, elaborado en el marco del Convenio y aprobado como
instrumento jurídico por derecho propio en 2000, es asegurar que la
biotecnología moderna no se utilice en perjuicio de la diversidad
biológica y tenga en cuenta todos los riesgos para la salud humana.
En septiembre de 2004, el Protocolo entró en vigor. Desde entonces,
las Partes en el Protocolo se han reunido dos veces para formular
decisiones sobre cuestiones como la evaluación de los riesgos, la
responsabilidad y la indemnización, la creación de capacidad, el
intercambio de información y el etiquetado.
A nivel nacional, las cláusulas del Convenio y las decisiones de la
Conferencia de las Partes se llevan a la práctica por medio de
estrategias y planes de acción nacionales sobre diversidad
biológica. Dado que las Partes tienen la responsabilidad primordial
de aplicar el Convenio, las estrategias y planes de acción
nacionales sobre diversidad biológica son un elemento central para
la consecución de los objetivos del Convenio. Como se explica más
adelante al considerar los progresos logrados en relación con la
meta 3 del Plan Estratégico, muchas Partes han elaborado estrategias
y planes de acción nacionales sobre diversidad biológica, y algunas
los han actualizado para incorporar las condiciones que han cambiado
desde su aprobación.
3.2 | Logro de las metas del Plan Estratégico: adelantos registrados
hasta la fecha
Reconociendo la necesidad de una aplicación más efectiva y coherente
del Convenio, la Conferencia de las Partes aprobó un Plan
Estratégico en 2002 para orientar la aplicación del Convenio. La
finalidad del Plan es frenar la pérdida de diversidad biológica de
manera de asegurar beneficios constantes. El Plan Estratégico se
basa en la afirmación de que la diversidad biológica sigue siendo el
fundamento vivo del desarrollo sostenible, de que se debe procurar
una solución a las amenazas a la diversidad biológica; de que el
Convenio es un instrumento esencial para la realización del
desarrollo sostenible; y de que se pueden y se deben superar los
obstáculos a la aplicación.
De ahí se infiere que la misión del Plan Estratégico es lograr que
las Partes se comprometan a conseguir de manera más eficaz y
coherente los tres objetivos del Convenio, de manera que en 2010 se
haya reducido significativamente el ritmo actual de pérdida de
diversidad biológica a nivel mundial, regional y nacional como
contribución a la mitigación de la pobreza y para beneficio de toda
la vida en la Tierra. En el contexto de esta misión, el Plan consta
de cuatro metas, en cada una de las cuales se proponen cuatro o
cinco submetas. En los párrafos que siguen examinamos los progresos
logrados en la consecución de las cuatro metas y las 18 submetas del
Plan Estratégico, basándonos en la evaluación realizada en fecha
reciente por el Grupo de Trabajo encargado del Examen de la
Aplicación del Convenio. En el cuadro 3.1 se ofrece un resumen
gráfico de esta evaluación.


META 1
El Convenio cumple su función rectora en cuestiones internacionales
relacionadas con la diversidad biológica.
La meta 1 del Plan Estratégico es promover la cooperación
internacional en apoyo del Convenio. Se han logrado adelantos
razonables hacia este fin (cuadro 3.1). El Convenio desempeña una
importantísima función en la elaboración del programa común a
distintos convenios y organizaciones relacionados con la diversidad
biológica, debido en parte a la evidente importancia y al atractivo
general de la meta de 2010. La meta recibió el apoyo de la Cumbre
Mundial sobre el Desarrollo Sostenible, además fue adoptada o
reconocida por la Convención de Ramsar sobre los humedales, la
Convención sobre la conservación de las especies migratorias de
animales silvestres, la Convención sobre el Comercio Internacional
de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES) y por
algunas organizaciones no gubernamentales. Además, el marco para
vigilar los progresos en el logro de la meta de 2010 se ha adaptado
para que se utilice en la región de Europa. Muchos en la comunidad
científica han aceptado el reto de seguir elaborando el marco, por
lo que se están llevando a cabo algunas actividades de apoyo a la
aplicación regional y nacional del marco.
Al invitar a los demás instrumentos y procesos internacionales a
integrar las cuestiones relacionadas con la diversidad biológica en
su labor, la Conferencia de las Partes ha logrado impulsar la
promoción de la coherencia normativa a nivel mundial. La Convención
Internacional de Protección Fitosanitaria, por ejemplo, elaboró
normas fitosanitarias que abarcan algunos de los intereses del
Convenio sobre la Diversidad Biológica en relación con las especies
exóticas invasoras. De igual modo, se elaboró el Tratado
Internacional sobre los Recursos Fitogenéticos para la Alimentación
y la Agricultura en consonancia con el Convenio. La coherencia
normativa se promueve también mediante programas de trabajo
conjuntos, como se demuestra con la aprobación de una orientación
común al Convenio y a la Convención de Ramsar sobre los humedales
sobre la evaluación del impacto.
Una colaboración más estrecha entre el Convenio sobre la Diversidad
Biológica y las otras cuatro convenciones relacionadas con la
diversidad biológica (véase el recuadro 3.4) augura nuevas
oportunidades de aumentar la coherencia normativa.
Otros procesos internacionales participan cada vez más en la
aplicación de las políticas basadas en el Convenio. La Asociación
Mundial para la Conservación de Especies Vegetales, el Programa de
Mares Regionales del PNUMA, la Iniciativa sobre cuencas fluviales,
el Programa mundial sobre especies invasoras y otras iniciativas han
prometido apoyar o movilizar el apoyo a la ejecución de los
distintos programas de trabajo. Sin embargo, todavía queda mucho por
hacer, sobre todo para fortalecer el apoyo de las organizaciones
internacionales y regionales a la aplicación por las Partes. Sin esa
asistencia técnica, es improbable que se logren resultados positivos
para la diversidad biológica. Es indispensable también lograr
progresos importantes a fin de integrar las cuestiones de la
diversidad biológica en sectores que no sean el del medio ambiente,
en la labor de las organizaciones y procesos internacionales
relacionados con el comercio, el desarrollo, la agricultura, la
pesquería y la silvicultura. Esa cooperación intersectorial es uno
de los aspectos de la incorporación de la diversidad biológica en
las actividades principales, problema que se analiza en profundidad
en el capítulo 4.
META 2
Las Partes han mejorado su capacidad financiera, de recursos
humanos, científica, técnica y tecnológica para aplicar el Convenio.
La aplicación del Convenio a nivel nacional requiere que las Partes
tengan acceso a suficientes recursos financieros, humanos,
científicos, técnicos y tecnológicos. Sin esos recursos, es
improbable que se logren los objetivos del Convenio.
Lamencuadromente, pese a importantes esfuerzos realizados, los
progresos en la consecución de esta meta seguirán siendo limitados.
Si bien la mayoría de los recursos financieros para la conservación
y el uso sostenible de la diversidad biológica provienen de fuentes
internas, tanto en países desarrollados como en países en
desarrollo, los recursos externos suelen ser importantes para
encauzar las actividades relacionadas directamente con la aplicación
del Convenio. Por ejemplo, la mayoría de las actividades nacionales
de planificación y aplicación de la diversidad biológica se han
iniciado y asociado con determinados recursos financieros externos,
en particular los provenientes del Fondo para el Medio Ambiente
Mundial (FMAM), el principal mecanismo financiero del Convenio. La
aplicación ulterior del Convenio y la intensificación de las
actividades de aplicación seguirán dependiendo, en cierta medida, de
la disponibilidad de recursos financieros internacionales.

Sin embargo, la financiación total de la ayuda asignada para los
objetivos del Convenio parece disminuir o, en el mejor de los casos,
estancarse. Desde 1997, el FMAM ha aportado un promedio de 150
millones de dólares anuales para apoyar la aplicación del Convenio.
Pese a que se han ampliado los programas de trabajo del Convenio, la
asignación media anual del FMAM para diversidad biológica ha
registrado un cambio puramente marginal. En lo que respecta a la
financiación de la ayuda bilateral, las cifras extrapoladas del
estudio realizado por la Organización de Cooperación y Desarrollo
Económicos (OCDE) (véase la página 40) indican que la financiación
para apoyar los objetivos del Convenio es del orden de los mil
millones de dólares de los EE.UU. anuales, aunque muestra una
tendencia a disminuir.
Probablemente haya que adoptar nuevas estrategias para conseguir más
recursos financieros para la diversidad biológica. La ayuda al
desarrollo de los países en desarrollo adopta cada vez más la forma
de apoyo al presupuesto general y se asigna cada vez menos a usos
específicos. Para que las actividades de conservación y uso
sostenible de la diversidad biológica reciban financiación, los
gobiernos tendrán que incorporar las cuestiones relacionadas con la
diversidad biológica en los procesos de planificación del desarrollo
nacional pertinentes, como los documentos de estrategia de lucha
contra la pobreza (DELP) (más información al respecto en el capítulo
4). En cambio, convencer a los encargados de formular políticas y a
los planificadores a que lo hagan obligará a conocer mejor la
función de la diversidad biológica para asegurar el desarrollo
sostenible y apoyar la lucha contra la pobreza. Un mayor
reconocimiento del valor de la diversidad biológica y de los
servicios de los ecosistemas que la diversidad biológica sostiene
alentaría también la liberación de recursos internos en apoyo de los
objetivos del Convenio, lo que reduciría la dependencia de la ayuda
extranjera. En algunos casos, la creación de mercados para los
servicios de los ecosistemas relacionados con la diversidad
biológica podría también generar importantes recursos internos que
se emplearían en actividades de conservación y uso sostenible.
Es igualmente difícil superar la falta de recursos humanos y
tecnológicos. Muchas de las Partes, en particular los países en
desarrollo y los países con economías en transición, carecen tanto
del personal calificado como de la infraestructura tecnológica e
institucional para ejecutar totalmente los programas de trabajo del
Convenio. La acción coordinada y el uso flexible de los instrumentos
del Convenio, en particular el programa de trabajo sobre
transferencia de tecnología y el mecanismo de intercambio de
información, podrían ayudar a rectificar esa situación.
META 3 Las estrategias y planes de acción nacionales sobre
diversidad biológica y la integración de las cuestiones relacionadas
con la diversidad biológica en los sectores pertinentes sirven como
marco eficaz para conseguir los objetivos del Convenio.
Tienen suma importancia los progresos en el logro de la meta 3, que
se relaciona con la planificación y aplicación a nivel nacional
necesarias para lograr los objetivos del Convenio. Aunque las Partes
se involucren en los procesos del Convenio (por ejemplo, asistiendo
a las reuniones, escuadrociendo coordinadores nacionales y
presentando informes), esto no basta a los efectos de la aplicación.
A fines de 2005, prácticamente el 79% de las Partes (131 de 188)
había completado sus estrategias y planes de acción nacionales sobre
diversidad biológica o instrumentos equivalentes (véase la figura
3.1). Otras Partes habían preparado proyectos o contaban con
estrategias y planes de acción nacionales sobre diversidad
biológica, que esperaban la aprobación de los gobiernos. Asimismo,
una de cada tres Partes que respondió a esta pregunta en su tercer
informe nacional explicó que había creado estrategias y planes de
acción nacionales amplios sobre diversidad biológica e integrado los
tres objetivos del Convenio sobre la Diversidad Biológica en los
principales planes, programas y políticas sectoriales. Sin embargo,
es difícil determinar hasta qué punto estos instrumentos normativos
se aplican y son eficaces para integrar las cuestiones de la
diversidad biológica en los distintos sectores. Se están revisando a
fondo las directrices relacionadas con los informes nacionales para
obtener mejor información de las Partes sobre este tema, como
recomendó el Grupo de Trabajo sobre el examen de la aplicación del
Convenio.
La información disponible de otros procesos indica que, en la
práctica, hay muy poca integración. Los análisis del Banco Mundial
sobre los documentos de estrategia de lucha contra la pobreza y del
Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) acerca de
los informes de países sobre los progresos en el logro de los
Objetivos de Desarrollo del Milenio demuestran que es muy poco lo
que se habla en esos documentos de las cuestiones relacionadas con
la diversidad biológica, si acaso se mencionan. Pese a que en
algunos documentos de estrategia de lucha contra la pobreza se habla
del deterioro de la diversidad biológica, no se explican los
vínculos entre la diversidad biológica y el bienestar humano y muy
pocos contienen políticas para integrar la diversidad biológica en
las políticas de lucha contra la pobreza. De los 100 informes de
países analizados, el PNUD llegó a la conclusión de que sólo 17
incluían metas en relación con la cubierta forestal o las áreas
protegidas vinculadas con el ODM 7 (“Garantizar la sostenibilidad
del medio ambiente”). Algunos países de África al sur del Sahara
mencionaron las consecuencias de la pérdida de diversidad biológica
para los medios de vida, pero, en general, se habló poco de la
diversidad biológica en relación con los Objetivos de Desarrollo del
Milenio, con excepción del ODM 7.
Para que se logren progresos importantes en la meta 3, cada Parte
deberá escuadrocer metas nacionales apropiadas dentro del marco
flexible escuadrocido por la Conferencia de las Partes y centrar
posteriormente los esfuerzos nacionales en lograrlas. También se
debe poner más empeño en incorporar las cuestiones de la diversidad
biológica en las políticas, estrategias y programas nacionales para
el desarrollo sostenible y la reducción de la pobreza, lo que
incluye la integración sectorial de las cuestiones de la diversidad
biológica, y hacer hincapié en sectores como la planificación del
uso de la tierra, la agricultura, la silvicultura y la pesca. El
Convenio dispone ya de algunos instrumentos para facilitar la
integración intersectorial y la incorporación de la diversidad
biológica en la adopción de decisiones, que abarca el enfoque por
ecosistemas y la aplicación de la evaluación ambiental estratégica.
Estas cuestiones se examinan en el capítulo 4.
RECUADRO 3.5 | El estudio de
viabilidad relacionado con la diversidad biológica
El “estudio de viabilidad relacionado con la diversidad biológica”
se basa en la necesidad de una empresa de mantener su ventaja
relativa y su sostenibilidad a largo plazo. Si bien algunas empresas
tal vez opten por integrar las consideraciones relacionadas con la
diversidad biológica en sus prácticas debido a que es “lo correcto”
o simplemente como práctica de relaciones públicas, un número cada
vez mayor de empresas, en particular las que dependen
fundamentalmente de la diversidad biológica, o causan un mayor
impacto en ella, están invirtiendo en la diversidad biológica a fin
de mantener y aumentar sus ganancias.
En las industrias cuyas actividades han afectado en gran medida la
diversidad biológica, la productividad de una empresa, y a menudo su
ventaja relativa, se verán influenciadas por su historial en materia
de diversidad biológica, que consta de: cumplimiento de las normas
jurídicas; aplicación de las normas industriales; atención a las
demandas de las comunidades locales, los grupos de la sociedad civil
y los interesados directos; y aplicación de normas impulsadas por
los consumidores, como son los planes de certificación para la
madera y los mariscos.
Dado que las expectativas de la sociedad y los requisitos jurídicos
favorecen cada vez más la diversidad biológica, las empresas que
tienen un buen historial en materia de diversidad biológica tendrán
una importante ventaja sobre las que no lo tienen. El historial de
una empresa en materia de diversidad biológica influirá su capacidad
de acceder a los recursos terrestres, marinos y otros recursos
naturales para sus operaciones, así como su capacidad para obtener
tanto el derecho legal y social de realizar actividades en
determinada zona. También afectara el acceso de una empresa al
capital y al seguro, en particular dado que los inversionistas, las
instituciones financieras y las empresas aseguradoras reconocen cada
vez más que el impacto en la pérdida de diversidad biológica es un
riesgo material para la actividad empresarial.
En el caso de empresas minoristas u otras empresas que interactúan
directamente con el público, tener un buen historial en materia de
diversidad biológica facilitará también el acceso a los mercados de
consumidores, en particular a medida que aumente el conocimiento de
éstos acerca de la importancia de la diversidad biológica. En todas
las industrias, un buen historial puede contribuir también a atraer
y retener a empleados muy calificados.
Además, en el caso de las industrias que dependen de la diversidad
biológica, sus componentes o los servicios de los ecosistemas
apoyados por la diversidad biológica, la pérdida de diversidad
biológica es un riesgo para la producción que podría fomentar la
inseguridad en las cadenas de suministros, una disminución de la
productividad, poca fiabilidad de los servicios y mala calidad de
los productos. En esas industrias, las empresas que minimicen sus
efectos negativos en la diversidad biológica e inviertan en la salud
de los ecosistemas estarán ayudando a garantizar la sostenibilidad
de sus actividades.
META 4 Mejor comprensión de la importancia de la diversidad
biológica y del Convenio, lo que ha llevado a un mayor compromiso
respecto de la aplicación por parte de todos los sectores de la
sociedad.
Los progresos en el logro de esta meta son muy variables. Los
actuales programas de comunicación, educación y sensibilización del
público de las Partes no bastan para abordar la falta generalizada
de conocimientos y comprensión de la diversidad biológica y de la
importancia del Convenio. Sin embargo, la voluntad política para
atender la crisis en materia de diversidad biológica redundaría en
un mayor conocimiento público de la diversidad biológica y su
relación con el bienestar humano. Ese conocimiento tiene que
incluirse en los programas de enseñanza básica y promoverse a través
de los medios de información en general.
Los representantes de las comunidades indígenas y locales, así como
muchas organizaciones de la sociedad civil, se han involucrado de
lleno en los procesos del Convenio, asisten a las reuniones y
aportan sus conocimientos especializados. Pero la participación de
las comunidades indígenas y locales a nivel nacional suele ser
limitada, y varía mucho de un país a otro, lo que indica la
necesidad de escuadrocer mecanismos de participación adecuados.
Avanzan las gestiones encaminadas a comprometer a los principales
agentes e interesados directos en la integración de cuestiones de la
diversidad biológica en otros sectores que no sean el medio
ambiente, y se están creando nuevos instrumentos y herramientas que
ayudarán en este proceso, pero todavía hay que seguir desbrozando
este camino. Hay muchos ejemplos positivos de compromiso con
organizaciones no gubernamentales, que se podrían promover más
mediante el escuadrocimiento de una alianza mundial pro diversidad
biológica e iniciativas análogas. Hasta hace poco tiempo, el sector
privado participaba muy poco en la labor del Convenio a cualquier
nivel, pese a los importantes impactos de sus actividades en la
diversidad biológica. Por medio de la iniciativa “Las empresas y la
difícil meta de 2010 sobre diversidad biológica”, se reconoce cada
vez más el “estudio de viabilidad” en relación con la diversidad
biológica (véase el recuadro 3.5), que aumenta las oportunidades
concretas de promover la participación del sector privado
Conclusión
Cuando se analizan estas cuatro metas del Plan Estratégico, se hace
evidente que, si bien se han logrado adelantos en algunos aspectos,
hace falta adoptar más medidas urgentes a nivel nacional. Es en este
nivel que se debe hacer hincapié en la aplicación del Convenio, para
que se puedan lograr resultados palpables en materia de diversidad
biológica. Las medidas adoptadas en relación con una esfera en
particular parecen fundamentales: la incorporación de la diversidad
biológica en esferas ajenas al medio ambiente en rigor y en todas
las políticas y planes sectoriales pertinentes (metas 3 y 1 del Plan
Estratégico). La incorporación en las actividades principales no
sólo promete reducir los impactos directos sobre la diversidad
biológica, a medida que los sectores económicos modifican sus
actividades, sino que también permitirá sensibilizar más acerca de
la importancia de la diversidad biológica (meta 4). Un mayor
reconocimiento del valor de la diversidad biológica puede traducirse
en un aumento de la voluntad política de efectuar el cambio y
movilizar más recursos (meta 2) necesarios para lograr progresos
reales. Las posibilidades de incorporar la diversidad biológica en
los principales sectores se analiza en el capítulo siguiente, como
parte del análisis general de las perspectivas y dificultades para
lograr la meta de 2010.

Capítulo 4
PERSPECTIVAS Y DIFICULTADES PARA LOGRAR LA META SOBRE DIVERSIDAD
BIOLÓGICA DE 2010
El estudio de las actuales tendencias de la diversidad biológica
realizado en el capítulo 2 permitió llegar a la conclusión de que,
considerando el conjunto de indicadores principales, se sigue
perdiendo diversidad biológica. El análisis del estado de la
aplicación del Convenio presentado en el capítulo 3 reveló que, pese
a los evidentes progresos logrados en algunos aspectos, es
indispensable adoptar nuevas medidas urgentes a nivel nacional. En
este contexto, en el presente capítulo se analiza la perspectiva de
lograr la meta sobre diversidad biológica de 2010 y se señalan
algunas de las principales dificultades con que se tropezará. Al
analizar las perspectivas y dificultades para lograr la meta de 2010
partimos en el presente capítulo no sólo del análisis de los
indicadores principales del capítulo 2, sino también de los
resultados de la Evaluación de Ecosistemas del Milenio. Esta
Evaluación fue el estudio mundial más amplio jamás realizado de las
relaciones entre el bienestar humano y los ecosistemas, ya que en
ella participaron más de 1 300 expertos de 95 países. La Evaluación
de Ecosistemas del Milenio es importante también por ser una
respuesta directa a las solicitudes de información recibidas de
instrumentos internacionales relativos al medio ambiente, como el
Convenio sobre la Diversidad Biológica, a los efectos de que se
prestara atención también a las necesidades de los demás interesados
directos, entre ellos la comunidad empresarial, la sociedad civil y
los pueblos indígenas. Las principales conclusiones de la Evaluación
relacionadas con la diversidad biológica se resumen en el recuadro
4.1.
Los indicadores principales y la Evaluación de Ecosistemas del
Milenio ofrecen en conjunto un cuadro de la pérdida constante de
diversidad biológica a todos los niveles. La superficie de los
bosques tropicales, de muchos humedales y de otros hábitats
naturales se está reduciendo y está cada vez más fragmentada;
disminuyen las zonas de distribución y el número de poblaciones de
muchos grupos de especies; y cada vez más especies se ven en peligro
de extinción. De hecho, en la Evaluación de Ecosistemas del Milenio
se llega a la conclusión de que la diversidad biológica se pierde a
ritmos sin precedentes en la historia de la humanidad, lo que pone
de manifiesto la magnitud del problema que tenemos delante para
lograr la meta sobre diversidad biológica de 2010.
Como se pone de manifiesto en la Evaluación, la pérdida de
diversidad biológica y el deterioro de los servicios de los
ecosistemas influyen también en el bienestar de las personas, sobre
todo de las más pobres. Como se plantea en el capítulo 1, los pobres
sufrirán en forma desproporcionada como resultado de su dependencia
directa de los ecosistemas para procurar sus medios de vida y su
incapacidad para proveerse de sucedáneos, cuando se degraden los
bienes y servicios que proporcionan los ecosistemas. Esta cruda
realidad apunta a la necesidad de no escatimar esfuerzos para
cumplir la meta de 2010.
Si bien las tendencias elucidadas por los indicadores del capítulo 2
y las conclusiones de la Evaluación de Ecosistemas del Milenio no
dejan lugar para la autocomplacencia, tampoco dan a entender que sea
imposible avanzar en la consecución de la meta sobre diversidad
biológica de 2010. En este sentido, vienen especialmente al caso
tres de las conclusiones de la Evaluación de Ecosistemas del
Milenio:
* Primera, si bien harán falta “esfuerzos adicionales sin
precedentes” para lograr la meta sobre diversidad biológica de 2010
a nivel nacional, regional y mundial, con las respuestas apropiadas
a esos niveles, en particular el nacional, es posible lograr para
2010 una reducción del ritmo de la pérdida de diversidad biológica
en relación con determinados componentes de la diversidad biológica
o determinados indicadores y en determinadas regiones.
* Segunda, se puede alcanzar la mayoría de las metas que ha
escuadrocido el Convenio como parte de su marco para evaluar los
adelantos en el logro de la meta de 2010, siempre y cuando se
adopten las medidas necesarias que se analizan en la sección 4.1.
* Tercera, ya se han elaborado, en lo fundamental, los instrumentos
necesarios para lograr la meta de 2010, como son los programas de
trabajo, los principios y las directrices, como se explica en el
capítulo 3.
Se deben aprovechar estas conclusiones que deberán impulsar la
acción de las Partes y la sociedad civil. Es posible lograr
progresos reales aplicando los instrumentos de que ya se dispone en
virtud del Convenio.
Por su parte, las conclusiones de la Evaluación de Ecosistemas del
Milenio plantean nuevos problemas al Convenio que tendrán que
abordarse a medida que se aplique y que guardan relación con la
necesidad de tomar en consideración los impulsores del cambio de
manera más directa en los programas de trabajo del Convenio (como se
examina en la sección 4.2) e integrar plenamente las cuestiones
relacionadas con la diversidad biológica en las actividades y
políticas de sectores económicos que repercuten en la diversidad
biológica (como se analiza en la sección 4.3).
Además, a partir tanto del análisis de las tendencias actuales como
del estudio de futuros hipotéticos verosímiles, la Evaluación de
Ecosistemas del Milenio pronostica que, en el futuro previsible y
con toda certeza después de 2010, probablemente se siga perdiendo
diversidad biológica y continúe en particular la pérdida de
diversidad de especies y la transformación de los hábitats. Ello
obedece, en gran medida, a la inercia de los sistemas ecológico y
humano y al hecho de que de por sí los impulsores de la pérdida de
diversidad biológica son, en líneas generales, constantes o cada vez
más numerosos. Esto repercute en la visión a largo plazo del
Convenio, expresada en el Plan Estratégico, que es frenar la pérdida
de diversidad biológica. Dados los tiempos de respuesta
característicos de los sistemas político y socioeconómico y de los
sistemas ecológicos, los objetivos y las metas a corto plazo no
bastan por sí solos como marco normativo: hacen falta también
objetivos y metas a más largo plazo que orienten la política y las
medidas que se adopten. Se prevé completar para 2010 la elaboración
de estos objetivos y metas, emprendida como parte del examen del
Plan Estratégico.
La Evaluación de Ecosistemas del
Milenio pronostica que, en el futuro previsible y con toda certeza
después de 2010, probablemente se siga perdiendo diversidad
biológica y continúe en particular la pérdida de diversidad de
especies y la tansformación de los hábitats.
4.1 | Perspectivas de lograr los objetivos y
las metas del marco aprobado del Convenio para evaluar los progresos
en el logro de la meta de 2010
El marco aprobado por la Conferencia de las Partes para evaluar los
progresos en el logro de la meta sobre diversidad biológica de 2010
contiene no sólo indicadores para evaluar la situación y las
tendencias de la diversidad biológica, sino también un conjunto de
objetivos y metas para avanzar hacia la meta sobre diversidad
biológica de 2010, como se explicó antes. Es muy pronto para
determinar los progresos en el logro de esos objetivos y metas. Pero
las perspectivas de lograrlos se pueden analizar ya sobre la base de
las tendencias actuales y mediante la consideración de futuros
hipotéticos verosímiles, como se hizo como parte de la Evaluación de
Ecosistemas del Milenio.
Hay mejores perspectivas de que se logren algunas metas y no otras.
La Evaluación confirma que es posible lograr muchas de las metas
encaminadas a proteger los componentes de la diversidad biológica,
si se llevan a la práctica las opciones de respuesta que ya se han
incorporado a los programas de trabajo del Convenio sobre la
Diversidad Biológica. Ahora bien, todo parece indicar que es muy
poco probable que a nivel mundial se puedan lograr para 2010 todas
las metas destinadas a abordar las amenazas a la diversidad
biológica, aunque algunas se puedan lograr a una escala más pequeña.
También será muy difícil alcanzar las metas de mantener, hasta 2010
y también durante todo el siglo XXI, los bienes y servicios con que
la diversidad biológica apoya el bienestar humano. El cuadro 4.1
ofrece un análisis de las perspectivas actuales para alcanzar cada
una de las metas del marco


4.2 | Cómo abordar los impulsores de la pérdida de diversidad
biológica en los programas de trabajo del Convenio
La magnitud del problema de lograr la meta sobre diversidad
biológica de 2010 radica en el hecho de que se prevé que la mayoría
de los impulsores directos de la pérdida de diversidad biológica, a
saber, el cambio del hábitat, el cambio climático, la introducción
de especies exóticas invasoras, la explotación en exceso y la carga
de nutrientes, permanezca constante o aumente en el futuro
inmediato. La figura 4.1 ejemplifica la importancia relativa de
estos impulsores para los distintos tipos de ecosistemas.
En la Evaluación de Ecosistemas del Milenio se llega a la conclusión
de que los progresos que se logren al abordar la pérdida de
diversidad biológica harán que se adopten otras medidas para tratar
de buscar solución a los principales impulsores directos de la
pérdida de diversidad biológica. En vista de ello cabría mejorar la
asignación de prioridades y reorientar mejor algunos elementos de
los programas de trabajo del Convenio sobre la Diversidad Biológica
a fin de procurar una contrapartida apropiada a los impulsores de la
pérdida de diversidad biológica, como se analiza en la presente
sección.
Respecto de los ecosistemas terrestres, el impulsor directo más
importante del cambio en los últimos 50 años ha sido el cambio del
hábitat. Se pronostica que el cambio del uso de la tierra seguirá
siendo uno de los principales impulsores de la pérdida de diversidad
biológica, sobre todo debido a la expansión agrícola en las zonas de
bosques tropicales y subtropicales, las praderas y las sabanas, en
particular en África al sur del Sahara. Tal vez haya que abordar de
manera más directa los problemas del cambio de uso de la tierra
planteados por la agricultura, como se analiza en la sección 4.3,
incluso en el contexto del programa de trabajo sobre la diversidad
biológica agrícola. La urbanización, el desarrollo de la
infraestructura del transporte y el turismo y el desarrollo de la
acuicultura ejercen otros tipos de presiones, sobre todo en las
zonas costeras.
La degradación de las tierras áridas es otra de las principales
preocupaciones en relación con los ecosistemas terrestres, que se
aborda adecuadamente en el programa de trabajo sobre diversidad
biológica de las tierras áridas y semihúmedas del Convenio. Entre 10
y 20% de tierras áridas están expuestas ya a una persistente
reducción de su capacidad de prestar servicios de los ecosistemas,
lo que suele afectar considerablemente la seguridad de los medios de
vida.
En el caso de los ecosistemas marinos, el impulsor directo más
importante del cambio en los últimos 50 años ha sido, en general, la
explotación excesiva. La producción pesquera mundial alcanzó su
cifra máxima a fines de los años ochenta y en estos momentos esas
cifras disminuyen, pese a que se han intensificado las actividades
pesqueras. Esta presión que ejerce la pesca amenaza seriamente la
diversidad biológica marina en muchas partes del mundo, a menudo con
impactos potencialmente considerables en la seguridad alimentaria.
Algunas medidas de respuesta señaladas en la Evaluación de
Ecosistemas del Milenio, como el escuadrocimiento de zonas marinas
protegidas, se han incluido ya en el programa de trabajo sobre
diversidad biológica marina y costera, aunque se deben llevar a la
práctica como cuestión de urgencia. El programa de trabajo también
prevé actividades encaminadas a la eliminación de las prácticas
pesqueras destructivas, y a la restauración y el mantenimiento de
las existencias de peces a niveles sostenibles para el año 2015,
aunque no es uno de los intereses primordiales
En relación con los ecosistemas de agua dulce, según la región del
mundo de que se trate, los impulsores directos más importantes del
cambio en los últimos 50 años han sido la alteración física de los
hábitats, el cambio de los regímenes hidrológicos y la disminución
de la calidad del agua (contaminación, sedimentación y eutrofización).
Es probable que esas presiones aumenten a medida que siga aumentando
la demanda de recursos hídricos en la agricultura, la industria y
para consumo humano. Por eso se considera que los impulsores son
mayormente externos a los ecosistemas de aguas interiores, lo que
significa que se debe conocer, comprender y aplicar mejor el
programa de trabajo sobre la diversidad biológica de las aguas
interiores, que se ocupa de esos impulsores, en muchos sectores
económicos.
En los últimos cuatro decenios, la carga de nutrientes, en
particular de nitrógeno y fósforo, aparece como uno de los
impulsores más importantes del cambio del ecosistema en los
ecosistemas terrestres, de agua dulce y costeros. Los seres humanos
producen ahora más nitrógeno reactivo que el que se produce por
todas las vías naturales juntas. Además, se prevé un aumento del uso
del nitrógeno en 20 a 50% a nivel mundial en los próximos 50 años, y
la mayor parte de ese incremento se registrará en Asia. Aunque el
marco de objetivos, metas e indicadores aprobado para evaluar los
progresos en el logro de la meta sobre diversidad biológica de 2010
incluye metas e indicadores relacionados con la cuestión de la carga
de nutrientes, el problema no está totalmente integrado en todos los
programas de trabajo pertinentes (incluso, en particular, el
programa de trabajo sobre diversidad biológica agrícola). Abordar el
problema de la carga de nutrientes obligará a promover tanto una
mayor eficacia del uso del nitrógeno como la conservación de los
humedales para mantener o a aumentar su capacidad de filtrar y
eliminar el exceso de nutrientes. En este caso también, la búsqueda
de una solución eficaz a esta cuestión obligará a recabar el apoyo
de los demás sectores económicos
El cambio climático ocurrido en el siglo pasado ha surtido ya sus
efectos mensurables en la diversidad biológica y se prevé que el
impacto sea mucho mayor en el futuro. La Evaluación de Ecosistemas
del Milenio pronostica un aumento de la temperatura media mundial de
más de dos grados por encima de las temperaturas de la era
preindustrial, que daría lugar a importantes efectos en los
ecosistemas a nivel mundial. Es urgente la necesidad de que las
Partes y los gobiernos se ocupen de esta amenaza, entre otras cosas,
mediante los compromisos contraídos en virtud de la Convención Marco
de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y su Protocolo de
Kyoto, a fin de aminorar los impactos peligrosos en los ecosistemas.
Al propio tiempo, en las actividades encaminadas a la conservación y
al uso sostenible de la diversidad biológica (incluso la creación y
gestión de áreas protegidas) se tiene que tomar también en
consideración el cambio climático. Algunas especies y ecosistemas,
en algunas regiones, tal vez sean más vulnerables al cambio
climático y, teniendo esto presente, es menester elaborar y aplicar
medidas de adaptación en todos los programas de trabajo temáticos.
El aumento del volumen del transporte, el turismo y el comercio
guarda relación con las introducciones de especies exóticas
invasoras, que plantean una amenaza de envergadura para los
ecosistemas. Considerando que los distintos programas de trabajo se
vienen a ocupar de los impactos de las especies exóticas invasoras
una vez introducidas, es menester seguir trabajando para fortalecer
las medidas preventivas.

Sólo se puede lograr una reducción
importante y sostenida del ritmo de pérdida de la diversidad
biológica, si se abordan los principales impulsores del cambio.
4.3 | Incorporación de la diversidad biológica en las actividades
principales de los sectores económicos y la planificación del
desarrollo
En el Convenio se exhorta a integrar la conservación y al uso
sostenible de la diversidad biológica, en la medida de lo posible y
según proceda, en los planes, programas y políticas sectoriales o
intersectoriales. Esta necesidad imperiosa, que se señala también en
el Plan Estratégico, se confirma con los resultados de la Evaluación
de Ecosistemas del Milenio. Como se señala en otros párrafos, solo
se puede lograr una reducción importante y sostenida del ritmo de la
pérdida de diversidad biológica, si se abordan los principales
impulsores del cambio. Para hacerlo, es necesario que los
principales agentes de los principales sectores económicos de donde
proceden esos impulsores del cambio se involucren de manera que se
puedan reducir o mitigar los impactos negativos. Hace falta también
comprometer a los principales agentes de estos sectores y atraer a
los principales aliados como promotores de la conservación y el uso
sostenible de la diversidad biológica para asegurar una mayor
concienciación acerca de las cuestiones relacionadas con la
diversidad biológica. Esta mayor concienciación traerá consigo un
aumento de la voluntad política y más recursos necesarios para el
cambio. Dicha transformación representa lo esencial de la
incorporación de la diversidad biológica en todos los sectores
económicos.
En la presente sección, se explican a grandes rasgos las cuestiones
prioritarias que comprometen al principal sector económico de la
alimentación y la agricultura, así como a los sectores del comercio,
y las que atañen a la pobreza y el desarrollo. La integración de las
cuestiones de la diversidad biológica en la alimentación y la
agricultura es especialmente importante para los esfuerzos de
conservación y uso sostenible, como lo es la integración en el
sector de la energía (figura 4.2). El uso de la energía contribuye a
la pérdida de diversidad biológica mediante el cambio climático que,
como se señala en la sección 4.2, se convierte cada vez más en un
impulsor importante de la pérdida de diversidad biológica. Ahora
bien, los principales esfuerzos para reducir esta amenaza se
realizan en virtud de la Convención Marco de las Naciones Unidas
sobre el Cambio Climático, aunque en este material sólo se les
menciona. En relación con el sector de la agricultura y la
alimentación, la agricultura es el principal impulsor del cambio en
el uso de la tierra, así como la principal fuente del nitrógeno
reactivo, el fósforo y otros nutrientes en cantidades excesivas en
los ecosistemas. La explotación en exceso de alimentos silvestres,
en particular peces marinos y también carne de caza silvestre, es
otro de los grandes impulsores de la pérdida de diversidad
biológica.
Dado
que el desarrollo económico—incluido el crecimiento de los sectores
de la energía y de la agricultura y la alimentación—se ve afectado
muchísimo por las políticas comerciales, es menester integrar los
intereses de la diversidad biológicas en las negociaciones
comerciales. Además, existen vínculos importantes entre la
diversidad biológica y la reducción de la pobreza. De la misma
manera que la pérdida de diversidad biológica y la degradación de
los servicios de los ecosistemas podrían entorpecer el logro de los
Objetivos de Desarrollo del Milenio, muchas de las medidas que
podrían aplicarse con más rapidez para promover el desarrollo
económico y reducir el hambre y la pobreza podrían ir en detrimento
de la diversidad biológica, al menos de inmediato. Dadas estas
complejas interrelaciones, es indispensable integrar los intereses
de la diversidad biológica en las políticas, los planes y los
programas de desarrollo sostenible. El análisis que se hace en esta
sección se basa en los resultados de la Evaluación de Ecosistemas
del Milenio respecto de los impulsores presentes y futuros de la
pérdida de diversidad biológica y se documenta en los futuros
hipotéticos verosímiles examinados en la Evaluación (véase la figura
4.4).
El análisis también se basa en otro conjunto de hipótesis elaboradas
para el Convenio por el Consorcio GLOBIO. (Recuadro 4.2).
Energía
En vista de que ya se menciona en párrafos anteriores, aquí sólo
mencionaremos de paso las cuestiones de la diversidad biológica
relacionadas con el uso de la energía y el consiguiente cambio
climático. La conservación y el uso sostenible de la diversidad
biológica pueden contribuir a las medidas tanto para mitigar el
cambio climático (por ejemplo, reducir las concentraciones de gases
de efecto invernadero) como para adaptarse a él (por ejemplo,
reducir los impactos del cambio climático en los ecosistemas y el
bienestar humano). Por el contrario, las actividades de mitigación
del cambio climático y de adaptación a éste pueden tener
consecuencias positivas o negativas en la diversidad biológica,
según las opciones de respuesta que se adopten. Por ejemplo, el
mantenimiento de los bosques naturales para el almacenamiento de
carbón tiene mayor beneficio para la diversidad biológica que
sembrar rodales de una sola especie de árboles. Por tal motivo, es
sumamente importante integrar las cuestiones relacionadas con la
diversidad biológica en la política sobre el cambio climático. Se ha
llevado a cabo una evaluación de esas interrelaciones bajo los
auspicios del Convenio, que permite orientar a los encargados de
formular políticas al respecto.
Agricultura y alimentación
Según los distintos futuros hipotéticos
verosímiles analizados en la Evaluación de Ecosistemas del Milenio,
cabe esperar que el cambio en el uso de la tierra siga siendo el
principal impulsor de la pérdida de diversidad biológica hasta 2010
y, de hecho, al menos hasta mediados del presente siglo (véase la
figura 4.3). Pese a la importancia de los demás factores, sobre todo
en las zonas costeras, el mayor impulsor del cambio del uso de la
tierra es la agricultura. El impulsor de la ampliación de la
agricultura es el aumento de la demanda de alimentos que, a su vez,
aumenta debido al crecimiento de la población y al aumento del
consumo per cápita resultante del aumento de los ingresos, la
urbanización y la evolución de las preferencias alimentarias. Si
bien la magnitud de este aumento está sujeta a un cambio de
política, a los adelantos tecnológicos y a las preferencias
personales (como se analiza más adelante), un aumento sustancial de
la demanda de alimentos es poco menos que inevicuadro y es un
elemento esencial de la mayoría de las estrategias para lograr los
Objetivos de Desarrollo del Milenio.
Los esfuerzos que se realizan
en virtud del Convenio deben centrarse, por tanto, en minimizar el
impacto de estos cambios en la diversidad biológica. Dicha
estrategia consta de tres elementos generales: En primer lugar, es
menester limitar la expansión de la tierra bajo cultivo aumentando
la eficacia de la producción de alimentos. El aumento de la eficacia
se puede lograr aumentando la productividad de la agricultura y
reduciendo las pérdidas después de las cosechas. Sin embargo, para
evitar otros impactos negativos, esas medidas deben ir de la mano de
esfuerzos de conservación del suelo y de una mayor eficiencia del
uso del agua y los nutrientes. Estas mejoras se pueden lograr
promoviendo el cambio de tecnologías, aprovechando los conocimientos
de los agricultores y ampliando las mejores prácticas existentes.
Son ejemplos de ello la promoción de la lucha integrada contra las
plagas, el cultivo a poca profundidad, el uso dirigido de los
nutrientes y las mejoras en el regadío. En conjunto, estos métodos
pueden contribuir a lo que se suele denominar “intensigicación
sostenible” de la agricultura. Corresponde a la conservación y al
uso sostenible de la diversidad biológica en los ecosistemas
agrícolas desempeñar una función al respecto, en consonancia con el
programa de trabajo sobre diversidad biológica agrícola del
Convenio. Algunas organizaciones internacionales y no
gubernamentales han elaborado ya directrices sobre buenas prácticas
agrícolas que son instrumentos útiles para promover las mejores
prácticas. Además, algunos planes actuales de certificación y
etiquetado requieren criterios específicos de la práctica.
En segundo lugar, hace falta una planificación eficaz del paisaje
para asegurar que toda expansión necesaria de la agricultura, que
abarque los cultivos comerciales, las plantaciones y la acuicultura,
se produzca primordialmente en tierras que ya se han convertido
(entre ellas las tierras degradadas) y no en zonas de alto valor de
la diversidad biológica o en tierras que, por otras razones, son
importantes para la prestación de bienes y servicios vitales de los
ecosistemas. Las áreas protegidas se pueden utilizar para asegurar
la conservación de los sitios de mayor importancia para la
diversidad biológica, aunque también es necesario un enfoque más
amplio a nivel de paisaje. El enfoque por ecosistemas del Convenio
aporta importantes principios y orientación operacional para la
realización de ese proceso de planifiucación a
nivel de paisajes. La evaluación sobre el impacto ambiental y la
evaluación ambiental estratégica son también importantes
instrumentos para ese fin, por lo que el Convenio ha elaborado
directrices para incorporar cuestiones relacionadas con la
diversidad biológica en esos enfoques. Además, los compradores y
transformadores de productos básicos agrícolas necesitan tener cada
vez más seguridades de que esa producción no promueve la
deforestación u otras actividades de conversión de los hábitats
naturales y están formando asociaciones con los productores y las
organizaciones de la sociedad civil para elaborar criterios con este
fin. La Mesa Redonda sobre aceite de palma sostenible es un ejemplo
de asociación de esa índole: los criterios de sostenibilidad en
relación con este programa incluyen la no conversión de los bosques
primarios en plantaciones de palmas aceiteras después de noviembre
de 2005.
En tercer lugar, se podría poner empeño en moderar los aumentos de
la demanda general de alimentos mediante una reducción del consumo
excesivo, sobre todo de carne, por parte de los sectores más ricos
de la sociedad. Pese a la conveniencia de que el consumo aumente
entre los sectores más ricos de la sociedad. Pese a la conveniencia
de que el consumo aumente entre los sectores de la sociedad más
pobres y peor alimentados y a que, de hecho, esto es necesario para
alcanzar las metas de salud y nutrición de los Objetivos de
Desarrollo del Milenio, la reducción del consumo entre las personas
de mayores ingresos podría redundar en beneficios tanto para la
salud como para el medio ambiente. Las hipótesis elaboradas para el
Convenio por el Consorcio GLOBIO (véase el recuadro 4.2) demuestran
que los métodos de producción de carne más sostenibles, sumados a
una reducción moderada del consumo de carne entre los sectores más
ricos de la sociedad, podrían contribuir a reducir la pérdida de
diversidad biológica. El aumento del conocimiento público de la
importancia de la diversidad biológica y la educación sobre este
tema, los impactos de las modalidades de consumo y producción
insostenibles y los beneficios para la salud de una dieta moderada y
diversificada son probablemente los principales mecanismos para
lograr progresos en esta esfera.
RECUADRO 4.3
| Cinco métodos fundamentales para reducir la pérdida de diversidad
biológica:
1. Uso sostenible y agricultura eficiente: aumentar la eficacia del
uso de la tierra, los recursos hídricos y los nutrientes en la
agricultura, incluidas la acuicultura y las plantaciones;
2. Planificación a nivel de paisajes: proteger las zonas de alto
valor de la diversidad biológica y las que producen servicios
esenciales de los ecosistemas, al tiempo que se utilizan tierras ya
convertidas, incluso las degradadas, para la expansión de la
agricultura, incluidas la acuicultura y las plantaciones;
3. Consumo sostenible: limitar el consumo excesivo de energía,
madera y alimentos, sobre todo de carne, por los sectores más ricos
de la sociedad.
4. Fin de la explotación excesiva de los recursos silvestres, en
particular las prácticas de pesca excesiva y pesquería destructiva.
Ampliar las áreas marinas protegidas. Poner fin al uso de especies y
poblaciones en peligro de extensión..
5. Proteger y restaurar ecosistemas de importancia vital que
proporcionen recursos para los pobres, faciliten la adaptación al
cambio climático y proporciones los bienes y servicios de los
ecosistemas.
Además del cambio del uso de la tierra, la pesca en
exceso es otra de las causas importantes de la pérdida de diversidad
biológica relacionada con la producción de alimentos, sobre todo en
las zonas marinas. Hacen falta medidas urgentes para poner fin a la
pesca en exceso, sobre todo debido a las gigantescas operaciones a
escala industrial, prohibir las prácticas pesqueras destructivas y
terminar con la pesca ilícita, no regulada y no notificada. Estas
medidas deben complementarse con el escuadrocimiento de una red de
zonas marinas protegidas donde se aplique el enfoque por
ecosistemas, en consonancia con el programa de trabajo sobre la
diversidad biológica marina y costera del Convenio y los compromisos
del Plan de Johannesburgo de Aplicación de las decisiones de la
Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible. La conservación del
medio marino y de importantes bancos de peces protegería asimismo a
recursos que son vitales para los pobres.
El mantenimiento de la diversidad biológica y los ecosistemas
vitales a nivel local puede proporcionar beneficios que rebasen las
fronteras del ecosistema de que se trate, lo que contribuirá en
sentido más general a reducir la pérdida de diversidad biológica
derivada de las actividades de producción agrícola y transformación
de productos alimenticios. Los humedales, incluidos los pantanos,
las marismas, los lechos de los ríos y las zonas costeras, por
ejemplo, son todos importantes porque contribuyen a eliminar el
exceso de nitrógeno reactivo y de otros nutrientes derivados de las
actividades agrícolas, con lo que se protegen de la eutro-fización
los ecosistemas río abajo. Los arrecifes de coral y los manglares
constituyen desovaderos para las especies de peces, al tiempo que
protegen las costas de los embates y la crudeza del clima. Todos
estos son ejemplos de ecosistemas sanos que proporcionan capacidad
de recuperación, propiedad de los ecosistemas que será cada vez más
importante en el futuro debido al cambio climático, al aumento de la
emisión de nutrientes de la agricultura y el aumento de la densidad
de población humana.
La protección de los ecosistemas decisivos es uno de los principales
componentes de una estrategia general para reducir la pérdida de
diversidad biológica (recuadro 4.3).
Como
se analiza en otros párrafos, dicha estrategia debe incluir también
una mayor eficiencia de la agricultura, la elaboración de planes de
ordenación del paisaje y la reducción de la pesca excesiva. Para
aplicar estas medidas habrá que combinar la planificación con
reglamentos e incentivos. Un mayor conocimiento del público y una
mejor valoración de la diversidad biológica y los servicios de los
ecosistemas serán también parte importante de las medidas
necesarias.
Comercio
La relación entre diversidad biológica y comercio es compleja.
Por una parte, el incremento del comercio como resultado de la
globalización puede aumentar las presiones sobre la diversidad
biológica mediante, entre otras cosas, un aumento del riesgo de
introducción de especies exóticas invasoras y el aumento de la
demanda de madera, alimentos y productos básicos, cuya producción
guarda relación con la pérdida de diversidad biológica. Por la otra,
las ventajas de la eficiencia económica derivadas del libre comercio
aumentarán la eficacia del uso de los recursos y, de esta forma,
pueden reducir el impacto en la diversidad biológica derivado de la
producción de determinada cantidad de productos agrícolas. Además,
algunas disciplinas relacionadas con la liberalización del comercio
se proponen reducir los subsidios que se considera que promueven la
superproducción. De ahí que algunos de los compromisos contraídos en
virtud del Programa de Desarrollo de Doha, de la Organización
Mundial del Comercio, pudieran redundar en beneficio de la
diversidad biológica. Entre esos compromisos están la eliminación de
los subsidios que contribuyen a la pesca excesiva y a la
sobreproducción en la agricultura. Pese a las ventajas de la
eficiencia económica, las hipótesis elaboradas para el Convenio por
el Consorcio GLOBIO indican que la liberalización del comercio con
arreglo a los compromisos de Doha probablemente redunden, en lo
inmediato, en una aceleración del ritmo de pérdida de diversidad
biológica en algunas regiones y países, a menos que vayan
acompañadas de medidas dinámicas para conservar la diversidad
biológica. Ello obedece a que, en general, se espera que la
liberalización produzca un cambio en la producción agrícola de los
Estados Unidos, el Japón y Europa, donde los rendimientos son
relativamente elevados, hacia América Latina y África meridional, lo
que podría redundar en una mayor necesidad total de tierras a
expensas de las zonas boscosas y los pastizales.
En el plano nacional, evidentemente es necesario un enfoque dinámico
de la incorporación de las consideraciones sobre la diversidad
biológica en la planificación de políticas intersectoriales y a
nivel de paisaje que acompañen la liberalización del comercio. Los
incentivos también desempeñarán una función específica. Las
evaluaciones de la sostenibilidad de las medidas de liberalización
del comercio son un instrumento útil para documentar la formulación
de políticas a este respecto.
En el plano internacional, es necesario contar con un régimen de
comercio que sirva de sostén para prever y, de hecho, alentar, la
creación y utilización de incentivos apropiados. Además, es
importante que el sistema del comercio mundial reconozca de manera
más general el valor del Convenio sobre la Diversidad Biológica y
los demás acuerdos multilaterales relativos al medio ambiente para
el logro del desarrollo sostenible. Es indispensable que se tengan
en cuenta los principios de estos acuerdos a medida que se fortalece
el sistema de comercio. En particular, al reducir los subsidios
(relacionados con la producción) que distorsionan el comercio y
tienden a perjudicar también a la diversidad biológica, es
importante dejar espacio para la aplicación de medidas bien
diseñadas y orientadas a salvaguardar la prestación de importantes
servicios de los ecosistemas.
La terminación de la Ronda de Doha sobre el desarrollo, auspiciada
por la Organización Mundial del Comercio, en particular la
eliminación de los subsidios perjudiciales en la pesquería y la
agricultura, junto con la debida planificación y los incentivos
adecuados a nivel nacional, podría generar de esta manera la
sinergia necesaria con la conservación y el uso sostenible de la
diversidad biológica, al tiempo que contribuye también al programa
de desarrollo más amplio, que incluye el logro de los Objetivos de
Desarrollo del Milenio.
Desarrollo y erradicación de la pobreza
Los dos grandes problemas del siglo XXI: la erradicación de la
pobreza y la protección de la diversidad biológica, se reflejan en
los Objetivos de Desarrollo del Milenio y en la meta sobre
diversidad biológica de 2010. De los dos, sin embargo, la
erradicación de la pobreza, y el desarrollo económico y social
concomitante, es la prioridad primordial y preponderante de los
países en desarrollo, como se reconoce en el preámbulo del Convenio.
En general, se atribuye a la conservación y al uso sostenible de la
diversidad biológica menos importancia política que a las políticas
y medidas destinadas a promover el desarrollo y a luchar contra la
pobreza. Como se analiza en el capítulo 3, el resultado es que esa
diversidad biológica no se suele reflejar en los planes nacionales
de desarrollo. De ahí que las cuestiones de la diversidad biológica
no se hayan incorporado realmente en los sectores pertinentes, con
frecuencia se pierdan oportunidades de que la diversidad biológica
contribuya a la erradicación de la pobreza y se dediquen muy pocos
fondos o recursos humanos a la conservación y al uso sostenible de
la diversidad biológica. Hay datos que corroboran cada vez más las
limitaciones del método antes expuesto.
La Evaluación de Ecosistemas del Milenio considera que, de 24
servicios de los ecosistemas examinados, 15 están en decadencia, y
que, por regla general, son los pobres quienes sufren más por esta
pérdida. En la Evaluación se llega a la conclusión de que la pérdida
generalizada de diversidad biológica y de servicios de los
ecosistemas puede limitar los progresos en la consecución de los
Objetivos de Desarrollo del Milenio.
Por su parte, en la Evaluación de Ecosistemas del Milenio se señalan
posibles compensaciones mutuas entre los objetivos de desarrollo y
de diversidad biológica: algunas medidas que promueven el desarrollo
a corto plazo pueden debilitar la base de recursos sobre la que
descansa el futuro del desarrollo sostenido. No existe una relación
simple entre los progresos en el logro de los Objetivos de
Desarrollo del Milenio y la conservación de la diversidad biológica.
En la gama de futuros hipotéticos verosímiles examinados en la
Evaluación, la hipótesis que demostraba el máximo de progresos hacia
la reducción del hambre y la pobreza entrañaba pérdidas de
diversidad biológica relativamente altas, y las más favorables desde
la perspectiva de la diversidad biológica registraban menos
progresos en el logro del objetivo de desarrollo (véase la figura
4.4).
Además, las hipótesis elaboradas para el Convenio por el Consorcio
GLOBIO (recuadro 4.2) demuestran que las medidas adoptadas para
lograr el Objetivo de Desarrollo del Milenio de erradicar la pobreza
probablemente aceleren la pérdida de diversidad biológica en lo
inmediato, a menos que se apliquen medidas de mitigación dinámicas.
Ello obedece, en gran medida, a que la expansión de la agricultura
contribuye tanto al desarrollo económico como a un mejor suministro
de alimentos, pero tiende a repercutir negativamente en la
diversidad biológica, lo que subraya aún más la importancia de
integrar los problemas de la diversidad biológica en los procesos de
planificación del paisaje. Lo cierto es que, como se escuadroce en
la Evaluación de Ecosistemas del Milenio, la coordinación del
cumplimiento de los objetivos del Convenio sobre la Diversidad
Biológica y los Objetivos de Desarrollo del Milenio facilitaría la
consideración de compensaciones mutuas y sinergias entre los dos
conjuntos de objetivos, de manera que se puedan adoptar decisiones
fundamentadas. Semejante proceder es compatible con la decisión de
la Conferencia de las Partes, en su séptima reunión celebrada en
Kuala Lumpur, en virtud de la cual se instaba a las Partes, a los
gobiernos, a las instituciones financieras internacionales, a los
donantes y a las organizaciones intergubernamentales pertinentes a
que llevaran a cabo actividades de desarrollo de manera compatible
con el logro de los objetivos del Convenio sobre la Diversidad
Biológica y la meta de 2010, y sin comprometerlos.
La existencia de formas de hallar el equilibrio y de sinergias
significa que las consideraciones ambientales, incluidas las
relacionadas con la diversidad biológica, deben integrarse en la
consecución no sólo del objetivo de sostenibilidad del medio
ambiente, que es uno de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM
7), sino de todos los objetivos pertinentes, incluidos los de
eliminación de la pobreza y el hambre (ODM 1), y mejora de la salud
humana (ODM 4 a 6). A su vez, esto denota la necesidad urgente de
que los países integren las cuestiones de la diversidad biológica en
las estrategias de lucha contra la pobreza y el desarrollo
sostenible, incluidas las estrategias para lograr los Objetivos de
Desarrollo del Milenio y las estrategias de lucha contra la pobreza.
Los elementos de un enfoque que suponga la integración de la
diversidad biológica en las estrategias para la reducción de la
pobreza y el desarrollo sostenible deben ser:
* El reconocimiento del valor de la diversidad biológica en el
suministro de bienes y servicios de los ecosistemas, en particular
los que tienen valor para los pobres, incluidos los que no se
comercializan;
* La protección, en particular, de la diversidad biológica valiosa
para los pobres, incluidos los bienes comunes. La protección podría
suponer el uso de enfoques de la evaluación ambiental que respondan
a las perspectivas y necesidades de los pobres, a fin de prevenir
los tipos de cambios en los ecosistemas destacados en el capítulo 1
(figura 1.2);
* El respeto de los derechos y las prácticas tradicionales de las
comunidades indígenas y locales que contribuyan a la conservación y
el uso sostenible de la diversidad biológica; que extienden el
derecho de propiedad y el derecho a los recursos a las comunidades
locales y promoción de la gestión de recursos comunitarios, según
corresponda;
* La creación de mercados que favorezcan a los pobres en lo que
respecta a los servicios de los ecosistemas a los niveles
apropiados. Ejemplos de medidas de conservación de la diversidad
biológica en favor de los pobres son: la protección de los arrecifes
de coral y los
manglares que apoyan pesquerías importantes y
protegen las costas; la prevención del agotamiento de la pesca
artesanal debido a las operaciones pesqueras comerciales en gran
escala; y la protección de los alimentos silvestres de alto valor
nutritivo en los bosques y los paisajes agrícolas. Como se señala en
la Evaluación de Ecosistemas del Milenio, hay margen suficiente para
brindar una mayor protección a la diversidad biológica por medio de
medidas basadas en razones económicas, en las que el concepto de
valor económico va más allá de las definiciones convencionales y
estrechas e incluye beneficios materiales y de otra índole para el
bienestar humano. La realización de este potencial requiere mayores
esfuerzos para comprender y calcular el valor total de la diversidad
biológica, sus componentes y su función en la prestación de
servicios de los ecosistemas, además de un aumento del uso de la
información y los conocimientos resultantes en la adopción de
decisiones. Este señalamiento subraya la necesidad más general de
prestar más atención a la labor del Convenio relacionada con las
cuestiones y los análisis socioeconómicos, incluida la valoración de
la diversidad biológica y la promoción de mercados para los
servicios de los ecosistemas. Se debe poner cuidado a fin de evitar
que las respuestas destinadas a abordar la conservación y el uso
sostenible de la diversidad biológica no marginen aún más a los
pobres del mundo, sino que, por el contrario, siempre que sea
viable, generen sinergia con los Objetivos de Desarrollo del
Milenio.
Como se explica en el presente capítulo, el cumplimiento de la meta
de 2010 es un reto extraordinario pero en modo alguno imposible.
Hace falta aumentar a niveles sin precedentes los esfuerzos con el
objeto de hallar una contrapartida a los principales impulsores de
la pérdida de diversidad biológica. El Convenio dispone ya de un
conjunto de instrumentos que, con ajustes mínimos, pueden orientar
la acción a nivel mundial, regional y nacional. Ahora bien, para
poder lograr los mejores resultados posibles, estos instrumentos se
deben poner en uso de inmediato y por doquier en los sectores que
generan esos impulsores de la pérdida de diversidad biológica.
Oportunidades hay muchas para incorporar la diversidad biológica en
las actividades principales, como ya se dijo anteriormente, pero
aprovecharlas dependerá de que se adopten medidas eficaces a nivel
nacional.
Conclusiones
MEDIDAS PARA LOGRAR LA META DE 2010
Perspectiva Mundial sobre Diversidad Biológica
2 se vale del conjunto de indicadores mundiales del Convenio y de
las conclusiones de la Evaluación de Ecosistemas del Milenio para
afirmar que se sigue perdiendo diversidad biológica y que esta
pérdida puede malograr los Objetivos de Desarrollo del Milenio.
Perspectiva Mundial sobre Diversidad Biológica revela también que,
si bien se ha logrado avanzar mucho en la formulación de la política
y los instrumentos para aplicar el Convenio, hasta la fecha se
observan limitaciones en la ejecución a nivel nacional. La magnitud
del problema se evidencia en una de las conclusiones de la
Evaluación de Ecosistemas del Milenio en el sentido de que será
menester aplicar medidas sin precedentes para lograr la meta de la
diversidad biológica de 2010 a escala mundial, regional y nacional.
En vista de que 2010 está prácticamente a las puertas, es
indispensable que las Partes y todos los interesados directos
adopten medidas urgentes para reducir el ritmo de la pérdida de
diversidad biológica. No se trata de que las Partes contraigan el
firme compromiso de actuar conforme a las prioridades escuadrocidas
por el Convenio y su Plan Estratégico, sino de que realicen
actividades concretas para llevar adelante los compromisos ya
contraídos. La conservación y el uso sostenible de la diversidad
biológica tienen que llegar a ser elementos integrantes de la
planificación, la política y la práctica de todos los sectores
económicos y sociales de la sociedad. Hay magníficas razones, así
como múltiples oportunidades, para la integración definitiva de la
diversidad biológica.
Corresponde a las Partes en el Convenio propiamente dichas asumir la
responsabilidad primordial de aplicar esas medidas, aunque la
comunidad internacional puede desempeñar una importante función de
apoyo, incluso por medio de la Conferencia de las Partes en el
Convenio y de su Secretaria. Además, las personas, a título
individual y colectivamente, pueden influir mediante sus opciones y
actividades como ciudadanos, consumidores y agentes por derecho
propio. El recuadro 5.1 presenta una lista de control de las
principales medidas que se deberán llevar a cabo para lograr la meta
de 2010, que se analiza más a fondo en estas conclusiones
Medidas que han de adoptar las Partes
Las medidas que adopten las Partes se guiarán por las
prioridades señaladas en el Plan Estratégico para la aplicación del
Convenio, y, en particular, por la necesidad de integrar las
cuestiones relacionadas con la diversidad biológica en todos los
sectores pertinentes. Cabe señalar cinco medidas principales:
En primer lugar, todas las Partes deberán elaborar estrategias y
planes de acción nacionales sobre la diversidad biológica
pormenorizados, que incluyan las metas nacionales para 2010, en
consonancia con los compromisos contraídos en virtud del artículo 6
del Convenio y con las decisiones de la Conferencia de las Partes.
La integración de metas en las estrategias y los planes de acción
nacionales sobre diversidad biológica debe formar parte de un
proceso permanente de examen que permita actualizar periódicamente
esos instrumentos para que incorporen la última orientación recibida
de la Conferencia de las Partes y tengan en cuenta la evolución de
la situación en el país. Las metas nacionales deben ser claras,
preferiblemente cuantificables y compatibles con el marco aprobado
por la Conferencia de las Partes. Esas metas destacarán e impulsarán
los esfuerzos de conservación y uso sostenible de los países y
facilitarán una evaluación objetiva de los progresos logrados en
relación con las estrategias y planes de acción nacionales sobre
diversidad biológica. También es fundamental que las metas sean
claras para que los ciudadanos se interesen en participar, que
proporcionen no sólo un medio convincente para comunicar mensajes
complicados, sino que a la vez sean un compromiso por el cual tengan
que responder los gobiernos, y que permitan a los interesados
directos concertar sus actividades basándose en ellas.
En segundo lugar, todas las Partes deberán asegurar que sus
estrategias y planes de acción nacionales se lleven a la práctica y
no queden como buenas ideas anotadas en un papel. La puesta en
práctica de esas estrategias y planes de acción nacionales obliga a
elaborar la política adecuada, a promulgar medidas legislativas y a
que se realicen actividades prácticas sobre el terreno.
En tercer lugar, todas las Partes deberán lograr que las cuestiones
relacionadas con la diversidad biológica vayan más allá del sector
del medio ambiente mediante la incorporación de la diversidad
biológica en las políticas, los programas y las estrategias
nacionales sobre comercio, agricultura, silvicultura y pesquerías.
Las cuestiones relacionadas con la diversidad biológica se deben
incorporar también en la planificación del desarrollo de los países,
incluso mediante su integración en las estrategias relacionadas con
los Objetivos de Desarrollo del Milenio y en los documentos de
estrategia de lucha contra la pobreza. Sería especialmente
importante para la integración de la diversidad biológica en todos
los sectores económicos, entre otros métodos, que se celebraran más
diálogos interministeriales para que los gobiernos puedan
escuadrocer planes integrados, reglamentos e incentivos. El Convenio
cuenta ya con instrumentos concretos para ayudar a las Partes a
factorizar los elementos de la diversidad biológica en la
planificación nacional. De aplicarse sistemáticamente, el enfoque
por ecosistemas debería propiciar la ordenación integrada de los
recursos naturales. La aplicación de las directrices de que se
dispone para incorporar la diversidad biológica en la evaluación del
impacto ambiental y los enfoques estratégicos de la evaluación del
medio ambiente pueden asegurar que el desarrollo nacional avance de
manera económicamente viable, socialmente justa y ambientalmente
sostenible. El escuadrocimiento de incentivos positivos para la
conservación y el uso sostenible de la diversidad biológica y la
eliminación de los incentivos negativos que alientan la explotación
en exceso y el deterioro de los ecosistemas seguirán contribuyendo a
que se consideren las cuestiones relacionadas con la diversidad
biológica en los sectores económicos pertinentes. Asimismo, la
creación de mercados para los servicios de los ecosistemas, según
convenga, alentará a los productores y a los consumidores a valorar
la diversidad biológica y a planear su uso sostenible.
En cuarto lugar, las Partes deberán asegurar que se disponga de
recursos humanos, financieros, técnicos y tecnológicos suficientes
para llevar a la práctica sus estrategias y planes de acción
nacionales sobre diversidad biológica. Como se
analiza en el capítulo 3, la movilización de
los recursos financieros obligará cada vez más a las Partes a
integrar aspectos de la diversidad biológica en los procesos de
planifi cación del desarrollo de manera que se liberen fondos como
parte de las estrategias nacionales de lucha contra la pobreza y
desarrollo sostenible. No obstante, la obtención de los recursos
financieros y de otra índole necesarios dependerá, a su vez, de que
el público sea cada vez más consciente de la importancia de la
conservación y el uso sostenible de la diversidad biológica y de que
se preste, en consecuencia, más atención política a estas
cuestiones.
Por último, las Partes deberán promover un mayor conocimiento de la
importancia de la diversidad biológica y de las medidas nacionales
para su conservación y su uso equitativo y sostenible, adoptadas en
virtud del Convenio. Con este fin, las Partes deberán hacer todo lo
que esté a su alcance para informar exhaustivamente de los adelantos
en el logro de la meta de 2010 en sus cuartos informes nacionales.
El informe no sólo ayudará a la Conferencia de las Partes a evaluar
cómo marcha la aplicación del Convenio y mejorar la orientación
proporcionada a las Partes, sino también para que se la pueda
adaptar y poner a disposición general, de manera que sirva de
instrumento de comunicación pública. Los informes por escrito, las
páginas web y otros materiales dimanantes del proceso de
presentación de informes pueden alertar al público acerca de la
situación y las tendencias de la diversidad biológica en sus países,
y alentar el compromiso cívico de hacer frente a las amenazas
conocidas.
Medidas que ha de adoptar la comunidad internacional
La Conferencia de las Partes en el Convenio sobre la Diversidad
Biológica proporciona el foro primordial para que la comunidad
internacional llegue a acuerdo sobre un programa y medidas
necesarias para abordar las amenazas a la diversidad biológica.
Mediante negociaciones entre los Estados que son Partes en el
Convenio se llegó a esta interpretación común, aunque tal vez
refleje también las opiniones de las organizaciones
intergubernamentales (por ejemplo, los organismos de las Naciones
Unidas) y de la sociedad civil (por ejemplo, las organizaciones no
gubernamentales, los grupos de comunidades locales e indígenas)
involucradas en los procesos del Convenio. Como tales, los mejores
conocimientos disponibles y la experiencia derivada de cuestiones
relacionadas con la diversidad biológica puede fundamentar las
decisiones adoptadas a nivel del Convenio y contribuir a fiar normas
para la adopción de medidas a nivel nacional.
La Conferencia de las Partes debe proseguir su importante labor de
examinar los progresos logrados en la aplicación del Convenio y
considerar lo que habría que hacer para lograr los objetivos del
Convenio. Las decisiones de la Conferencia de las Partes dimanantes
de este proceso de control pueden fundamentar las actividades
nacionales y contribuir al examen de los progresos en el logro de la
meta de 2010. En consecuencia, es decisivo que la Conferencia de las
Partes tenga a su disposición información exacta y autorizada sobre
la marcha de la aplicación del Convenio en los países miembros. Con
este fin, la Secretaria del Convenio apoyará un examen a fondo de
los progresos en la aplicación de estrategias y planes de acción
nacionales sobre diversidad biológica y la prestación de recursos
financieros a las Partes. Asimismo, la Secretaria examinará
sistemática y exhaustivamente los informes nacionales tercero y
siguientes presentados por las Partes, y mejorará la síntesis
informativa resultante y el análisis proporcionado a la Conferencia
de las Partes y a las Partes directamente.
Además de ofrecer una mejor orientación a los Estados miembros, la
Conferencia de las Partes tiene que estudiar y escuadrocer los
medios concretos para fortalecer la aplicación. La labor encaminada
a crear y promover instrumentos para la valoración de la diversidad
biológica y el escuadrocimiento de incentivos apropiados intensificaría
muchísimo los esfuerzos para incorporar la diversidad biológica en
las actividades principales, por lo que debería ser una prioridad.
Mejorar la aplicación depende también de que se proporcionen
recursos suficientes y se preste asistencia técnica a las Partes que
lo necesiten, asunto que la Conferencia de las Partes tiene que
abordar con urgencia si se quiere lograr la meta de 2010. La
ejecución del programa de trabajo ya escuadrocido sobre la
transferencia de tecnología y la cooperación será un paso importante
en esta dirección. Un mayor intercambio de información sería muy
beneficioso para la aplicación, lo que podría lograrse de seguir
fortaleciéndose el Mecanismo de intercambio de información del
Convenio y facilitándose la creación de mecanismos de intercambio de
información a nivel nacional. Además, la Secretaria podría
desempeñar un papel más importante en la prestación y facilitación
del apoyo técnico a la ejecución a nivel nacional, incluso mediante
el escuadrocimiento de asociaciones más sólidas con los organismos
internacionales que ya realizan actividades sobre el terreno.
Incluso en momentos en que la Conferencia de las Partes vuelca su
atención en cuestiones relacionadas con la aplicación, quedan por
resolver algunas cuestiones normativas fundamentales que obligarán a
la comunidad internacional a llegar a acuerdos y a concertar sus
actividades. Lo principal de esto es completar la elaboración de un
régimen internacional sobre el acceso a los beneficios y su
distribución. Para abordar realmente las cuestiones del uso
sostenible y equitativo habrá que lograr además que la integración
de la política elaborada de conformidad con el Convenio en los
instrumentos normativos internacionales de los sectores económico y
comercial. Es necesario también que haya coherencia en las políticas
del sector del medio ambiente, donde existen muchos acuerdos
ambientales, cada uno de los cuales reitera objetivos de los demás.
Si bien la Secretaria puede contribuir a facilitar la coherencia
normativa con otros acuerdos internacionales mediante la elaboración
de un enfoque más sistemático de la cooperación con los demás
convenios, organizaciones y sectores, sobre las Partes recae la
responsabilidad fundamental de hacer hincapié en los problemas
relacionados con la diversidad biológica en otros foros
internacionales pertinentes, incluso en reuniones de otros acuerdos
en los que son Partes.
Por último, el cumplimiento de los objetivos del Convenio requiere
la coordinación de las actividades de todos los países del mundo.
Con este fin, la comunidad internacional deberá poner empeño en
lograr la adhesión universal al Convenio. Ningún país puede darse el
lujo de ser un simple observador en cuestiones tan vitales como la
sostenibilidad de la vida en la Tierra.
Medidas que han de adoptar los particulares y todos los
interesados directos
Gran parte de la motivación política para abordar los problemas
de la diversidad biológica se deriva de las prioridades expresadas
por los ciudadanos mediante sus decisiones electorales y en todos
los aspectos de su vida cotidiana. A nivel político, las personas
pueden promover la conservación y el uso sostenible de la diversidad
biológica exigiendo a todas las instancias de gobierno que actúen.
Cuando los políticos hayan hecho promesas a la ciudadanía, mediante
la firma de acuerdos internacionales o por medio de otros planes y
leyes nacionales, la población debe hacer lo posible por exigir
responsabilidad a los gobiernos por esos compromisos. Esto tiene
especial importancia cuando no existan medidas oficiales en relación
con el cumplimiento que aseguren que los países cumplan sus
obligaciones internacionales. También son decisivas las medidas que
se adopten a nivel municipal, ya que pueden producir resultados
directos y evidentes que convenzan al resto de la comunidad de que
es necesario involucrarse en las cuestiones del medio ambiente, lo
que al mismo tiempo enviaría un mensaje a las instancias superiores
de gobierno.
RECUADRO 5.1
| Lista de control de las principales medidas para 2010
PARTES
* Definir las metas nacionales para 2010 e integrarlas en
estrategias y planes de acción nacionales sobre diversidad biológica
* Aplicar estrategias y planes de acción nacionales sobre diversidad
biológica, orientados al cumplimiento de las metas de 2010
* Integrar la diversidad biológica en las políticas, los programas y
las estrategias nacionales sobre comercio, agricultura,
silvicultura, pesquerías y desarrollo
* Proporcionar recursos y crear capacidad para aplicar estrategias y
planes de acción nacionales sobre diversidad biológica
* Informar de los progresos y sensibilizar al público
COMUNIDAD INTERNACIONAL, POR CONDUCTO DE LA CONFERENCIA DE LAS
PARTES
* Proporcionar el marco para seguir de cerca los progresos y
asegurar que se reciba la información de los informes sobre la
aplicación
* Promover y crear instrumentos para la aplicación, que incluyan la
valoración y los incentivos
* Asegurar que se proporcionen los recursos y la asistencia técnica
necesarios
* Completar la elaboración de un régimen internacional sobre el
acceso y la distribución de los beneficios
* Asegurar la coherencia normativa entre los acuerdos multilaterales
relativos al medio ambiente y con los regímenes comerciales y
económicos
PARTICULARES E INTERESADOS DIRECTOS
* Pedir a los gobiernos que actúen y exigirles que rindan cuentas
* Contribuir a la meta de 2010 mediante el establecimiento de
asociaciones
* Promover el consumo sostenible directamente y por medio de cadenas
de suministro
Las personas pueden combinar sus
esfuerzos para lograr un mayor efecto participando en grupos
comunitarios, organizaciones no gubernamentales y otras
organizaciones de la sociedad civil donando su tiempo, sus
conocimientos especializados o su dinero. Las organizaciones no
gubernamentales y otras organizaciones de la sociedad civil aportan
ya importantes contribuciones a la aplicación del Convenio. Para
aprovechar más esta energía, la Conferencia de las Partes está
estudiando opciones relacionadas con una alianza mundial sobre
diversidad biológica, que reúna a las organizaciones que prometan
contribuir al cumplimiento de la meta de 2010.
Las comunidades indígenas y locales deben seguir desempeñando una
importante función en el Convenio. Debido a su dependencia
tradicional y, a menudo, muy directa de los recursos biológicos,
estas comunidades han desarrollado perspectivas excepcionales y
valiosos conocimientos tradicionales que pueden ayudar a la
comunidad mundial para lograr los objetivos de conservación y
desarrollo sostenible. El escuadrocimiento de un fondo voluntario
que permita una mayor participación de los representantes de las
comunidades indígenas y locales servirá para aumentar su presencia
en las reuniones del Convenio. Estas voces se deben escuchar también
con más frecuencia a nivel nacional, reproche que los ciudadanos
pudieran hacerle a los formuladores de política como parte de los
esfuerzos para aumentar la participación en los procesos de
planificación de la conservación y el uso sostenible.
Por último, en nuestras decisiones cotidianas, todos influimos
directamente en la diversidad biológica y en el estado de los
ecosistemas de nuestro planeta. No son decisiones neutrales lo que
comemos, vestimos y compramos, dónde vivimos, trabajamos y viajamos,
y cómo nos transportamos. Existen cada vez más opciones de consumo
sostenible (por ejemplo, alimentos orgánicos, tecnología menos
contaminante), y muchos de nosotros tenemos la posibilidad adicional
de reducir los desechos de nuestro consumo diario de recursos. Las
empresas deben asumir también la responsabilidad por las
consecuencias de sus actividades en el medio ambiente, lo que
incluye su decisión de comprar a proveedores que adopten prácticas
sostenibles. El Convenio está intensificando los esfuerzos para
hacer participar al sector privado en cuestiones relacionadas con la
diversidad biológica por medio de la iniciativa “Business and the
2010 Biological Diversity Challenge” (La actividad empresarial y la
difícil meta sobre la diversidad biológica de 2010).
Tendremos que superar grandes obstáculos, pero el costo de no hacer
nada es muchísimo mayor. Todos obtenemos beneficios de la diversidad
biológica, y todos sufriremos si la perdemos. Tenemos que reconocer,
no obstante, que esta pérdida no se repartirá por igual entre todos.
Si no se hace frente a la crisis de la diversidad biológica, los
pobres de los países en desarrollo serán los más afectados por ello.
La prueba de la compasión y la atención que la comunidad mundial
dedican a los menos afortunados está en asegurar que se conserven y
utilicen de manera sostenible sus medios de vida y que los
beneficios de este uso se distribuyan equitativamente. Se trata de
compromisos serios que obligan a reconsiderar en lo fundamental
nuestras prácticas y prioridades económicas y sociales, pero que no
hay razones para pensar que sean inalcanzables. Mediante la
cooperación y la contribución de todos, esta tarea se hará menos
pesada y nuestras esperanzas de futuro se harán realidad.
Lista de Recuadros, Cuadros y Figuras
Resumen ejecutivo
CUADRO 1 Situación y tendencias de los parámetros relacionados con
la diversidad biológica con arreglo a los indicadores de 2010
Capítulo 1
FIGURA 1.1 Diversidad biológica, funcionamiento de los ecosistemas,
servicios de los ecosistemas e impulsores del cambio
RECUADRO 1.1 El papel de la diversidad biológica en la mitigación de
los impactos de los desastres naturales
FIGURA 1.2 Beneficios económicos con otras prácticas de ordenación
RECUADRO 1.2 Contribución de los bienes y servicios que proporcionan
los ecosistemas a las economías nacionales
RECUADRO 1.3 Objetivos de Desarrollo del Milenio
Capítulo 2
RECUADRO 2.1 Indicadores principales para evaluar los progresos en
el logro de la meta sobre diversidad biológica de 2010
FIGURA 2.1 Cambio neto anual en la superficie forestal por regiones
(1990–2005)
FIGURA 2.2 Lugares en los que, según distintos estudios, se están
registrando rápidos cambios en la cubierta forestal en los últimos
decenios
FIGURA 2.3 Cambio en la cubierta de corales vivos en toda la cuenca
del Caribe (1977-2002)
FIGURA 2.4 El Índice del Planeta Viviente: tendencias en las
poblaciones de especies terrestres, de agua dulce y marinas de todo
el mundo
FIGURA 2.5 Tendencias en las aves comunes europeas endémicas de
tierras agrícolas y bosques, parques y jardines
FIGURA 2.6 Índice de la Lista Roja relativa a las aves de los
ecosistemas marinos, de agua dulce y terrestres, y de bosques, sotos
y praderas (1988–2004) FIGURA 2.7 Tendencias en la superficie
terrestre en las áreas protegidas
FIGURA 2.8 Grado de protección de las ecorregiones terrestres y los
grandes ecosistemas marinos (todas las Categorías de gestión de
áreas protegidas de la UICN juntas)
FIGURA 2.9 Frecuencia de la distribución de ecorregiones terrestres
por porcentaje de superficie bajo protección
FIGURA 2.10 Tendencias en los niveles tróficos medios de la
producción pesquera (1950–2000)
FIGURA 2.11 Cambios en el Índice trófico marino (desde principios de
los años cincuenta hasta la fecha)
FIGURA 2.12 Clasificación de los impactos basada en la fragmentación
del cauce de los ríos y la regulación del caudal debido a la
construcción de embalses en 292 de los grandes sistemas fluviales
del mundo
FIGURA 2.13 Estimaciones de la fragmentación forestal causada por la
actividad humana
FIGURA 2.14 Tendencias en la demanda de oxígeno biológico (DOB) de
los principales ríos de cinco regiones (1980-2005)
FIGURA 2.15 Tendencias mundiales en la creación de nitrógeno
reactivo en la Tierra como resultado de la actividad humana
FIGURA 2.16 Deposición total estimada de nitrógeno reactivo de la
atmósfera (húmeda y seca) (principios del decenio de 1990)
FIGURA 2.17 Número de especies exóticas detectadas en el medio
terrestre, de agua dulce y marino de los países nórdicos.
FIGURA 2.18 Huella ecológica mundial
FIGURA 2.19 Intensidad de la huella ecológica
FIGURA 2.20 Actividades de ayuda de 16 países desarrollados
orientadas al logro de los objetivos del CDB (1998-2003)
CUADRO 2.1 Situación y tendencias de los parámetros relacionados con
la diversidad biológica con arreglo a los indicadores de 2010
Capítulo 3
RECUADRO 3.1 El enfoque por ecosistemas
RECUADRO 3.2 Programas de trabajo del Convenio
RECUADRO 3.3 Principios, directrices y otros instrumentos elaborados
en virtud del Convenio
RECUADRO 3.4 Instrumentos jurídicos relacionados con la diversidad
biológica
FIGURA 3.1 Participación en los procesos del Convenio
RECUADRO 3.5 El estudio de viabilidad de la diversidad biológica
CUADRO 3.1 Tarjeta de control del Plan Estratégico
Capítulo 4
RECUADRO 4.1 Resumen de las principales conclusiones de la
Evaluación de Ecosistemas del Milenio sobre diversidad biológica
CUADRO 4.1 Perspectivas de lograr las metas del marco para evaluar
los progresos hacia la meta sobre diversidad biológica de 2010
FIGURA 4.1 Principales impulsores directazo del cambio en la
diversidad biológica y los ecosistemas
FIGURA 4.2 Vínculos entre alimentación, energía y pérdida de la
diversidad biológica
RECUADRO 4.2 Elaboración de nuevos instrumentos para evaluar las
opciones normativas en relación con la meta sobre diversidad
biológica de 2010 y más adelante
FIGURA 4.3 Conversión de biomas terrestres
RECUADRO 4.3 Cinco métodos fundamentales para reducir la pérdida de
diversidad biológica
FIGURA 4.4 Resultados relacionados con la reducción del hambre y la
pérdida de diversidad biológica según los planteamientos hipotéticos
de la Evaluación de Ecosistemas del Milenio
Conclusiones
RECUADRO 5.1 Lista de control de las principales medidas para 2010
http://www.un.org/spanish/events/calendario/years/doc_y2010.html
http://www.cbd.int/doc/gbo/gbo2/cbd-gbo2-es.pdf